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CONCEPTO DE IDEOLOGÍA POLÍTICA

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(I de II)
Por Max Montilla
 
Debe entenderse que toda clase de ideología política demuestra que es una creación, no de la reflexión de la actividad política, sino de la participación sobre la forma de ejercer política.
 
La primera vez que se escuchó la palabra “ideología política”  en el sentido clásico fue pronunciada y creada por Destutt de Tracy a finales del siglo XVIII designando a las ciencias sociales como: “ciencia que tiene por objeto el estudio de las ideas, de sus leyes, de su relación con los signos que representan y sobre todo de su origen” (Barreiro 1966).
 
Pero en el sentido moderno, mayormente la utilizaba Napoleón I describiendo de manera despectiva  a los escritores franceses  como “ideólogos,  a quienes hacían planes de gobierno criticando el suyo, no estaban de acuerdo con los suyos” (Abbagnano 1974).
 
Citando al Diccionario de la Real Academia de la Lengua Española, la ideología se podría definir como: doctrina filosófica centrada en el estudio del origen de las ideas. Conjunto de ideas fundamentales que caracteriza el pensamiento de una persona, colectividad o época, de un movimiento cultural, religioso o político, etc. (Española 2001).
 
La concepción más adecuada acerca de la ideología política la establece Norberto Bobbio de la manera siguiente: “un conjunto de  ideas y valores concernientes al orden político” (Bobbio 1982).
 
Para el filósofo Michael Polanyi la ideología política debe ser entendida “no como un comienzo de actividad política predeterminado e independiente, sino como el conocimiento (de una manera abstracta y generalizada) de una forma tradicional de atender a la organización en la sociedad” (Polanyi 1970).
 
Autores como Michael Oakeshott entienden que la ideología política debe de pasar de la parte empírica a la parte experimental buscando con esto lo que le llama “un concepto adecuado de la actividad política”. De ahí que el propio Oakeshott deduce que “política requiere el conocimiento y la actividad política es imposible sin una cierta clase de conocimiento y un cierto tipo de educación”.
 
Pero David Easton define las ideologías como: “las interpretaciones y los principios éticos explícitos y elaborados que definen los objetivos, las organizaciones y los límites de la vida política, ofrecen una interpretación del pasado, una explicación del presente y una visión de futuro” (Easton 1965).
 
Arrojando un poco más de luz, la maestra Yvelisse Prats Ramírez de Pérez, expresidente del PRD, nos expresa que las ideologías sirven para: “orientar la acción de los partidos políticos. Sin ellas, las organizaciones políticas no saben el por qué y el para qué de sus acciones y en sus programas de gobierno nos definen con claridad su proyecto de nación” (Pérez 2008).
 
Sin embargo, existe una idea contrapuesta expresada por Francis Fukuyama que dice que las ideologías han muerto, descrito ampliamente en su libro ‘El fin de la historia y el último hombre’, escrito en 1992, donde expresa que las ideologías han muerto y han sido sustituidas por la economía.
 
Para Manuel Martínez Sospedra, la ideología es un componente de la identidad partidaria, pero es sólo eso y no la más importante. Establece que si las ideologías fueran unívocas, es decir, un determinado sistema de creencias que se siguiera siempre y necesariamente los mismos objetivos políticos y las mismas políticas, para él no cabría la duda de que las ideologías serian un factor fundamental en la explicación de la vida del partido, su estructura y su actuación pública.
 
Sin embargo, en el principio las ideologías eran polarizadas entre “izquierda y derecha” y se remontan al 1788, cuando Francia tenía una enorme deuda nacional y el Rey Luis XVI convocó a la asamblea de un cuerpo de representantes que no habían sido reunidos desde el año 1614, llamadas Los Estados generales. 
 
Según nos cuenta Mariano José Sedano, en el artículo titulado: “izquierda y derecha, génesis e historia de una díada”, lo siguiente: “Fue el 11 de septiembre de 1789: la Asamblea discutía acaloradamente acerca de la facultad que tenía el monarca respecto al poder legislativo representado en la Asamblea. Más concretamente, se centraba en qué tipo de veto podía interponer el rey frente a las decisiones de los parlamentarios. En un momento dado, ante la votación definitiva, los miembros de la Asamblea favorables a otorgar al rey el derecho de veto amplio se situaron a la derecha del presidente. A su vez los partidarios de recortar el derecho de veto al máximo se situaron a la izquierda. (Sedano 1996).
 
Pero el modelo “derecha e izquierda”, solo tiene acogida en un modelo bipolar. Sin embargo, en el mundo de hoy la conciencia de las insuficiencias ha conducido a la elaboración de tipologías multidimensionales, para sistemas de multipartidismo como es el caso de la República Dominicana.
 
En la próxima entrega estaré hablando con el Soberano acerca de la clasificación de grupos o familias de partidos que han sido hecha basándose en función a la ideología prácticas, políticas y los medios de comunicación y la culminación de este escrito. Hasta la próxima. 
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