Home HABLANDO CON EL SOBERANO HABLANDO CON EL SOBERANO

HABLANDO CON EL SOBERANO

20
SHARE

Importancia de los latinos e hispanos
en las elecciones de Estados Unidos

Por Max Montilla
montillamax@gmail.com

El martes 3 de noviembre los estadounidenses se abocan a sus elecciones, por un lado, el presidente actual, Donald Trump busca reelegirse en el cargo por el partido republicano, por otro lado, está el expresidente Joe Biden, por el partido demócrata.

Cabe destacar que el primer debate entre los candidatos a dirigir los destinos de los estadounidenses, fue un total desastre, desde el punto de vista protocolar, no se respetaron las “reglas escritas del debate”, hubo un total de 73 interrupciones del moderador a cada uno de los candidatos, entre Trump y Biden fueron incontables. Al parecer ambos padecen de incontinencia verbal, además de que los comentarios por parte del presidente cayeron en una zona que nunca se debe caer, que es en los insultos e insinuaciones a la familia de su contrincante. Todavía faltan 2 debates entre, asi como el debate entre los candidatos a los vicepresidentes.

Para el “súper martes”, del 3 de noviembre, como es mejor conocido el día de las elecciones, tendrá un número récord de 32 millones de latinos pueden votar en las elecciones presidenciales en el 2020. El aumento, de más del 15% en comparación con el 2016, convierte a los hispanos en la minoría étnica o racial con más peso en la contienda electoral, por encima de los afroestadounidenses.
El aumento se debe, principalmente, a los jóvenes. Cada 30 segundos un hispano cumple 18 años y se estima que para las presidenciales de noviembre unos 3.6 millones hayan alcanzado la mayoría de edad, según un análisis de Public Radio International. Y es una tendencia que no va a parar. Para el 2024, el Centro de Investigación Pew proyecta que 36 millones de latinos podrán votar.

En el sistema electoral estadounidense continúa firme la elección del presidente por medio del colegio electoral, un ordenamiento legado por los “padres fundadores”. Dado que el sistema electoral es indirecto, la clave es ganar en un conjunto de “Estados claves”. En algunos estados las diferencias son tales que la elección se considera definida con meses o años de anticipación y tener más votos no va a sumar más electores de los que ese estado reparte; otros ya están perdidos de antemano.
Pero hay estados claves donde las diferencias son escasas y cada voto vale oro. En estas circunstancias, y en el contexto particular en el que se desarrollará la elección, parece haber un colectivo que gana cada vez mayor protagonismo. Se trata del de los hispanos. Son ellos quienes, teniendo en cuenta cuáles serán los estados en pugna, pueden torcer la balanza hacia uno u otro candidato y sus acciones cotizan al alza.
Es tan importante el voto latino que el actual presidente Donald Trump parece haber apostado a ellos más temprano, pero Joe Biden ha comenzado una campaña de conquista. A pocas semanas de las elecciones del 3 de noviembre, todos quieren aprender a bailar el ritmo latino, pero no saben si es salsa, bachata, merengue o un corrido norteño. Es que, aunque se los engloba bajo un mismo término, hay un mundo amplio y diverso.
Por ejemplo, uno de los aspectos más salientes que el lector latinoamericano encuentra al leer la prensa de Estados Unidos es el uso intercambiable de «hispano» y «latino». Si bien la diferencia entre ambos parece significativa desde nuestra perspectiva, las diferencias menguan cuando se las contabiliza en votos. A diferencia de otras que completan el censo estadounidense, la categoría no es racial. Mientras que la categoría de hispanos se refiere a aquellos que hablan español o son descendientes de países de habla hispana, los latinos son quienes descienden o provienen de América Latina.
Según proyecciones del Consejo de las Américas, el voto latino es de la siguiente manera: La mayoría de los votantes latinos se inclinan hacia el partido demócrata. El porcentaje de latinos que votan por candidatos demócratas ha fluctuado entre el 58% y el 71% desde 1992 hasta el 2016, sin embargo “una parte importante, alrededor del 30%, dicen que se identifican con el partido republicano”, según López. El presidente Donald Trump ganó más de un cuarto (29%) del total del voto latino en las últimas elecciones. En el 2004, el 40% de los hispanos apoyaron a George Bush en las urnas, convirtiéndolo en el candidato republicano que más votos latinos obtuvo en los últimos 20 años.

