Teoría, facciones y algo más  (1 de 3)

Teoría, facciones y algo más
 (1 de 3)
Por Max Montilla
En el texto Las facciones, de David Hume, el autor hace una clasificación de las facciones de interés, de principios y de simpatías, de estas tres las más razonables son las de interés, debido a que en los gobiernos despóticos, muchas veces no se muestran facciones, pero son reales y aquí las órdenes sociales tienen interés distintos, donde el más poderoso oprime al más débil, dando lugar a una aparente tranquilidad que no existe desde el punto de vista interno en las personas. El autor pone como ejemplo a dos hombres que viajan por una misma carretera, uno hacia el oeste y el otro al este, pueden cruzarse por el lado sin mucha dificultad, si el camino es suficientemente ancho, pero dos hombres que razonan sobre principios religiosos opuestos, no pueden hacerlo fácilmente sin chocar, lo que indica que las facciones religiosas siempre se han mantenido chocando en la historia de las sociedades, tanto antigua como moderna.
En cambio, Edmund Burke, en su escrito sobre: Partido y Representación, lo primero que hace es presentar el concepto de partido afirmando que, es un grupo de hombres unidos para fomentar mediante su esfuerzo conjunto, el interés nacional, basándose en algún principio determinado, en el que todos sus miembros están de acuerdo. Al mismo tiempo toda comunidad de creencias políticas considerará como su fin primordial aplicar los métodos que resulten adecuados, para que los hombres de su medio tengan la oportunidad de realizar los planes comunes con ayuda del poder y la autoridad del estado.
Se entiende por facción a ciertos números de ciudadanos, que estando en mayoría o en minoría, actúan movido por el impulso de una pasión común, o por el interés adverso a los derechos de los demás ciudadanos, o a los intereses permanentes de la comunidad considerada en conjunto.
Por lo tanto podemos afirmar que las causas del espíritu de facciones no pueden suprimirse, y que el mal solo puede evitarse teniendo a raya sus efectos.
El texto de Michels Robert sobre: Democracia Formal y Realidad Oligárquica, plantea de hecho que la base de la vida de los partidos políticos tengan una forma externa democrática, el respeto a la tendencia hacia la aristocracia, o más exactamente hacia la oligarquía, a las que están sometidas todas las organizaciones.
Los partidos social revolucionario y democrático, consideran que su fin más esencial es combatir la oligarquía en todas sus formas. Entonces ¿cómo se explica que en ellos se desarrollen las mismas tendencias que combaten? (Democracia Formal y Realidad Oligárquica. Michels Robert, pag. 234).