Misión de la ONU para Estabilización en Haití termina sus actividades en Haití

PUERTO PRÍNCIPE.- La Misión de la ONU para la Estabilización de en Haití (Minustah), presente en este empobrecido país desde 2004, celebró hoy su ceremonia oficial de clausura, diez días antes de su desactivación total para dar paso a una pequeña presencia policial, bautizada como Minujusth.

En una ceremonia celebrada en Tabarre, al noroeste de la capital, que contó con la presencia del presidente de Haití, Jovenel Moise, la jefa de la Misión de las Naciones Unidas para la Estabilización de Haití (Minustah), Sandra Honoré, expresó su satisfacción por la labor de la ONU en este país.

En el acto, Honoré aseguró hoy que el organismo abandona el país dejándolo “más estable” y con instituciones “más fuertes”.

“La Minustah ha cumplido su misión y hoy tenemos un Haití más estable con una fuerza de Policía más moderna y más profesional. Hoy la misión llega a su fin, pero estamos muy satisfechos de nuestra labor”, refirió la representante en Haití del secretario general de la ONU.

“Tenemos plena confianza de que con la Minujusth el trabajo va a continuar”, añadió.

Moise, por su parte, agradeció a la ONU el apoyo brindado a Haití durante estos años.

“Quiero agradecer a la Minustah en el nombre del pueblo haitiano por estos últimos años. Fue muy difícil, pero hoy podemos ver algunas realizaciones pese a las dificultades. Haití está dispuesto a colaborar con todos sus amigos internacionales para asegurar un mejor futuro”, declaró el gobernante.

El jefe de Estado agregó: “Es nuestro trabajo ahora en Haití garantizar la paz y la estabilidad. Quiero prometer que vamos a trabajar para garantizar la paz y construir un mejor futuro”.

La presencia de la ONU en Haití no ha estado exenta de polémica en los últimos años, con denuncias de abusos sexuales por parte de “cascos azules” y después de que en 2010 un vertido de residuos fecales a un río por parte de fuerzas de paz nepalíes iniciara un brote de cólera que todavía hoy perjudica al país.

Se calcula que la epidemia ha afectado a cerca de 800.000 personas y que se ha cobrado más de 9.000 vidas.

Tras años defendiéndose, Naciones Unidas finalmente reconoció oficialmente su responsabilidad el pasado año y anunció una nueva estrategia para ayudar al país a superar el cólera.