El futuro de los Marineros depende de Félix Hernández

¿Podrán los Marineros de Seattle seguir haciéndonos lucir bien a nosotros los “expertos”? Con cada semana que pasa es menos y menos probable al acercarnos a la fecha límite de cambios directos, y las esperanzas de una vuelta de hoja repentina podrían depender del futuro cercano del impredecible Rey Félix Hernández.

Ya hemos pasado el punto en el que podíamos esperar pacientemente el regreso de la versión joven y dominante de Hernández. La velocidad promedio de su recta el año pasado fue de 91.1 mph, según FanGraphs, y este año ronda las 91.3. Ya no va a dominar a los rivales con su repertorio puro – no más. Ahora intenta mezclar sus lanzamientos y preparar su cambio, curva y slider e intentar conseguir rodados con su sinker.

Y eso está bien. Hernández siempre ha sido mucho más que su alguna vez repertorio transcendental; por eso es que no puede evaluado por sus lecturas de velocidad, sino por su resultado. Y por eso es que existe la preocupación, cada día más grande, que los Marineros simplemente no sepan que esperar en cada ocasión que el Rey Félix entre al montículo.

Un vistazo a las subcategorías en mis ratings de lanzadores abridores nos cuenta la historia. Hernández se ubica en el puesto 13 en rating ACE, lo que lo coloca a duras penas en el medio del Grupo 2 de abridores. Eso es repertorio del medio de la rotación. Pero aunque se ubica noveno en la frecuencia de salidas dominantes, anda por el puesto 30 en consistencia. Desde el inicio de 2014, Hernández ha tenido 13 aperturas en las que ha permitido al menos seis carreras.

Hernández se metió y salió de problemas en una apertura de cinco entradas ante los Medias Blancas en Chicago el sábado, permitiendo una carrera limpia y tres en total. Permitió un cuadrangular para abrir el partido a Melky Cabrera (el permitir cuadrangulares abriendo el partido es un mal hábito que ha desarrollado últimamente), golpeó a José Abreu dos veces, hizo un lanzamiento salvaje y tiro mal una pelota hacia la inicial en un batazo cómodo por sus predios.

“Félix no tuvo su mejor repertorio esta noche”, dijo el manager Scott Servaisluego del juego. “Tuvo problemas con su localización y se quedó atrás en los bateadores. Pero para crédito suyo, logró salir de problemas y se mantuvo lejos de permitir una entrada grande”.

La salida fue la quinta de Hernández desde su regreso de la lista de lesionados, pero fue la primera desde que cerró la primera mitad de la temporada con seis prometedoras entradas en blanco ante Oakland, cuando permitió dos hits y ponchó a ocho, cifra máxima de la temporada. Su Game Score (73) fue el mejor de la temporada y el más grande logrado desde el 21 de septiembre del año pasado.

Los Game Scores de 70 o más eran antes cosa común para Hernández. Logró 17 de esos en el 2014 y 11 o más en siete temporadas seguidas, racha que terminó en el 2015 – pero desde ese entonces solo ha logrado cinco juegos como esos.

Al ver otras facetas de los Marineros desarrollándose por igual, su actuación antes del Juego de Estrellas parecía prometedora. Quizás esa esperanza todavía permee, ya que después de todo Hernández se llevó la victoria en Chicago. Aun así, aunque la salida no fue exactamente un paso en retroceso, fue una continuación de esta versión de Hernández, con sus altas y sus bajas.

“Batallé con mi mecánica”, dijo Hernández. “Estuve por todos lados. No puedo recordar cuando golpeé al mismo bateador dos veces en un juego. No es un paso atrás. Tenía cuatro días de descanso. Eso es lo que sucede. Cuando caiga en la rutina, me voy a sentir mucho mejor”.

Seattle necesita malamente que Hernández caiga en su rutina y que brille en ella. El problema es que los Martineros podrían estar a un abridor de diferencia (además de James Paxton) de hacer una corrida real hacia la postemporada. Y todo en el diseño de Seattle, desde la confección de su roster hasta la estructura de su nómina demanda que ese hombre sea Hernández.

Antes de la temporada, los Marineros fueron la selección más popular para quedarse con uno de los puestos de comodín en la Liga Americana entre nuestros expertos de ESPN. Hubo nueve equipos diferentes representados en esa encuesta, lo que de algún modo presagió el congestionado panorama que vemos ahora mismo en el más joven de los circuitos. Pero los Marineros fueron la selección más común, y yo fuí uno de los ocho que los vio como contendientes.

Yo ubiqué a Seattle novena en MLB antes de la temporada, de acuerdo a la versión pretemporada de mis rankings de poder. E incluso aunque los Marineros cojearon desde el arranque, su posición en el listado se mantuvo alta hasta mediados de mayo, basada casi enteramente en sus expectativas pretemporada. A medida que los pronósticos se fueron desvaneciendo, los Marineros fueron cayeron hasta llegar al puesto No. 21 el 26 de mayo.

Luego de eso Seattle se calentó, ubicándose en el medio del ranking y allí han permanecido por varias semanas. En algunas aspectos, en términos de establecer una dirección hacia la fecha límite de cambio, habría sido mejor que los Marineros siguieran su ascenso o se cayeran por completo hacia el sótano.

