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HABLANDO CON EL SOBERANO

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Saliendo del confinamiento:

¿Habrá confianza en los otros?

Por Max Montilla

montillamax@gmail.com

 

La pandemia, como es sabido por todos, sigue su amenaza sobre los gobiernos del mundo, haciendo más énfasis en los de Latinoamérica. Sin embargo, no deja de ser cierto que han impuesto límites estrictos a las interacciones sociales para manejar mejor el contagio, pero, tras casi tres meses de confinamiento, el costo para las economías de la región, es evidente.

Cerca de la mitad de los hogares han reportado pérdidas de empleos, y la mayoría de las empresas han cerrado o han hecho recortes drásticos en sus operaciones. A medida que el riesgo de infección disminuye en las semanas y meses venideros, el levantamiento gradual de las restricciones ofrece la esperanza de poner a la región en la vía hacia la recuperación económica.

Y aunque nos llenemos de esperanzas, porque saldremos a hacer nuestras vidas, quizás no como antes, y con ciertas limitantes, la recuperación no se producirá de la noche a la mañana. Por ejemplo, la inmunización contra la enfermedad puede tardar entre 12 y 18 meses hasta que la vacuna esté disponible a gran escala. La reconstrucción de la economía durante esta transición depende de la medida en que los ciudadanos reanuden sus funciones como trabajadores y consumidores. Eso requiere la confianza de que pueden hacerlo de manera segura: confianza en los demás, confianza en los negocios y confianza en el propio gobierno.

Ahora bien, esa confianza de las que les hablo, no se crea tampoco de la noche a la mañana, para eso se tendrá que trabajar muy árduo para devolverla, pues como dicen, se dura mucho para conseguir la esperanza en alguien y se pierde en un instante. Según el informe del Latinobarómetro, una reconocida encuesta de opinión pública, solo el 14% de las personas en la región confía en otras personas, el 38% confía en las empresas nacionales (el 34% confía en las empresas extranjeras), y el 22% confía en su gobierno.

Invertir la tendencia de disminución de la confianza es todo un desafío y más para nuestro país, Republica Dominicana, que tendremos cambio de mandatario el 16 de agosto de este mismo año. Para volver a confiar y aumentar ese 22% es necesario frenar las consecuencias económicas actuales y estimular el crecimiento económico a corto plazo.

Para volver a tener esa confianza debemos de, valga la redundancia, confiar en que las otras personas actuarían de buena fe. Por ejemplo, en un reciente artículo de Harvard Business Review titulado “The Trust Crisis” (La crisis de la confianza) los autores definen la confianza como la “disposición a ser vulnerables ante las acciones de los demás porque creemos que tienen buenas intenciones y se comportarán correctamente con nosotros”.

Antes de devolverle esa confianza a los otros, y viceversa, deberíamos respondernos estas interrogantes: ¿Creemos que los demás se lavan las manos regularmente, se cubren la cara en público y respetan el distanciamiento social? ¿Creemos que se aíslan cuando presentan síntomas o dan positivo por COVID-19? Si es así, más gente estará dispuesta a usar el transporte público, a comprar en las tiendas y a comer en restaurantes, iniciando el proceso de relanzamiento de la economía.

Pero, para respondernos esas preguntas, necesitamos que el gobierno y sus políticas sean eficaces en la medida en que los ciudadanos cumplan sus directrices. Cuando los ciudadanos confían en que la información proporcionada por el gobierno es precisa y oportuna, el nivel de cumplimiento ciudadano será alto y el gobierno podrá entonces asumir su rol como coordinador efectivo de la conducta prosocial.  Un ejemplo, fue Singapur, que puso a disposición de los ciudadanos los “mapas fiables de la infección”, para que la ciudadanía pudiera constatar cuales eran las zonas seguras y cuáles debían evitar.

Los gobiernos también pueden ayudar a alentar la confianza social entre los ciudadanos fomentando un espíritu comunitario y de responsabilidad social, transmitiendo el mensaje de que “todos estamos juntos en esto”, como se ha estado haciendo y pueden establecer normas mínimas de seguridad para las empresas y para el manejo de datos por parte de las empresas de tecnología.

Pero, el tema de la tecnología no ha tenido últimamente unos años muy buenos que digamos, ya que se ha visto afectada por diversos factores como la polarización política, los escándalos de corrupción en gobiernos y empresas, las crisis económicas, los altos niveles de delincuencia y la difusión de desinformación por internet.

Nos queda un largo camino por recorrer, aun cuando estemos volviendo a la normalidad, esperando en que te #quedesencasa y te protejas.

Nos leemos en un próximo artículo.

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