El cristiano y la política

El cristiano y la política
Por Max Montilla
 
¿Debe el cristiano participar en la política? Creo que debemos de sacarnos las dudas que atraviesa la iglesia cristiana por temor a ciertas ideas preestablecidas desde hace mucho tiempo. Esta, también es una oportunidad de servirle a Dios desde donde existe una necesidad en el pueblo, saturado por gobernantes corruptos y el sufrimiento causado por su forma de actuar. Así que, los cristianos tenemos trabajo que hacer para que nuestras sociedades sean diferentes.
Recuerde, usted será la solución de la necesidad de otra persona.
La Biblia está llena de casos de hijos de Dios, como usted y como yo, que fueron levantados en la política y en los gobiernos.  Por ejemplo, Moisés y Daniel fueron políticos.
El pueblo cristiano se ha adaptado a la versión que estamos en el mundo, no pertenecemos a este mundo, pero hay condiciones que nos impulsan a pensar de otra manera, porque los cristianos nos hemos alejado completamente del aspecto social de nuestras vidas. Tenemos la sociedad actual. Una sociedad corrompida, llena de maldad y descrédito, la gran mayoría de personas creen que todo el que se engancha a la política debe ser ladrón y no es así, debemos, los cristianos, empezar a mostrarnos en políticas, a dejar claro que no somos igual que la mayoría.
Tenemos la responsabilidad adámica de administrar la creación de parte de Dios, como cristianos debemos vernos como vicegerentes o mayordomos, no tan sólo de nuestras posesiones, nuestros talentos u oportunidades, sino además de la Tierra (o sea, cualquier parte o aspecto de la creación que nos toque).
Porque toda labor hecha con el deseo de obedecer a Dios y agradarle es algo que engrandece, porque “es para el Señor”. Por lo tanto, no debemos distinguir entre trabajo “secular” y “trabajo sagrado” o “para el Señor” y podemos concluir con que ha habido una confusión en el cristianismo actual con respecto a este tema (no fue así a lo largo de la historia de la iglesia, de hecho, en la “ética protestante del trabajo” fue una fuerza importante en el proceso de la civilización en ciertos lugares).
Moisés también nos enseña cómo tratar a los demás. Los cristianos son tan culpables como el mundo en demostrar favoritismos. El compromiso radical de la Biblia a la nobleza de todas las personas nos advierte que debemos abandonar estas ideas. Todas las personas merecen ser tratadas como honorables imágenes de Dios.
Muchas veces como evangélicos padecemos de «esquizofrenia intelectual». Cuando se trata de un tema teológico o «espiritual», buscamos respuestas basadas en las enseñanzas de las Escrituras, pero cuando se trata de otros temas como la política, la economía, o el arte, por ejemplo, frecuentemente nuestras opiniones no tienen ninguna relación con nuestra fe cristiana. El resultado es que proyectamos una especie de «doble personalidad».
Si los cristianos nos alejamos de la dirección correcta de nuestras sociedades, entonces, ¿quienes velarán por los intereses de los hijos de Dios? No podemos ser indiferentes a los problemas sociales, nosotros somos los llamados a influir a nuestras sociedades. Sino, miremos el caso de Calvino en Ginebra: Juan Calvino, que fue gobernador y pastor en Ginebra, Suiza.
 ¿Qué dice la Biblia?
Antes de tomar cualquier decisión ante la posibilidad de incursionar en el mundo de la política, los pastores, obreros y líderes deberían escudriñar la perspectiva bíblica. Y, si después de leer lo que dicen las Escrituras, deciden proseguir en su propósito, dejar el ministerio. No es concebible, ni ético, que alguien utilice el púlpito y el reconocimiento ganado en su desenvolvimiento eclesial, para captar votos.
 Como creyente puede participar en la política, siempre y cuando sea llamado por Dios para esto y sea una persona preparada, íntegra y con sensibilidad humana.
¿Que dice la Biblia en torno a esto?: