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New START, el fin del Tratado de Fuerzas Nucleares de Alcance Intermedio (INF)

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Por Max Montilla

montillamax@gmail.com

Hace par de semanas, específicamente el 02 de agosto de 2019, se cumplió lo que sería el veto para usar las armas nucleares. El tratado más arriba citado, el (INF), es el único que impide que los misiles de alcance medio puedan ser lanzados desde tierra con un alcance de 500 a 5.500 kilómetros, entre las dos potencias armamentistas como son EE. UU y Rusia.

Aunque en términos más amplios, el de armas nucleares estratégicas desplegadas, expirará el 5 de febrero de 2021, y es que ambas partes, EE. UU y Rusia, podrían firmar un acuerdo de extensión de cinco años más, pero esto sería como poner una “tirita en la herida de bala”, la cual está creciendo rápidamente en la proliferación nuclear. Para aplicar un vendaje realmente efectivo, necesitaríamos un concepto completamente nuevo para el control de armas nucleares. 

Hay dos razones claves de por qué esto es necesario:

Primero, el control de armas nucleares debe ser multilateral en lugar de solo bilateral en el futuro. A diferencia de durante la Guerra Fría, Europa ya no juega un papel central en los conflictos globales de hoy. La importancia de Asia ha aumentado exponencialmente. Y esto también se aplica a las armas nucleares. Aunque China, India y Pakistán todavía están un poco por detrás de los EE. UU. Y Rusia en lo que respecta al tamaño de su arsenal nuclear, se están poniendo al día constantemente y, por lo tanto, ya no se pueden ignorar. En este sentido, las deliberaciones de la administración Trump sobre la inclusión de China (como mínimo) en futuros tratados ciertamente no están equivocadas. Desde la perspectiva de Washington, tal paso es, de hecho, casi obligatorio, ya que Beijing ha reemplazado a Moscú como el gran desafío del siglo XXI.

Segundo, el control de armas en el futuro ya no podrá centrarse únicamente en las nucleares. Otras tecnologías influyen cada vez más en la estabilidad estratégica. Estos incluyen defensa antimisiles; armas de precisión convencionales de largo alcance; defensa antisubmarina; sistemas para detectar y rastrear misiles balísticos intercontinentales móviles.Obviamente, toda la gama de desafíos relacionados con la ciberseguridad; y el papel del espacio también está creciendo en importancia.

Aunque, es necesario poner esa “tirita sobre la herida de bala”, ya que, cualquiera que sea el resultado de la discusión sobre la extensión del nuevo START, ciertamente necesitamos una estrategia de control de armas mucho más sólida. 

En los próximos años, tendremos que aprender a vivir con armas nucleares. No existen métodos confiables para verificar el desarme nuclear completo e irreversible. Por lo tanto, necesitamos establecer objetivos más modestos. El foco siempre debe estar en prevenir el conflicto nuclear sin poner simultáneamente en riesgo los intereses. En otras palabras: la disuasión nuclear de cada país debe ser creíble; pero, este elemento disuasorio no debe amenazar a la otra parte de manera tal que las carreras armamentistas y, por lo tanto, la inestabilidad de la crisis sea probable. Y este es el mecanismo clave para lograr el control de armas. 

Este no es un instrumento de la Guerra Fría, sino una herramienta para garantizar la supervivencia colectiva en la era nuclear. Y este escenario continuará en el futuro previsible.

A Dios que nos “agarre confesados”.

Nos leemos en un próximo Hablando con el Soberano.

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