CLAVES PARA EL VOTO LATINO EN LAS ELECCIONES ESTADOUNIDENSES:
Las elecciones de noviembre están fuertemente marcadas por los efectos de la pandemia de covid-19. Según un informe del Urban Institute, la comunidad latina se ha visto particularmente afectada por los despidos, debido a que se desempeñan en gran medida en tareas que no pueden llevarse adelante desde el hogar. Se destaca el hecho de que la población latina está desproporcionadamente empleada en las industrias gastronómicas y del entretenimiento. Pero más allá de las formas en las que la pandemia de covid-19 pueda afectar al voto latino, ha habido cuatro temas que podrían considerarse destacables en los años de del gobierno de Trump que han puesto a los latinos en el centro de la escena y que, teniendo en cuenta los estados que afecta, podrían determinar un importante peso específico en esta elección. Entre ellas se destaca la construcción del muro en la frontera con México, el impacto del huracán María, la problemática en torno a los centros de detención de inmigrantes en la frontera y la relación del gobierno de Trump con el régimen venezolano.
Si bien el muro no encuentra quien lo pague -como promesa de campaña, la construcción de un muro en la frontera con México sería pagado por el vecino al sur del río Grande-, aquello que se convirtió en un grito de batalla en 2016, continúa en la agenda electoral, aunque reduciéndose en tamaño. Mientras Biden promete detener la lenta y costosa expansión, que ya pasó de un muro de concreto a algo más modesto, pero igualmente caro, Trump continúa insistiendo en el proyecto. Según una encuesta de Univisión en 2019, el muro tenía un apoyo de un tercio de los hispanos (en su mayoría mexicano-americanos), cinco puntos por encima del apoyo con el que contó el presidente electo en 2016. Es aquí donde se produce un juego entre recién llegados, primera generación y segunda generación de inmigrantes, derechos que ya se consideran adquiridos y temor a perderlos por la presencia de competencia en el ámbito laboral y social.
En segundo lugar, este mes de septiembre se cumple el tercer aniversario del impacto del huracán María en Puerto Rico. Los números de la tragedia se prestan para muchos análisis. Las muertes alcanzaron a unas 3.000 personas, se calculan 91.000 millones de dólares en daños, varios meses sin energía eléctrica para gran parte de la isla y una importante precarización de la vivienda que afecta a los puertorriqueños aún hoy. En el contexto electoral se destacan las importantes migraciones al continente, con una buena parte de las 130.000 personas que dejaron la isla estableciéndose en Florida. Si el estado ya lleva años en la lista de swing states, este flujo podría dar una buena base para contrarrestar a las comunidades latinas más conservadoras. Esto no ha escapado a Trump que recientemente ha prometido un paquete de reconstrucción por 13.000 millones de dólares para la isla, tratando de mejorar su imagen tras su postura de 2017. Vale la pena recordar que los puertorriqueños son ciudadanos de Estados Unidos con todos los derechos que esto implica, pero si residen en la isla no pueden votar a presidente. Solo pueden hacerlo si viven en otro estado.
El tercero de los puntos, y que generó un muy fuerte impacto en las elecciones de medio término, fue la separación de padres e hijos en los centros de detención en la frontera. Estos casos puntuales llevaron a primera plana una política compleja y de largo aliento que el Servicio de Control de Inmigración y Aduanas (ICE, por sus siglas en inglés) implementa desde su creación en 2003. Pero ahora no solo se exhibió claramente la situación de quienes son detenidos intentando cruzar la frontera, sino que se mostraron los extremos a los que ha llevado la política de tolerancia cero asumida desde abril de 2018. Esto se sumó a la rescisión, pocos meses antes, de política migratoria conocida como DACA, que beneficiaba a inmigrantes indocumentados llegados en su infancia. El fin de esta estrategia supuso la aplicación de un conjunto de medidas migratorias más duras y restrictivas. Este giro afecta particularmente a la comunidad latina y hace foco en la situación de la frontera del Sur, que tiene estados como Arizona y Texas, cuyo voto podría resultar clave en esta elección presidencial. Los abusos en los centros de detención muchas veces son vistos como consecuencia de la falta de una política firme, o sólida como un muro, con los que intentan ingresar ilegalmente al país.
Por último, el protagonismo de Venezuela en las elecciones se explica fuertemente por lo que pueda suceder en Florida, donde no solo están en disputa los votos puertorriqueños, sino que también el tradicional bloque conservador cubano-estadounidense y al que ahora se suman los residentes de origen venezolano que en el estado componen un bloque de 50.000 potenciales votantes (un bloque nada despreciable cuando el estado se definió por 100.000 hace 4 años). Las acusaciones de Trump a los demócratas de querer transformar al país al socialismo y el emparentamiento de Biden con el régimen de Maduro por parte del presidente, se han vuelto moneda corriente en la campaña.
Más allá de estos cuatro puntos, según las encuestas Trump se encuentra hoy en un nivel de apoyo entre los latinos por encima de sus números en la elección pasada. Una encuesta de la Universidad de Quinnipiac le otorga el 36%, lejos del 44% de Bush en 2004, pero el mayor desde entonces. Esta se ha convertido en una señal de alerta para los demócratas que, por descuidar el apoyo de un grupo que históricamente había sido propio, vieron cómo se les escapaba la última elección presidencial con estados del «cinturón del óxido» (históricamente fuertes en industria manufacturera y empleados industriales) pintándose de rojo republicano. Hoy los estados claves son una combinación del «cinturón del óxido» y el sur con fuerte presencia latina.
En esas elecciones los latinos tienen la facultad de ser llamada la raza que puede y debe ser “hacedora de presidentes”, invito a los latinos e hispanos a votar en las elecciones, única forma que tenemos de hacernos escuchar por medio a los votos en las democracias formales.
Nos leemos en el próximo artículo.

Loading Facebook Comments ...

LEAVE A REPLY