Home Columnas ¿Puede la castración química resolver el problema de violación a menores?

¿Puede la castración química resolver el problema de violación a menores?

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Por Max Montilla

montillamax@gmail.com

Considero que este tema es muy delicado y podría debatirse en un gran panel, pero el mismo surge de inmediato cuando es afectado, no solo un menor, sino cualquier persona por agresión sexual, y la castración química no es la solución para impedir que los violadores vuelvan a agredir a sus futuras víctimas, sino por el contrario, los vuelve más violentos en sus futuras acciones.

Hay que pensarlo en frio y con el sano juicio de tratar de ayudar a una población que está harta de leer y escuchar noticias sobre agresiones sexuales a niños/as, adolescente, personas mayores y envejecientes. En un periodo de un año y tres meses, las unidades de atención de la Procuraduría General de la República recibieron 7,342 denuncias sobre delitos sexuales, una problemática que se incrementa en el país, registrando un promedio de 490 por mes. Sin embargo, en el 2017, las Unidades de Atención a Víctimas de Violencia de Género, Intrafamiliar y Delitos Sexuales de la Procuraduría fueron apoderadas de 5,808 denuncias sobre ese tipo de infracciones.

Como padre y esposo de 1 mujer y 4 hijas, estaría de acuerdo, pero como ciudadano no, pues se le estaría violentando los derechos que establece la Constitución dominicana en su Artículo 42, el cual establece que: “toda persona tiene derecho a que se respete su integridad física, psíquica, moral y a vivir sin violencia.”   En consecuencia “ninguna persona puede ser sometida a penas, torturas o procedimientos vejatorios que impliquen la pérdida o disminución de su salud, o de su integridad física o psíquica”. Así como también “nadie puede ser sometido, sin consentimiento previo” a “exámenes o procedimientos médicos”, y creo que el congresista Jean Luis Rodríguez, estaría violentando tal y como se ha descrito en el artículo citado recientemente.

Según el médico forense y psicólogo Àngel Cuquerella: “La conducta tiene una parte impulsiva y otra cognitiva. Si alguien está trastornado, los fármacos no le van ayudar”. Y el psicólogo clínico Emilio Escuer, experto en temas sexuales opina que el deseo no procede exclusivamente de impulsos físicos. “En cada individuo hay una interacción constante entre el cerebro y las hormonas; lo físico es tan determinante para el comportamiento como lo aprendido, lo social, lo cultural”. En otras palabras, que “el sexo está también en el cerebro”.

Pero según reportes de La Asociación de Asistencia a Víctimas de Agresiones Sexuales, “en Estados Unidos no ha tenido ningún éxito” el tema de la castración química. Sin embargo, los reclusos que han aceptado someterse a esta medida “han salido mucho más rebotados, más nerviosos y más peligrosos”, afirma la presidenta de esta asociación, Rocío Mielgo.

Es decir que, en lugar de acabar con la agresividad, la castración química puede limitarse a “desviarla”. “Si a un violador agresivo se le provoca impotencia, puede expulsar esa agresividad por otras vías y convertirse, por ejemplo, en un asesino”, apunta el doctor Ruiz Castañé.

Entiendo que el legislador Jean Luis Rodríguez quiere hacerle un bien a la sociedad, pero lo que es un bien para la sociedad no debe de ser al mismo tiempo un mal para otros. Al ser padre de 4 niñas, lo sensato sería, concienciar más a nuestros hijos, con una educación sexual clara de manera preventiva ante los posibles ataques de agresores y violadores sexuales.

Al finalizar quedan dos preguntas pendientes ante este actual proyecto de castración química y son: ¿Cuánto le costará al Estado ese proceso por cada uno de los agresores y pederastas culpables? Y  ¿Qué institución velará por la correcta aplicación y vigilancia de que esos medicamentos están siendo aplicados de manera correcta?

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