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Principios (2da. Parte)

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Palabras de vida

 Por el pastor Cristian Coronado

Principios

(2da. Parte)

¿Usted sabía que no hay una tecnología que supere su cuerpo? ¿Usted sabe que está lleno de centinela, de células que solamente están vigilando, rodeando en la sangre para cuando entra un virus atacarlo? ¿Usted sabia que está formado de células que andan armadas, artilladas, que vigilan y supervisan todo su cuerpo? ¿Usted sabia que hay algo que se llama neurotransmisores que están en el cerebro que transmiten informaciones por segundos? Usted es una tecnología y por eso Dios procuró que en toda la creación estén los nutrientes necesarios para que esta tecnología se mantenga en condiciones óptimas. Por eso, el 98% de las enfermedades que a nosotros nos atacan, es el resultado de violar principios, producto a una mala alimentación.

Cuando El Eterno está haciendo una tecnología llamada Adán, se abre El mismo y dice hagamos, porque Dios siempre hablará como una fuente. Cuando Dios dice a tí te voy a bendecir, procura buscar la fuente de dónde viene la bendición, porque Dios no dirá te voy a bendecir, sin antes tener una fuente para esa bendición. Por eso El amaba a David,  porque David sabía cuál era el sonido que al Eterno le encantaba; David decía “yo soy tu niño”, David decía “yo soy el resultado”, David llegó a decirle al Eterno, “mira, en este lío que yo estoy me entraste tú porque yo estaba tranquilo y Samuel vino a ungirme como rey y todo el mundo está encima de mi, ¡resuelve!”. Esa dependencia tenía David de Dios.

Pero por nosotros no conocer principios, no activamos lo que ya está hecho para nosotros y   ante cualquier amenaza de peligro vamos a donde el terapeuta, psicólogo, psiquiatra, algunos van donde el brujo, otros van donde el prestamista y utilizan atajos cuando ya hay una senda.

Proverbios 8: 8-36

Usted debe leer esto antes de acostarse por lo menos 250 veces hasta que se muera o hasta que se duerma, hasta que algo pase, porque yo estoy leyendo de aquí porque este es el principio de los principios; osea, hablar de sabiduría es hablar del principio del fundamento.

Cuando se va a construir un edificio se cava un hoyo  profundo y se hace una zapata; la dimensión de la profundidad nos dice a nosotros la dimensión de la altura y la sabiduría hablando en primera persona está dando a entender que es el fundamento, que es el principio.

La sabiduría está diciendo yo fui el fundamento con el que Hachén comenzó a crear antes de que se formara la tierra, antes de que se le diera el mandato al mar de que no pase los imites, ante que el cosmos fuera realizado, ya había sido engendrada. Osea, primero me hizo a mí y encima de mi hizo toda la creación, osea, lam sabiduría es el principio del Eterno. Por eso cuando todo estaba desordenado y vacío, cuando era tiniebla, era falta de información divina, falta de fundamento y lo primero que Dios dijo fue “sea la luz”, que fue lo que entró (la sabiduría del cielo, entonces El comenzó a colocar).

Los judíos dicen que Dios no hizo que el sol apareciera, porque si no hay sol, no hay una ley gravitacional y la tierra no podía seguir flotando sola, porque la tierra no flota por milagro, flota por un principio gravitacional.

Hay cosas que nosotros tenemos como milagros que son principios que no vemos: en una ocasión un hombre que es catalogado como el Salomón de este tiempo llamado Mike Murdock fue a una conferencia a África y a él le tocó exponer de segundo y dice que la primera persona que estaba exponiendo era un hombre que lo impactó. El hombre que estaba exponiendo en el congreso tenía unos libros y presentó uno y él llamó a su asistente y le dijo “yo necesito que tú vayas al stand de allá fuera y me compres todos los libros de este hombre; el asistente fue y cuando volvió le dijo “líder, están caros” y él le respondió “yo no le pregunté el precio, yo le dije a usted que me lo compre todos”. Mike Murdock dice que “yo lo hice porque en los libros de ese hombre, él  me está ahorrando un trayecto que él caminó y ahí está su sabiduría porque yo no puedo pretender el resultado de ese hombre sin caminar en sus principios”.

