Rodrigo Rato denuncia un complot del Gobierno español para encarcelarlo

MADRID.- El exdirector general del Fondo Monetario Internacional (FMI) Rodrigo Rato (2004-2007) arremetió este martes contra la actuación del Gobierno español en la crisis de Bankia, banco que él presidió entre 2010 y 2012, y denunció un supuesto complot para detenerlo y encarcelarlo.

Rato, procesado por falsedad contable y estafa de inversores por la salida de Bankia a bolsa, compareció hoy en la comisión parlamentaria sobre la crisis financiera española, donde defendió su gestión cuando fue ministro de Economía (1996-2004) y al frente de Bankia, en una sesión en la que fue criticado con dureza por su anterior partido (PP) y todos los partidos de la oposición.

El exministro, que ya fue condenado en febrero pasado a 4,6 años de cárcel por usar tarjetas opacas al fisco durante su mandato en Caja Madrid, está también investigado en los tribunales españoles por presuntas irregularidades fiscales derivadas de sus negocios particulares y supuestos sobornos cobrados al frente de Bankia, y por defraudar supuestamente unos 6,8 millones de euros entre 2004 y 2015.

En respuesta a las críticas del gobernante Partido Popular (PP), Rato lamentó durante su comparecencia el daño que se le ha causado tras una supuesta campaña orquestada por el Gobierno para detenerlo en abril de 2015 -estuvo arrestado durante unas horas- acusado de fraude fiscal y con la intención de encarcelarlo.

La ministra de Empleo, Fátima Báñez, citada por Rato, desmintió esta acusación porque es “totalmente falso”, según fuentes ministeriales.

El exministro insistió en que la economía española gozaba de buena salud durante su mandato y los desequilibrios económicos llegaron porque el gobierno posterior del socialista José Luis Rodríguez Zapatero (2004-2011) aparcó las reformas e ignoró los avisos del FMI.

El exbanquero recordó que Bankia se creó después de que el Banco de España obligara a Caja Madrid, que presidió entre 2010 y 20013, a sumar Bancaja (otra caja de ahorros en crisis) a la fusión que ultimaba con cinco entidades más pequeñas. El grupo salió a bolsa, en julio de 2011, con el nombre de Bankia y el visto bueno de las autoridades.

Rato incidió en la veracidad de las cuentas del banco durante su mandato, reformuladas por el equipo directivo posterior.

Según su relato, todo cambió tras la llegada del PP al poder a finales de 2011, pues dio a entender que el gobierno de Mariano Rajoy quería el rescate de toda la economía española por la crisis de la deuda pública, pero la Unión Europea sólo le ofrecería uno para la banca.

Antes de que esa petición de ayuda llegara, en el verano de 2012, Rato recordó que el actual ministro de Economía, Luis de Guindos, declaró a la prensa que la banca española necesitaba más de 50.000 millones de euros, así que las acciones de los bancos empezaron a caer.

Además, en los primeros meses de 2012, el ejecutivo del PP endureció las exigencias a los bancos. Según Rato, el propio De Guindos organizó, a espaldas del Banco de España, hasta tres encuentros con él y el resto de grandes banqueros españoles.

En esas citas, según Rato, De Guindos le exigió un plan de saneamiento de Bankia, luego encargó a un competidor que hiciera sus previsiones y finalmente le pidió la dimisión, en mayo de 2012.

Esto precipitó la llegada del nuevo equipo gestor y la petición de 19.000 millones de euros en ayudas públicas para el banco, que se sumaban a los más de 4.500 millones ya recibidos, dijo Rato.

Por eso instó a preguntar al Gobierno español si ese dinero, aprobado sin el visto bueno del Banco de España y que obligó a pedir el rescate financiero, según su versión, fue una buena inversión, ya que el Estado vendió recientemente un 7 % de Bankia a pérdidas.

En declaraciones a la prensa, De Guindos salió al paso de todo ello porque “lo importante” es que Bankia es hoy el banco más solvente de España.

La oposición socialista reprochó a Rato que pidiera a España recortes desde el FMI y defraudara a Hacienda al mismo tiempo, y lo acusó de ser un “presunto delincuente compulsivo”; Ciudadanos (liberales) consideró que las pérdidas ocasionadas por el rescate bancario fueron un “saqueo”.

El PP le recriminó el “daño” hecho al partido, al que Rato pertenecía y que tuvo que abandonar al estar investigado por los casos citados.