Home Columnas HABLANDO CON EL SOBERANO

HABLANDO CON EL SOBERANO

SHARE

Brecha de poder:

 “Cuando los de arriba no son iguales a los de abajo”

Por Max Montilla

montillamax@gmail.com

 

Con este artículo terminamos este año 2019, el cual ha sido variopinto en muchos países, en otros se han configurado los panoramas políticos. El 2020, espero que venga con mejores cosas, cargado de un año electoral en nuestro país, que seamos sabios a la hora de votar por lo que más le convenga al pueblo dominicano en las elecciones de febrero y mayo.

Varios países de latinoamérica y otras partes del mundo  están viviendo situaciones de protestas, pero esta vez no es por lo económico, sino por el poder, poder que cada vez se hace más grande para los de arriba y cada vez menos para los de abajo, dejando un pequeña franja en el medio y esa franja del medio se cansó de ser la que soporte todo el peso y se ha aliado a la parte de abajo, creando así, grandes conflictos e inestabilidades en países como Chile, Venezuela, Bolivia, Brasil, Ecuador, Perú, entre otros.

La ciudadanía está luchando contra el gobierno en las calles por diferentes motivos: el costo de un billete de tren, el precio del petróleo, reclamaciones políticas de independencia. Sin embargo, hay un hilo conductor que desencadena esas revueltas: la profunda y creciente frustración que generan las desigualdades.

Cada uno de los análisis de la desigualdad se limitan al terreno económico, partiendo de la idea de que el dinero es lo más importante en la vida. Sin embargo, esta hipótesis no es lo que está llevando al terreno de lucha a las sociedades; pese a que la población puede protestar por sus dificultades económicas, el verdadero protagonista de esta historia es el poder, tal y como especifiqué más arriba ese poder de unos pocos, la falta de poder de muchos y el poder colectivo de la ciudadanía para exigir un cambio.

Hoy estamos situado encima de la ola que fue creciendo a lo largo de los años, en una ciudadanía que siempre esperó a que los cambios llegaran por los medios tradicionales, por la demo: poder y cracia: pueblo, pero que nunca les llegó y hoy la ola ha crecido mucho y se llama desigualdad.

Piense en el siguiente ejemplo que cita el Informe de Desarrollo Humano del PNUD, 2019: “Piénsese en dos niños nacidos el año 2000, uno en un país con desarrollo humano muy alto y el otro en un país con desarrollo humano bajo. Hoy en día el primero tiene una probabilidad superior al 50% de estar matriculado en la educación superior: en los países con desarrollo humano muy alto, más de la mitad de los jóvenes de 20 años se encuentran cursando estudios superiores. Por el contrario, el segundo tiene una probabilidad muy inferior de estar vivo: alrededor del 17% de los niños nacidos en países con desarrollo humano bajo en 2000 habrán muerto antes de cumplir los 20 años, frente a tan solo el 1% de los nacidos en países con desarrollo humano muy alto”.

Lo que suceda, será nuestra responsabilidad. De igual modo, las políticas destinadas a prevenir las desigualdades también pueden seguir el ciclo vital.

Pero hace unos 40 años, el profesor Amartya Sen, padre del desarrollo humano, formuló una pregunta engañosamente simple: ¿igualdad de qué? La respondió con idéntica sencillez: “de las cosas que nos importan para construir el futuro al que aspiramos”.

Esas palabras del profesor Sen nos pueden ayudar a adoptar una nueva mirada; a ver más allá del crecimiento y los mercados para entender por qué la gente se lanza a las calles para protestar, y qué pueden hacer los líderes al respecto.

En el informe sobre Desarrollo Humano del PNUD del 2019, especifica lo siguiente: En todos los países hay muchas personas con escasas perspectivas de vivir un futuro mejor. Carecen de esperanza, sentido de propósito y dignidad; desde su situación de marginación, solo les queda contemplar a otras personas que prosperan y se enriquecen cada vez más. Muchos seres humanos han escapado de la pobreza extrema en todo el mundo, pero aún son más los que no tienen oportunidades ni recursos para tomar las riendas de sus vidas. Con demasiada frecuencia, el lugar que ocupa una persona en la sociedad sigue estando determinado por su género, su etnia o la riqueza de sus progenitores”.

Es que, esas desigualdades del desarrollo humano dañan las sociedades y debilitan la cohesión social y la confianza de la población en los gobiernos, las instituciones y sus congéneres. La mayoría de ellas deteriora las economías al impedir que las personas alcancen todo su potencial en su vida personal y profesional.

Esas mismas desigualdades dificultan que las decisiones políticas reflejen las aspiraciones de toda la sociedad y protejan el planeta, puesto que las escasas personas que ostentan el poder lo utilizan para influir en las decisiones de modo que beneficien fundamentalmente a sus intereses actuales. Es por esto que cuando son llevados al extremo, los ciudadanos pueden tomar las calles.

El propio informe citado ya varias veces en este artículo nos señala cinco mensajes que quienes nos gobiernan deberían tomar en cuenta:

En primer lugar, pese a que muchas personas están consiguiendo superar los logros mínimos en materia de desarrollo humano, las desigualdades continúan siendo amplias.

En segundo lugar, está surgiendo una nueva generación de desigualdades severas en el terreno del desarrollo humano, pese a que se están reduciendo muchas de las desigualdades no resueltas en el siglo XX.

En tercer lugar, las desigualdades del desarrollo humano se pueden acumular a lo largo de toda la vida y con frecuencia se agravan debido a profundos desequilibrios de poder.

En cuarto lugar, la evaluación de las desigualdades del desarrollo humano requiere una revolución en lo que atañe a su medición.

En quinto lugar, corregir las desigualdades del desarrollo humano en el siglo XXI es posible. Pero para ello debemos actuar ahora, antes de que los desequilibrios de poder económico se traduzcan en un profundo dominio político.

Para terminar, quiero darles este mensaje, podemos y debemos cambiar nuestras realidades actuales, empoderándonos más en la búsqueda de soluciones para salir de nuestra situación, ¿Cómo lo hacemos? Proponiendo y ejerciendo nuestras demandas frente a quienes nos quieren callar para que sigamos igual y que la brecha se siga haciendo mas grande entre los de arriba y los de abajo.

Nos leemos en otro Hablando con el Soberano a partir de enero del 2020, espero contar con ustedes, manejen despacio, no tomen alcohol si manejan, sean prudentes en las carreteras, vale mas perder un minuto de la vida que perder la vida en un minuto.

Loading Facebook Comments ...

LEAVE A REPLY