Luego de la victoria viniendo de atrás el domingo sobre los Medias Blancas, los Marineros se colocaron a un juego de los .500 – un nivel que no alcanzaban desde el 25 de junio. Sus oportunidades de playoffs, basadas en mis simulaciones, se ubican en 11.2 por ciento hasta el juego del domingo, y Seattle está a tres juegos más o menos del segundo comodín en la LA. (Olvídense de la división que comparten con los Astros de Houston. Esa contienda se acabó hace semanas.)

La victoria por una carrera también colocó a Seattle igualado en la temporada en diferencial de carreras. Eso nos demuestra que es un equipo de nivel medio en todo el sentido de la palabra. Aun así, si los Marineros son mediocres, ellos son mediocres pero con una bala. Una bala lenta – los Marineros llegaron a estar en menos-40 en diferencial de carreras en un punto – pero la tendencia general ha sido positiva.

Lo que hacía a los Marineros lucir atractivos antes de la temporada era su sólido nucleo ofensivos con veteranos de impacto: Nelson CruzKyle SeagerRobinson Cano y Jean Segura. La gran debilidad en el equipo del año pasado fue su defensiva, especialmente en los jardines. Durante la temporada baja, el gerente Jerry DiPoto atacó dicho problema, al adquirir a los jóvenes jardineros Ben Gamel y Mitch Haniger.

La rotación lucía buena en el papel con Hernández, el emergente Paxton, el recién adquirido Drew Smyly y con algo de profundidad en Hisashi IwakumaYovani Gallardo y Ariel Miranda.
Si el plan de los jardineros funcionaba y rendía una defensiva mejorada, si el comité en la primera base compuesto por Danny Valencia y Dan Vogelbach resultaba y el bullpen trabajaba de forma adecuada, los Marineros tenían la fórmula para ser un equipo contendiente de bajo nivel.

Eso implicaba muchas interrogantes, pero muchas de ellas quedaron respondidas. El plan de los jardineros funcionó mejor de lo que DiPoto esperaba; Seattle se ubica quinto en las mayores en WAR de los jardineros aunque el proyectado jardinero central Leonys Martin lució tan mal que tuvo que ser enviado a Triple A Tacoma. En un universo donde no existiera Aaron Judge, Gamel estaría entre los candidatos al Novato del Año en la LA y Haniger también recibiría algunos votos, pese a algunos problemas de lesiones. Los Marineros se ubican en el puesto 14 en general en carreras salvadas por la defensiva, lo que representa un cambio radical al enorme problema defensivo que tuvieron el año pasado.

La ofensiva se ubica sexta en OPS+ ajustado, y los jugadores de posición como un grupo se ubican en el puesto 12 o mejor en siete de nueve posiciones, incluyendo los mejores ocho rankeados con cinco.

Luego de un pobre arranque, el bullpen ha dado un gran giro y ha lucido fuerte – aunque en ocasiones el cerrador Edwin Díaz hace las cosas más interesantes que lo que le gustaría al manager Scott Servais – y la unidad parece estar ganando impulso. Cuando pitchean con ventaja, el actual cuerpo de preparadores ha lucido en grande. Tony Zych (0.75 de efectividad cuando lanza con ventaja), Steve Cishek (1.08), James Pazos (1.23) y Nick Vincent (1.83) han contribuido. El veterano asesino de zurdos Marc Rzepczynski no ha permitido una sola carrera en esas situaciones. Seattle se ubica en el puesto 22 en WAR de relevistas y en el 24 en porcentaje de conversiones de ‘holds’ a salvamentos, pero la tendencia reciente ha sido excelente.

Pero para que eso importe, la rotación de abridores ha tenido que darle al resurgente bullpen algunas ventajas que proteger. Y para que eso ocurra, Servais ha tenido que favorecer a un pequeño grupo de opciones.

La rotación de Seattle fue golpeada por lesiones al inicio de la temporada. La temporada de Smyly se acabó antes de comenzar debido a un desgarre en el flexor del brazo izquierdo. Paxton pasó tiempo en la lista de lesionados, al igual que Hernández, quien se perdió casi dos meses con bursitis en el hombro derecho. En total, los Marineros han utilizado a 13 abridores y están empatados con Cincinnati con la mayor cantidad en las mayores.

La vergüenza de esto es que Paxton ha surgido como un verdadero as, un hecho que le daría a los Marineros una letal combinación 1-2 en el montículo si Hernández se acercara a su anterior nivel de dominio. Miranda ha sido el abridor de Seattle más saludable y confiable en toda la temporada. Pero con la ausencia de Iwakuma, Servais ha tenido que seguir rotando sus opciones en la rotación utilizando elementos tales como Sam Gaviglio y el novato Andrew Moore.

Es un arreglo desvencijado, uno que se vería muy fortalecido con un regreso al dominio por parte de Hernández. Este es el verdadero retrato de un equipo que podría estar preparado para unirse a una carrera por los playoffs – si la cara de su franquicia está a la altura de la tarea que tiene en sus manos. De hecho, es difícil imaginarse un escenario en el que Seattle entre con todo en la fecha límite de cambios directos, y que le siga a eso con una corrida en la parte final de la temporada, sin incluir una racha de buenas salidas de parte de Hernández.

Los Marineros necesitan de vuelta a su rey, y el tiempo se les está agotando.