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Un voto castigo
Por Max Montilla
montillamax@gmail.com

Desde hace varios años, la sociedad ha venido despertando de
su aletargado sueño-pesadilla que inició en el 2004 hasta la
fecha. Lo del pasado domingo 15 de marzo, es lo que se
traduce en democracia como un: “voto castigo”.

Se define el “voto castigo”, como: “negar el apoyo electoral a
quien se apoyó antes, para castigarlo por el descontento que
ha producido su gestión, tratando de impedirle el acceso a una
nueva representación política”. Puede manifestarse como voto
en blanco (que también expresa una disconformidad general
con el sistema) o votando al adversario. Se habla de voto
castigo cuando se advierte una merma notable del caudal
electoral de un candidato o partido, en comparación con la
elección anterior, luego de un período de gestión.

A diferencia del “voto diferenciado”, según Guillermo Cinta, se
define como una conducta normal en democracias maduras y
bien establecidas, mediante el cual los ciudadanos utilizan su
sufragio para no otorgar a una fuerza política el control total de
los espacios, impulsando con ello el equilibrio y contrapesos en
los poderes públicos.

En nuestro país, lo que ocurrió el domingo 15 de marzo fue un
voto castigo contra el PLD y sus aliados, ya que en los pasados
comicios y en el venidero de mayo próximo, lo que predomina
son el marcado enojo ciudadano, la crispación social, el
malestar con la política y la gobernabilidad compleja.

Según el politólogo y jurista, Daniel Zovato expresa que: “en
efecto, de las 15 elecciones celebradas entre 2017 y 2019 (14
si excluimos a Bolivia) en 9 hubo alternancia, solo en tres hubo
continuidad que fueron Ecuador, Costa Rica y Paraguay;
mientras que en las dos restantes, la continuidad fue producto
de reelecciones consecutivas en procesos electorales viciados
de graves irregularidades que fueron Nicolás Maduro en
Venezuela y Juan Orlando Hernández en Honduras”.

Cabe destacar que el “voto castigo y el voto diferenciado”
debilitan al denominado “voto duro” que es la fuerza segura
con la que cuentan los partidos para enfrentar los procesos
electorales, pues se trata de ciudadanos que siempre votaron
por el mismo partido, independientemente de las condiciones
sociales, políticas y económicas y de los candidatos que
postulan las fuerzas políticas.

Sin embargo, el problema de fondo de estos comicios y el
venidero es el abandono, el deterioro de su infraestructura
industrial y el empobrecimiento general de sus municipios
frente a los privilegios de la capital, un detonante del voto de
castigo y del abstencionismo.

Ya que salió el término abstencionismo, debemos de seguir
fortaleciendo la participación de los dominicanos/as en las
elecciones, pues el nivel rondó cerca del 40% y el 50%, solo en
los comicios del año 1994, el nivel estuvo por un 49% del
electorado.

Y es que, de acuerdo al nivel de votación muy bajo, por cierto,
me surgen varias preguntas que quisiera que lo analizáramos
sin apasionamiento partidario:
1. ¿Qué pasó con las protestas del cacerolazo, “el trabucazo
2020”, el malestar colectivo contra el PLD?

2. ¿Dónde quedó ese fervor por la democracia y los partidos
políticos?
Aunque hubo un claro ganador, pues el PRM ganó en 21
municipios, cabeza de provincias y el Distrito Nacional, el nivel
de abstención se sintió, ojalá y en las elecciones de mayo, las
presidenciales y congresuales, el que gane lo haga en primera
vuelta, porque ir a cuatro elecciones, si contamos la pospuesta
en febrero, seria desastroso para la nación y para los bolsillos
de los ciudadanos y del gobierno que resulte electo.

Alexis de Tocqueville hace mas de siglo y medio expresó en su
texto clásico: “La democracia americana” que la indiferencia o
el desprecio al voto es uno de los mayores peligros que puede
afrontar la democracia. Y con el nivel de abstencionismo le
estamos haciendo un flaco servicio a la democracia.

Espero que los partidos políticos, puedan diseñar una
estrategia contra este abstencionismo reinante en estos
últimos comicios del pasado 15 de marzo, para que no
tengamos un voto castigo.

Hasta una próxima entrega

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