Editorial: hay que hacer algo

 

 

Los delincuentes se quieren quedar con las calles y las autoridades no deben permitir ese desafío, deben de cumplir con la responsabilidad que les ha dado la población, que se siente desprotegida.

No hay un día en que no ocurra algo malo: un atraco, un despojo de pertenencias y, lo peor, pérdidas de vida.

La población está muy sensible, est á asustada, no hay sosiego en los hogares hasta que todos los miembros de la familia regresan a la casa. Hay temor de que alguien no llegue. Y eso no debe ser.

El ministro de Interior y Policía ha advertido que enfrentará a los delincuentes “en cualquier terreno”, pero la gente no le cree, sobre todo, luego del mal trabajo que viene de hacer en el Ministerio de Educación.

El director de la Policía Nacional da declaraciones a la prensa, pero en vez de sentir tranquilidad, la gente se irrita más, porque quiere atribuir la violencia y la delincuencia a “percepción de la gente”.

Las estadísticas de muertes por causa de la violencia y la delincuencia son escalofriantes: 103 fallecidos y 198 heridos a balazos y cuchilladas en los primeros 23 días de marzo es alarmante.

Las autoridades tienen que actuar. Pero, eso sí, de ningún modo estamos pidiendo que salgan por los barrios a cazar jóvenes para enviar un mensaje de “mano dura”.

Eso no es lo que queremos, queremos que la Policía y la justicia actúen con seriedad y que el Presidente cancele al que no lo haga.

“No envidies al hombre violento y no escojas ninguno de sus caminos”.

Proverbios 3:31