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Eficiencia técnica o eficiencia asignativa en educación

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Por Max Montilla

montillamax@gmail.com

Antes de aumentar la inversión en cualquier área y más en el área de educación, es primordial conocer la eficiencia en el uso de los recursos para justificar inversiones a futuro. Es decir, invertir en la educación pública para que la sociedad pueda beneficiarse, lo que se denomina eficiencia asignativa.

Otro aspecto que hay que asegurar es la inversión técnica, lo que implica asegurar que el sistema educativo de cada país haga mejoras en el uso de los recursos disponibles, según lo explican Bessent A y Bessent W. (1980): “Determining the comparative efficiency of schools through data envelopment analysis”.

Pero no solo debemos de fijarnos en los gastos, sino cómo se distribuyen esos gastos y la equidad de la distribución d ellos mismos. Para la UNESCO, la educación ha sido reconocida como un derecho que debe disfrutarse sobre la base de la igualdad de las oportunidades. Para BenDavid-Hadar, la literatura sobre financiamiento escolar sugiere que la equidad en la asignación de recursos implica la ausencia de relación entre la riqueza de la comunidad escolar y el financiamiento de una escuela, igual trato para los alumnos con antecedentes similares, programas compensatorios para abordar las disparidades sociales e igualdad de oportunidades educativas.

Ahora bien, hay dos preguntas que inquietan a la hora de eficientizar el gasto y son ¿cómo comparar la eficiencia de los sistemas escolares de los países de América Latina con los de otras regiones? ¿Cuáles son los desafíos en la manera de invertir los recursos destinados a educación?

Esas dos preguntas hayan respuestas desde la perspectiva que plantean los técnicos Haelermans y Ruggiero, basadas en las dos asignaciones citadas anteriormente: la eficiencia técnica y la eficiencia asignativa.

En el contexto del financiamiento de la educación, la eficiencia asignativa se logra cuando los fondos se distribuyen de la manera más socialmente eficiente en diferentes niveles educativos. Aunque en el campo de la investigación no hay consenso sobre cómo se deberían distribuir los recursos educacionales según nivel, priorizar el financiamiento de la educación pública en la etapa preescolar (0 a 5 años) parece arrojar los retornos sociales más altos. Las experiencias tempranas suelen tener efectos persistentes y significativos en una amplia gama de importantes resultados de la vida adulta. Además, las inversiones que se realizan en los primeros años del desarrollo infantil pueden aumentar el retorno de las inversiones realizadas más tarde en la vida.

A pesar de esta evidencia, el debate sobre la asignación del gasto en diferentes niveles educativos persiste. Por ejemplo, un estudio de Mingat y Tan (1996) sugiere que el foco de las inversiones educativas debería depender del nivel de ingreso del país. Concretamente, los países de bajo ingreso se benefician más de las inversiones dirigidas a ampliar la educación primaria, mientras que en los países de ingreso medio los retornos sociales más elevados provienen de las inversiones para expandir la educación secundaria, y en los de ingreso alto lo que rinde los mayores retornos es invertir para ampliar la cobertura del nivel superior.

Se puede focalizar las inversiones educativas en los primeros años puede resultar costo-efectivo, ya que permitiría ahorrar en futuras inversiones al aumentar la facilidad con que las personas aprenden nuevas habilidades como adolescentes o adultos, y de esta forma incrementar la productividad laboral de la economía.

Por otro lado, desde una perspectiva macro, quizá los países más pobres tengan que comenzar a invertir para mejorar las condiciones básicas de su sistema escolar antes que aumentar las inversiones en educación preescolar o postsecundaria. Las dos perspectivas se complementan mutuamente y contribuyen a explicar las distintas combinaciones que los países utilizan para asignar sus recursos destinados a educación.

La eficiencia técnica examina el uso eficiente de los recursos una vez que han sido asignados (De Witte y López-Torres, 2017). Dada la disponibilidad de datos, este análisis se centra en el nivel de la escuela utilizando la base de datos de PISA 2015. En el estudio PISA 2015 se evaluó el aprendizaje de unos 540.000 alumnos, en representación de los casi 29 millones de alumnos de 15 años que estaban matriculados en las escuelas de los 72 sistemas participantes. El foco del estudio se centró en ciencias, mientras que la comprensión lectora, las matemáticas y la solución colaborativa de problemas se constituyeron como los dominios secundarios. Los directores también completaron un cuestionario con información sobre el sistema escolar, el entorno de aprendizaje y la disponibilidad de recursos en el ámbito de la escuela.

La eficiencia técnica se puede medir asumiendo que las escuelas transforman los insumos en productos mediante un proceso de producción.

Todo esto viene, para tratar de entender el gasto que hemos estados haciendo en el 4% de la asignación presupuestaria. Pero mi pregunta para el ministro Andrés Navarro y el ciudadano Danilo Medina es ¿estamos gastando en la eficiencia asignativa o en eficiencia técnica?, porque a todo esto, son mis impuestos que se están gastando quién sabe cómo o de qué manera.

 

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