Temas que nos urgen como sociedad

Por Max Montilla

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Siempre se ha dicho que una sociedad que no se plantea los problemas de frente es una sociedad que está irremediablemente en camino al fracaso.

Hay temas que ya deben celebrarse sus respectivos cumpleaños, porque pasan de 10 o 15 años en la agenda de los partidos políticos.

Hay temas que nos urgen, y la lista puede ser larga, pero hoy nos detendremos en dos: la ley de los partidos políticos y una correcta implementación de la ley de inmigración.

La primera, ya nos parece familiar y es que en todo el tiempo que tiene “viviendo” en el Congreso, cada año se las han ingeniado para que perima. Ya la ley tiene más de 15 años y se necesita con urgencia, para tener un marco que regule a los partidos políticos y agrupaciones políticas en el país, evitando así, o por lo menos tratando de ponerle un freno a lo que se conoce como transfuguismo o “quitarse la chaqueta de un partido al pasarse a otro”, o evitar el financiamiento ilícito de los partidos, a parte de los fondos públicos que reciben los partidos políticos en campañas electorales. Por ejemplo, hay partidos mayoritarios que manejan un presupuesto de más de 20 millones de pesos mensuales, sin embargo, la gran mayoría de esos partidos mayoritarios no le designan como dice la ley de un 10% al área de formación política, tan necesaria en nuestro país.

La segunda, la ley de inmigración o la conocida por algunos, ley 285-15, que en su artículo 1 dice: “La presente ley ordena y regula los flujos migratorios en el territorio nacional, tanto en lo referente a la entrada, la permanencia y la salida, como a la inmigración, la emigración y el retorno de los nacionales”.

La correcta aplicación de la ley de migración nos urge de manera categórica, pues nuestro país no está en condiciones de acoger a más de medio millón de personas, con los servicios deficitarios que tenemos en todos los renglones de la vida nacional: no tenemos buenos hospitales, buenas escuelas, ni seguridad alimenticia ni seguridad ciudadana. El que diga lo contrario, que me enseñe en qué país vive.

Con una frontera abierta y con un flujo de personas que entran por nuestros aeropuertos sin que nadie les dé seguimiento, tendremos dentro de pocos años un problema de densidad poblacional que en el 2016 era de 220,426, según el Banco Mundial. Extrapólelo a 10 años, y los resultados serán alarmantes.

Sin embargo, la semana pasada se mostró la 2da Encuesta sobre Migración (ENI-2017), donde el número que más alarma es que viven 497,825 personas nacidas en Haití, los cuales representan el 5.6% del total de la población del país de los 570,933 inmigrantes.

El ser humano siempre migrará a donde entienda que su vida y la de su familia estará en mejor condición o con mayores beneficios, eso no es nuevo, siempre hemos sido nómadas. Sin embargo, la cuestión aquí es que no son nómadas, sino sedentarios, lo que agrava la situación, ya sea por razones humanitarias en un caso y en otra porque el propio país no tiene un sistema de gobierno apto para ellos, tal y como lo hacemos los dominicanos a otros países. El ejemplo de esto hoy son la República Bolivariana de Venezuela y la República de Haití.

La primera es el caso de las 497,825 personas de Haití, poco más de medio millón de personas, si sumamos los venezolanos residentes en el país porque en sus países de origen no les ofrecen los servicios que tenemos en nuestro aquí. La inmigración venezolana se incrementó de 3,434 personas en 2012 a 25,872 en 2017, lo cual implica que se multiplicó por más de siete, representando un crecimiento de 653%, según datos de la propia encuesta. ¿Por qué este aumento de 653% de venezolanos? Las razones están a la vista, la crisis política y económica que afecta a ese país.

Yo les haría una pregunta sencilla a nuestras autoridades gubernamentales: ¿ese casi medio millón de personas se puede traducir en votos para la próxima campaña electoral?

Tal vez se les pueda conseguir un permiso para que voten en el próximo torneo electoral, digo yo, o algún puesto en el aparato gubernamental a esos 25,972 que son personas con un IQ mejor que el de muchos dominicanos. Son dudas que me asaltan por el momento.

Espero estar equivocado con esa duda que me asalta por el momento, porque si no es así, a Dios que nos agarre confesado.

Nos leeremos en el próximo Hablando con el Soberano, si Dios lo permite.