Home Columnas PULSO CIUDADANO

PULSO CIUDADANO

SHARE

Pacto por la Desigualdad social en América Latina

 Por: Sabala Ricardo Yen

sabala95@outlook.com 

 

Dentro de los grandes dilemas del siglo XXI  que acaecen en  América Latina, algunos temas  se han constituido en el epicentro del debate académico, intelectual y mediático de la región. Dentro de los temas más sonoros están: calidad de la educación, democracia,  derechos humanos, libertad de expresión, corrupción, gobernabilidad y medio ambiente.

Todos estos temas están en la agenda de la región pero hay uno que es imposible ser ajeno a éste, como lo es la “desigualdad social”.  La desigualdad social  es una situación- socioeconómica que se presenta cuando una comunidad, grupo social o colectivo recibe un trato  desfavorable con respecto al resto de miembros del entorno al   que pertenecen.

Para analizar este flagelo en  América Latina, debemos verlo desde una perspectiva estructural,  o sea,  verlo como totalidad articulada. La génesis  o raíces históricas de la desigualdad en América  Latina, el cual podemos situar  con la conquista y colonización, proceso mediante el cual se sometió a poblaciones originarias (indígenas), los cuales no pudieron aguantar   la cantidad de trabajo de parte de los españoles, por lo que se dispuso  traer negros africanos. Por el  momento, esos grupos humanos originarios e importados recibieron  un maltrato sistemático y no tenían condiciones  de ser ciudadano.

En la región se aplicó la negación del otro, y,  una minoría encumbrada en el poder lo que hizo fue crear  modelos que respondieran a sus intereses. A través de la  cultura de privilegio  se legitima y naturaliza la desigualdad, se crean políticas públicas que tienen como función producir y reproducir ese modelo  de dominación.

Hoy por hoy, América Latina es la región más desigual del planeta,  la desigualdad social es palpable desde el inicio de la vida hasta el ocaso. Los pobres no necesitan caridad, necesitan igualdad de oportunidades. El expresidente ecuatoriano, Rafael Correa puntualizó en innumerables oportunidades que la desigualdad en la región constituye “balas cotidianas en contra de la dignidad humana”.  Un peligro de este tiempo es ser indiferente a esas crudas realidades, a tal punto que el discurso dominante pretende ridiculizar a quien denuncia esas estructuras de poder que garantizan esas desigualdes a tal punto que el que piensa diferente, si y solo si, es un “teórico en bancarrota”.

En conclusión de este artículo me permito citar al padre de la economía, Adam Smith, quien esbozó:

“Ninguna sociedad puede prosperar y ser felíz si en ella la mayor parte de los miembros son pobres y desdichados”.

Loading Facebook Comments ...

LEAVE A REPLY