¿Te gusta mi matrimonio, ora para que Dios te dé la revelación, que es lo que ha producido el resultado de mi unión, porque solo en la mente de un ignorante existe que hoy yo voy hacer lo que a mí me dé la gana y lo de ahorita Dios me lo va a resolver. Osea, dicho en otras palabras, no podemos hablar de resultados, no podemos hablar de frutos y obviar los principios.

Los principios son lo que te van a llevar inevitablemente al resultado deseado. Dios, el Eterno, dijo que todo lo que se veía era bueno, pero él procuró establecer leyes que no se veían; si el sol se cae nos caemos todos porque el sol es que mantiene la ley gravitacional. Entonces en todas las dimensiones de la vida hay principios, hay leyes, hay reglas, hay normas. Por eso Pablo dijo “es que está todo hecho, todo lo que el hombre siembra, porque es un principio, no es un asunto evangélico, es universal, lo que tú siembra inevitablemente  te puede ir a China, África y a Japón a ya te va  a caer el cohete”.

Juan 6: 11 y 25: “y tomó Jesús aquellos panes, y habiendo dado gracias, los repartió a los discípulos, y los discípulos a los que estaban recostados; asimismo repartió de los pescados, cuanto querían. Cuando lo encontraron al otro lado del lago, le preguntaron: ―Rabí, ¿cuándo llegaste acá?”

Jesús alimento 5,000,  más de 5,000, porque solamente eran hombres; yo asumo que eran algunos 30,000 ó 25,000, se desapareció, la gente comenzó a buscarlo a la altura del verso 25; Jesús dónde tú estabas, “no no, espérense, dejen su hipocresía, porque ustedes no vienen aquí porque ustedes me quieren a mí, sino porque ustedes quieren los panes de harina”. Jesús discernió que ellos solo querían los panes de harina, no lo que producía los panes; osea, muchos quieren los resultados y no lo que produce los resultados. Es decir, a ellos; Jesús se le desapareció y ellos no encontraron y querían otra vez del pan de harina y Jesús les dijo es que ustedes están perdidos porque ustedes quieren los panes de harina y le voy a decir cuál es el principio:

 El principio número uno del reino es Jesús; Jesús les dijo  a Nicodemo en Juan 3 “óyeme,  tú puedes ser fariseo, tú puedes ser de la tribu de Benjamín o de la tribu de Judas, tú puedes ser primo hermano de David, tú puedes ser que te sepa la torá, la minorad, te sepas todas las tradiciones, pero hasta que tú no nazca de nuevo no verás el reino de los cielos.

El primer principio del reino es Jesús, todo el que habla de reino y no conoce a Jesús lo hace teóricamente, no tiene propiedad para establecerlo, ni para impartirlo, ni para enseñarlo.

Entonces Jesús discernió y percibió que ellos estaban detrás del resultado y se negaban a aprende el principio y por eso Jesús los reprendió. Es aquí donde Jesús dijo que desde ese día muchos que se hacían llamar discípulos lo abandonaron, porque la palabra fue fuerte, porque llega un momento donde la palabra llega con definición para identificar cuáles son los verdaderamente discípulos.

¿Les digo cual es la diferencia entre los verdaderos discípulos y los congregados?

Que el congregado anda detrás de los resultados y el discípulo procura capturar el principio.

Por eso dentro de un montón, unos cuantos muestran los resultados de la cabeza, porque el montón viene aquí a ponchar y a orar por milagros para obtener la vida que ha sido resultado de principio, pero un grupo reducido aprende el principio y está obteniendo de la vida, son cosas diferente; entiendo que cada quien tiene una unción particular, cada quien tiene una estructura genética particular, cada quien tiene un registro físico y espiritual particular, cada quien tiene una asignatura particular,  pero los principios no son particulares, porque los principios nacen en la fuente de toda fuente que es el Eterno.

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