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Clase Media y el Síndrome de Doña Florinda

Por: Sabala Ricardo Yen

sabala95@outlook.com

 

Tras producirse la Revolución Industrial a finales del siglo XVIII que tuvo como epicentro a Inglaterra,  este hecho cambió paradigmáticamente el mundo, por lo que pasamos de una  economía agraria y artesana a una dominada por la industria y la mecanización.

Esta revolución aceleró el desarrollo de las fuerzas productivas y las relaciones y producción del capitalismo, por lo que se  superó la práctica mercantilista. Esto es, que ya la  riqueza no sería medida por la cantidad de metales, sean estos oro o plata, sino por la capacidad de producir bienes y servicios como esbozara Adam Smith.

Todas estas transformaciones  en el orden económico, tecnológico, social y cultural que vivía el mundo prontamente nucleó a intelectuales como Adam Smith, David Ricardo, Thomas Malthus y otros pensadores que marcaron las pautas teóricas del liberalismo económico. En otro orden de ideas,  esta revolución antes citada despertó  a una pléyade de figuras que empezaron a cuestionar el Status quo, como Tomás Moro con su obra “Utopía”, Tomasso  de Campanella con su obra “La Ciudad del Sol” y así un listado  de pensadores. Pero quienes logran descollar por sus estudios del capitalismo son Karl Marx y Federico Engels.

 Sociedad moderna

Las posturas de Marx y Engels se  concentraron en verdaderos cuestionamientos a la explotación obrera, acumulación y distribución del ingreso y plantearon que cambiar esa correlación de fuerzas  si y solo si, era posible por medio de una revolución de los obreros y era irreversible según éstos,  por las contradicciones en el sistema. No obstante, en la medida del tiempo los grupos vulnerables iban obteniendo conquistas sociales y esto dio origen a la clase media.

La clase media es un sector intermedio de cualquier sociedad, generalmente esta clase social se desempeña por trabajos intelectuales o por cuenta propia, percibe ingresos que están por encima del promedio o  del colectivo. Muchos consideran  que la clase media es la vanguardia de los procesos revolucionarios, sean estos pacíficos o no.

En un  contexto de revolución democrática, la clase media es la “voz que clama en el desierto”. Esto es, debido a que  sus condiciones materiales de existencia se lo permiten; en cambio se alega  la incapacidad cultural de los sectores populares de emprender e impulsar cualquier cambio político importante. Empero, del seno de las masas emergen figuras que logran cambiar radicalmente las relaciones de poder.

A pesar de todas esas afirmaciones anteriores, que indican la vocación de cambios que posee  la clase media, no menos cierto  es   que éste sector tiene sus complejos, debido a que su aspiración “espiritual” no  es cambiar el   status quo, sino pertenecer al sector dominante de la sociedad.

Esta realidad la estudió de manera magistral el periodista argentino, Rafael Ton en su libro “El Síndrome de Doña Florinda”  donde puntualiza que desde el mismo momento  en que la clase media logra conseguir  mejores ingresos  entonces empieza a llamarle al resto que no goza  de esas condiciones como “chusma”, en buen dominicano “hay un afán de echavainismo”.

Podemos concluir señalando  que la clase media en generalidad, no apuesta al cambio político-social aunque asume poses y discursos y por consiguiente, mentaliza y aspira a pertenecer al sector dominante que nunca le dejarán pertenecer.

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