EL PARTIDO ATRAPATODO

Por Max Montilla
Este nuevo concepto emerge hacia fines de la década del sesenta.
Otto Kirchheimer ofrece un nuevo tipo ideal de partido: el partido atrapatodo. Esta nueva organización surge en el seno de sociedades cuyas fracturas de antaño se van desdibujando lentamente y comienza a articularse la formación de un electorado en el que cobran un menos peso relativo factores como las religiones y las diferencias de clases:
Atenuación de los liderazgos
Menos peso de los afiliados y militantes
Desdibujamiento de la identificación del partido con sectores sociales específicos.
La pérdida de la perspectiva del largo plazo
Apelación a un electorado notoriamente pasivo.
Partido más pragmático, preocupado por la imagen de sus líderes y por adquirir ventajas en el espacio construido desde los medios de comunicación.
Ángelo Panebianco destaca el paso equivalente de lo que él llama partido burocrático de masas hacia el partido profesional electoral
 
 Partido burocrático de masas:
 
Preponderante rol de la burocracia.
Fuertes lazos verticales con la organización.
Dirección del partido ejercida de forma colegiada por varios miembros.
Financiación sustentada a través de las cuotas de los afiliados, ideología, papel preponderante.
Partido profesional electoral:
 Minimizado rol de la burocracia.
Débiles lazos verticales
Dirección del partido ejercido por cúpulas conformadas por personalidades que están insertas en el parlamento u otras esferas del Estado
Financiación a través del propio Estado y de los aportes proporcionados por diversos grupos de interés,
La ideología no tiene papel preponderante. En cambio, comienzan a cobrar relevancia los temas puntuales o issues.
LAS TIPOLOGÍAS MÁS RECIENTES 
La cartelización de la política partidaria. 

 Gunther y Diamond sostienen la idea de cartelización, que habla más de una dinámica del sistema de partidos que de los partidos en sí, dado que se produce sólo con la connivencia de dos o más partidos.
Ofrecen una nueva forma de clasificación que supera y contiene a muchas de las anteriores.
Caracterizan 15 especies diferentes de partidos y las subsumen bajo cinco géneros distintos en función de tres criterios principales:
A) La naturaleza de la organización partidaria  (los divide en aquellos de estructura débil y fuerte)
B) La orientación programática del partido  (los divide en partidos ideológicos y pragmáticos)
C) Las conductas partidarias (los divide en pluralistas y protohegemónicos)
 Los 5 géneros son los siguientes: 

Partidos de elite
· Partidos de masas
· Partidos étnicos
· Partidos electoralistas
· Partidos movimientos
LA ESTRUCTURA FORMAL DE LOS PARTIDOS 
Duverger clasifica a los partidos según su estructuración interna
 
Partidos de comité
compuestos por una cantidad reducida de miembros y los requisitos para ser seleccionados son muy estrechos.
Estos partidos no tienen inserción territorial vasta y su agenda es de estructura intermitente.
El grueso de su actividad se desarrolla durante el período anterior a las instancias eleccionarias.
Partidos de sección:
Organizaciones dotadas de una cuantiosa base de seguidores, por lo que están divididas en secciones correspondientes a las distintas localidades que cubren la esfera de influencia del partido.
Desarrollan actividades permanentes y son estables. Se maximiza el reclutamiento de afiliados.
Las secciones dependen de organismo superiores.
Los partidos de masas socialdemócratas o liberales se corresponden con este tipo.

Partidos de células
Los miembros del partido se organizan de acuerdo con su profesión y desde allí cumplen un rol propagandístico y de trasmisión de valores muchas veces desde la clandestinidad.
Tipo de organización propia de los partidos comunistas
Partidos de milicia
Prepondera una estructura pétrea y jerárquica.
Sus miembros están fuertemente adoctrinados y la disciplina es la principal característica.
El partido está cargado de símbolos y tiene un fuerte rasgo identitario.
Tiene esquema propio de los partidos fascistas.
MODELO ORIGINARIO E INSTITUCIONALIZACIÓN 
Angelo Panebianco expone su idea del poder como fenómeno relacional.
Reconoce la importancia que los militantes y afiliados revisten para la dirigencia y para el partido.
Panebianco desentraña esta compleja interacción proponiendo un modelo de intercambio desigual, en el que la participación sólo puede asegurarse a través del otorgamiento de incentivos:
Incentivos selectivos: relacionados con la identidad, la solidaridad y la ideología del partido.
Incentivos colectivos: incluyen beneficios de poder, de status o incentivos materiales.
Al identificar las características de las interacciones, el autor se basa en la idea de los círculos concéntricos de Duverger.
 Electores: tienen un grado de participación mínimo que consiste principalmente en el acto de sufragar.
Afiliados: están formalmente comprometidos con el partido, y aportan a la financiación del mismo a través de cuotas periódicas.
Militantes: son una reducida minoría que participa activamente en el partido y de modo constante. Ellos se subdividen en creyentes y arribistas.
Dirigentes: concentra los recursos de poder y representa el centro de la organización. Distribuye los incentivos organizativos e interactúa con otros actores clave del sistema político.
Una vez analizada de modo estático la estructura del partido, el autor examina las posibilidades de desarrollo organizacional a partir de dos variables principales:
A) Las características que acompañaron al partido durante su fase originaria, se los puede clasificar según su expansión.
Penetración territorial: se cuenta con un centro que conduce el desarrollo de la organización y controla a las regiones periféricas, favoreciendo una organización de tipo centralizada y una institucionalización fuerte.
Difusión territorial: El partido se va conformando gracias al agrupamiento de élites locales que se coordinan a nivel nacional, y fomentan un tipo de organización descentralizada e institucionalización débil-
Ambas modalidades:  ocurre cuando un grupo de élites locales se congregan y luego se unen a una organización central.
También se los puede clasificar según el tipo de patrocinio que gozan de
legitimación externa: el partido posee una institución externa patrocinante.
legitimación interna: si no existe tal institución, el  segundo tipo fomenta una institucionalización más fuerte que el primero.
Una última variable de este modelo es el tipo de carisma de quien o quienes dirigen el partido que puede ser:
a) Carisma de situación: líder que genera carisma porque ofrece una conducción viable en momentos de inestabilidad.
b) Carisma puro: propio de líderes mesiánicos, capacidad absoluta de decidir sobre el partido.
 Cuanto más fuerte es este carisma, menores son las posibilidades de lograr la institucionalización. 
 
En una próxima entrega estaré hablando acerca de la forma alcance de su institucionalización.