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América Latina: ¿Qué nos deparará el 2020?

Por Max Montilla

montillamax@gmail.com

 

El 2019 nos dejó muy inestable en materia económica y según estimaciones del PIB la economía mundial creció un 2.5% en ese año pasado, la menor tasa de expansión desde la crisis financiera y económica global. Para este año 2020 las perspectivas no son mejores. La actividad económica mundial y el comercio global se encuentran débiles y los riesgos están sesgados a la baja. Las tensiones comerciales han afectado los niveles de confianza y de inversión en algunas economías con sectores fuertemente expuestos al comercio internacional, poniendo en riesgo, además, el crecimiento actual.

En cuanto al impacto sobre los países de América Latina y el Caribe, resalta la desaceleración de sus dos principales socios comerciales, los Estados Unidos en 2019 y se espera que en 2020 crecería menos del 2% al haber pasado el efecto de la reforma fiscal, que dio impulso a la economía en 2018 y parte de 2019, China que en 2020 crecerá menos del 6%, su menor tasa en los últimos 30 años.

Los países de la región, que son socios comerciales de estas dos potencias, EE. UU y China, están expuestos como si se tratase de una cadena, a menor crecimiento, sino también a través de los precios de las materias primas, ya que los países citados anteriormente son actores importantes en los mercados mundiales de los productos básicos que exporta la región.

Para este 2020 se esperan nuevamente caídas de los precios de gran parte de los productos básicos, en especial las economías de América del Sur, que son exportadoras de estos productos, y se verían afectadas por un deterioro en los términos de intercambio y con ello ingresos disponibles derivados de las actividades extractivas.

En cuanto a los mercados financieros internacionales, la acumulación de deuda en el mundo, impulsada en parte por el nivel de bajas tasas de interés de los principales bancos centrales, está creciendo a una tasa más alta que el ingreso global y ha alcanzado niveles récord.

Por ejemplo, en el segundo trimestre de 2019 el acervo de deuda global alcanzó unos 251 billones de dólares, monto equivalente a un 320% del PIB mundial. Dicho aumento ha sido generalizado en todos los sectores (hogares, sector corporativo no financiero, gobierno y sector financiero), pero destaca particularmente el aumento de la deuda del sector de gobierno en los países desarrollados y del sector corporativo no financiero en las economías emergentes.

Estos grados de endeudamiento y el hecho de que una parte significativa de la deuda de los países emergentes y también de América Latina esté en moneda extranjera dejan a estos países más expuestos ante cambios de las políticas monetarias de las principales economías mundiales, que pueden tener importantes efectos (como un efecto de descalce) sobre las hojas de balances de los agentes financieros y su capacidad de pago.

En definitiva, las perspectivas del escenario internacional para 2020 no son mejores de lo que fue 2019 y los riesgos desde el ámbito externo continuarán estando presentes para la región. Persisten también los riesgos de índole geopolítica —en particular, las tensiones entre Hong Kong (Región Administrativa Especial de China) y China, que han surgido con fuerza en 2019— y están en curso procesos con potenciales consecuencias para el mundo que no se terminan de dilucidar.

Otro ejemplo es el brexit y la forma que adoptarán en el futuro las relaciones entre el Reino Unido y la Unión Europea.

Dado todo lo anterior, no es posible descartar nuevos episodios de aumento de la volatilidad y empeoramiento de las condiciones financieras, que vayan acompañados a su vez de un mayor freno a la actividad económica en distintas regiones, incluida América Latina y el Caribe.

En este sentido, el desempeño de la actividad económica en los países de la región dependerá en parte de las herramientas internas que cada uno pueda desplegar tanto en materia de política monetaria como de política fiscal para hacer frente a un contexto internacional complejo.

Para 2020, se prevé que América Latina y el Caribe continúe en una senda de bajo crecimiento, con una expansión estimada del Producto Interno Bruto (PIB) del 1,3%. Con esto se cumplirían siete años en que la región ha mantenido una curva de bajo crecimiento, lo que se ha traducido a su vez en un deterioro de los niveles de ingreso per cápita promedio.

El PIB per cápita de la región se vería reducido en un 3,7% entre 2014 y 2020, lo que implica una caída promedio anual del -0,5%. El bajo ritmo de crecimiento se extiende a la mayoría de las economías de América Latina, de modo que 15 de los 20 países tendrán un crecimiento económico inferior al promedio registrado en el período 2014-2018, incluidos 3 países que presentarán un crecimiento negativo (Argentina, Nicaragua y República Bolivariana de Venezuela. Este bajo crecimiento en la región se debe, por una parte, al entorno externo menos favorable y, por otra, a la significativa reducción de la demanda interna en varias economías.

 En cuanto a la contribución de los componentes del gasto al crecimiento, se observa que, en 2020, del conjunto de componentes de la demanda interna, solo el consumo privado hará una contribución positiva al crecimiento, de igual manera que las exportaciones de bienes y servicios. Esto se debe principalmente a una baja base de comparación del año 2019, ya que en términos de la demanda externa no se espera un mayor dinamismo.

En resumidas cuentas, el 2020 no ofrece por el momento, que será un año de bonanzas, si usted tiene algo ahorrado, no lo desperdicie en placeres ni en cosas que no necesite.

 

Nos leemos en otro Hablando con el Soberano.

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