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Aspectos a tomar en cuenta para una planificación (1/2)

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Por Max Montilla

montillamax@gmail.com

Antes de una planificación debemos de tomar en cuenta los siguientes aspectos:

El inicio: cuál es el propósito de la clase, su estructura, la motivación inicial hacia el tema, la revisión de los saberes previos, entre otras.

El desarrollo: más o menos la presentación de las clases, el uso de ejemplos y las propuestas básicas, que guíen al alumno

Y el cierre: esta etapa debe ser un resumen de ideas, indicadores para la próxima clase y los trabajos y tareas. Nunca se deben emplear ideas nuevas que puedan confundir al alumno.

La evaluación de competencia es el proceso mediante el cual se recopilan evidencias para determinar el grado de desarrollo de las competencias de una persona. La programación de la docencia juega desde luego, un importante papel en el desarrollo de una docencia de calidad.

Sin embargo, de cara a la planificación podemos ver varios aspectos didácticos de nuestras clases que entender y que son fundamentales antes de iniciar el proceso:

1.      Que tenemos que preparar a nuestros estudiantes para un tipo de aprendizaje autónomo (pero acompañado y guiados por nosotros como profesores). Y, complementariamente, que tenemos que prepararnos los profesores para hacerlo posible.

2.      Que deberemos dar más importancia al dominio de las herramientas de aprendizaje que a la mera acumulación de contenidos

3.      Que debe producirse un cierto equilibrio entre exigencias de la materia y la organización del curso y las condiciones y apoyos que se le ofrecen al estudiante

4.      para dar respuesta a dichas exigencias en buena parte, la nueva configuración de los créditos ECTS van en esa línea.

5.      Que deberíamos propiciar una docencia ajustada a los parámetros curriculares tomando en consideración la doble condición de laprogresividad continuidad en la formación. Eso significa, entre otras cosas, la necesidad de ubicar plenamente nuestra materia en el plan de formación que constituye la titulación en la que está integrada (pensarla y construirla en función de su aportación al perfil profesional de la titulación).

Tenemos coordenadas marcadas de acuerdo a las nuevas guías que nos han impuesto, estas guías son:  1.-Una docencia centrada en el estudiante, lo que requiere capacitarlo para el aprendizaje autónomo y dotarlo de herramientas para el estudio.

2.- Un diferente papel del profesor: de estar centrado en la transmisión de los contenidos de la materia, pasamos a ser gestores del proceso de aprendizaje de los alumnos.

3.-Una organización de la formación orientada a la consecución de competencias (competencias generales para todos los estudiantes y competencias específicas de cada titulación).

4.-Cambios en la organización de los aprendizajes: una perspectiva curricular de nuestro trabajo que refuerce la continuidad y la coordinación.

5.-Una nueva definición del papel formativo de las universidades: la formación a lo largo de la vida (la universidad como inicio y primera fase de un proceso formativo que continuará en la post-universidad).

Esta idea convierte a la universidad en una especie de momento propedéutico que servirá para preparar las fases subsiguientes del aprendizaje y desarrollo profesional. Implica, además, que no todo lo que puede-debe ser enseñado en cada materia o espacio científico para el desempeño de una profesión ha de ser enseñado necesariamente en los años universitarios.

Un nuevo papel de los materiales didácticos que pasan a ser recursos capaces de generar conocimientos de alto nivel y de facilitar el aprendizaje autónomo. Un importante papel juega, en este sentido, las nuevas tecnologías de la Información y la Comunicación.

Todos estos puntos requerirían una explicación mayor de la que se puede

ofrecer aquí. En todo caso, puede observarse que casi todos ellos tienen

fuertes vinculaciones con respecto a la planificación de la docencia. Hacer otro

tipo de docencia significa planificarla de forma distinta haciéndolo de acuerdo a

las líneas matrices que se acaban de señalar.

Claro está, la planificación de la docencia está orientada al desarrollo de proyectos formativos, a organizar nuestra actuación no como un conjunto de acciones imprevisibles y desconectadas entre sí, sino como la puesta en práctica de un plan bien pensado y articulado.

De acuerdo a Zabala: “Planificar la enseñanza significa tomar en consideración las determinaciones legales (los descriptores), tomar en consideración los contenidos básicos de nuestra disciplina (las common places, aquello que suelen incluir los manuales de la disciplina), tomar en consideración el marco curricular en que se ubica la disciplina (en qué plan de estudio, en relación a qué perfil profesional, en qué curso, con qué duración), tomar en consideración nuestra propia visión de la disciplina y de su didáctica (nuestra experiencia docente y nuestro estilo personal), tomar en consideración las características de nuestros alumnos (su número, su preparación anterior, sus posibles intereses) y tomar en consideración los recursos disponibles”. Dicho de forma sencilla, planificar es diferente de organizar, sin más, una disciplina.

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