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¿Por qué los gobiernos deben involucrarse en la crianza de nuestros hijos? 

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Por Max Montilla
Este artículo parece raro, pues se nos ha enseñado que los padres somos los responsables de la crianza de nuestros hijos, pero en los últimos años les hemos dejado, por la falta de confianza en nosotros mismos, todo al gobierno. De hecho, en la Constitución de nuestro país, se establece claramente que el Estado debe proveerle a los ciudadanos todas las herramientas para el desarrollo físico e intelectual para los niños.
Sin embargo, El rol de las políticas públicas en la crianza de los niños es indispensable. Es por eso que, aquí les dejo cinco razones de porqué el gobierno debería involucrase en la crianza de nuestros hijos.
1. Los niños tienen sus propias identidades e intereses legales -diferentes de los de sus padres- que merecen ser protegidos. La Convención de las Naciones Unidas sobre los Derechos del Niño, firmada por 194 países, obliga a los estados a garantizar su bienestar. Los niños son individuos con derechos legales y son iguales ante cualquier ley y cualquier política.
2. Los padres no siempre hacen los sacrificios adecuados por sus hijos. Las familias con recursos limitados se enfrentan a prioridades que compiten unas con otras, como invertir en necesidades de la familia, comprar ropa o mandar a su hijo a la escuela o al médico. En ese contexto, poner la prioridad en un hijo o una hija puede significar renunciar a necesidades presentes a favor de recompensas cuyos plenos beneficios serán aprovechados por el niño sólo cuando sea adulto, ya sea en sus habilidades profesionales o en su salud. Desafortunadamente, algunos padres no son lo bastante pacientes ni altruistas para hacer esos sacrificios.
3. Por lo tanto, el bienestar de los niños influye no sólo en ellos y en sus familias sino en el conjunto de la sociedad. Los niños que se desarrollan plenamente en los primeros años tienen más probabilidades de convertirse en ciudadanos productivos y de contribuir a una economía próspera y a una democracia equitativa. La inversión en el bienestar de un niño genera retornos a largo plazo e influye en la prosperidad y viabilidad de la sociedad en el futuro.
4. Los padres a veces carecen de la información necesaria para tomar las decisiones adecuadas. En ocasiones, no entienden la conexión entre las experiencias de la primera infancia y los resultados positivos más tarde en la vida. La importancia de los jardines de cuidado infantil es un ejemplo clásico.
En los años setenta, los niños de familias de bajos ingresos que fueron asignados al azar a jardines de cuidado infantil de alta calidad en Carolina del Norte tenían menos probabilidades de abandonar la escuela secundaria y más probabilidades de ir a una universidad durante cuatro años a los 21 años. Sin embargo, puede que los padres de hogares pobres que no son conscientes del rol fundamental de los jardines de cuidado infantil no aprovechen la oportunidad, incluso cuando lo que está en juego son los intereses de su hijo.
5. Los padres no siempre tienen los recursos para invertir en sus hijos. Pensemos en los problemas médicos. Un niño con cataratas puede necesitar una operación para que su visión se desarrolle normalmente. La operación podría salvar al niño de graves problemas de visión que afectarían su bienestar y su productividad en la edad adulta. Sin embargo, para pagar una operación de ese tipo, los padres necesitan dinero en efectivo o, en su defecto, la capacidad de pedir un préstamo. Puede que los mercados de capital no proporcionen a los padres el dinero a cambio de parte de los retornos en el futuro generados por esa inversión en el niño.
Nos vemos en un próximo Hablando con el Soberano.
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