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Nicaragua: un espejo donde no nos deberíamos ver

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Por Max Montilla

montillamax@gmail.com

 

Desde hace unas cuantas semanas hemos vistos por medio de las redes sociales y los noticiarios nacionales e internacionales lo que ha venido sucediendo en Nicaragua, donde el gobierno del presidente Daniel Ortega se vio envuelto en una serie de lo que pudiera llamarse desobediencia civil por parte de la población, fruto de una mala política en materia de Seguridad Social, que va desde el saqueo de los bienes públicos y privados, hasta la muerte de nicaragüenses.

La cantidad de muertos aumentaba de forma alarmante cada día, la más sonada fue la del periodista Ángel Gahona mientras hacia un “Facebook Live” (las otras fueron muertes lamentables, pero esta fue la más sonora) de las protestas que estaban ocurriendo en esos momentos, motivados por los descontentos de la población con la decisión de elevar los aportes de los trabajadores y reducir las futuras pensiones.

Todo lo descrito hasta el momento sucedió porque la población se hartó de ver tantos abusos de poder por parte del gobierno y con esto no quiero que se tome como un llamado a la desobediencia en nuestro país, mas bien quisiera que se tomaran medidas, por lo menos en la forma de hacer política por parte de nuestro gobierno.

¿Cómo empezó todo este problema en Nicaragua? Por una mala política de parte del presidente Ortega mediante la resolución 1/137 donde el Consejo Directivo de Seguridad Social, tomando como base la ley 539 sobre Seguridad Social nicaragüense, decidía elevar a partir de julio el aporte de los trabajadores y empleadores y reducir las futuras pensiones.

¿A quién se le ocurre, poner más carga económica a los aportes presentes de los trabajadores y empleadores para reducir las futuras pensiones?

¿Acaso el presidente Ortega, que es un hombre de pueblo, no pensó junto a su esposa Rosario Murillo, quien es la vicepresidenta y que el propio Ortega ha dicho que las decisiones se toman 50% Ortega y 50% Murillo, o como muchos la llaman, la Claire Underwood de Ortega, que esta resolución era en perjuicio de la clase obrera, que es la fuerza laboral de toda nación?

Debo de hacer notar, que el presidente Ortega fue reelecto con un 72.4% de los votos de los nicaragüenses y hasta el momento de las protestas, una gran parte de ese 72.4% estaba en desacuerdo con el presidente.

Fruto de las protestas, el presidente Ortega tuvo que desestimar la resolución para que la paz volviera de manera momentánea al hermano pueblo nicaragüense, pero no ha retornado del todo. Tomemos apuntes, cuando la barba de mi vecino esté ardiendo, debo poner la mía en remojo, según dice el dicho popular.

Nos leemos en una próxima entrega, de Hablando con el Soberano.  

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