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HABLANDO CON EL SOBERANO

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Hasta luego maestra

Por Max Montilla

montillamax@gmail.com

Inicio esta despedida rememorando las palabras que le dedicó el expresidente Felipe González a Peña Gómez, frente a su féretro y poniéndole un poco de las mías: “yo te quiero como amiga y maestra, y te deseo que la tierra te sea más leve que lo que te fue la vida, que pese menos sobre ti que la carga que has llevado siempre sobre tus hombros”, estimada madrina, Yvelisse. Te fuiste como viniste de esta tierra, con una risa risueña en tus labios, siempre a pesar de tus años 89 años, andabas bien maquillada, alegre y con tus aretes combinados con alguna de tus prendas de vestir.

Al parecer, hasta la naturaleza te despidió como si estuviese llorando, junto a todos los que de alguna manera estuvimos contigo.  Tú maestra, que enseñaste a miles lo que era en verdad la ideología, esa misma que te enseñó tu maestro José Francisco Peña Gómez, nos dejas un legado de que se puede ser ministro y ser honesto, de que se puede andar en la calle y que todos te sonrían, sabiendo que eres honesto, habiendo sido ministra de educación, vivías en casa alquilada, con tu esposo de medio siglo Mario Emilio Pérez.

Pero lo más importante que me enseñaste a menos para mí, que estuve tanto tiempo cerca de ti, es que las personas se deben tratar siempre con la misma altura como si fuese la persona más importante, a escuchar a las personas, a tomarme mi tiempo, para escuchar al que menos puede y tratar de solucionar problemas que los agobiaban, también me enseñaste a que las puertas de mi oficina siempre estuvieran abiertas, asi como lo aprendiste del más grande líder de masa que ha tenido latinoamérica.

Sobre todo, me enseñaste el valor de la educación, que era la única manera de sacarte de la pobreza, no solo física sino de la mental, de tu mano aprendí a conocer por sus escritos a Norberto Bobbio, José Ingeniero, Paulo Freire, a la importancia de defender la ideología política sin ofender y sin denigrar.  De usted querida madrina porque lo fue desde mi primera graduación en un curso técnico de FEDOMUSDE, por allá por los años 92, me guio y me alentó en mis primeros escritos, esos frutos hoy son cosechados en esta columna que hasta el nombre fue usted que la bautizó, me dijiste, usa uno de los nombres de una de mis columnas: “Hablando con el Soberano”.

La recuerdo siempre en las tardes mientras trabajábamos en el instituto, usted con más animo que yo, aun a sus 89 años, siempre con un libro en sus manos y actualizada, o recitándome su verso favorito: “General de la sangre, de la sangre y la muerte, General que no tienes en tu haber ningún bien, General de la sangre Trujillo, quién pudiera clavarte por la espalda filado puñal”, fruto de su primer poema que escuchaba con vehemencia mientras lo evocaba con sus ojos entrecerrados, como si estuviera viviendo nuevamente ese momento .

Rememoro en este escrito a la maestra Doña Yvelisse de la Bernardita Prats Ramirez de Pérez, primera y única mujer en ser presidenta de un partido político en América Latina, fundadora de la ADP, exregidora, exdiputada, exministra de educación, creadora del Seguro Médico para Maestros, todos esos títulos quedan cortos, tratando de describirte lo sencilla que fuiste.

Fuiste madre de 6 de manera biológica, pero como siempre me decía en broma, tuviste unos cuantos hijos en política que era mejor: “haber criado la placenta y desecharlos al nacer”.

No me despido de usted, porque siempre vivirá en mi corazón y sé que en corazón de muchos otros jóvenes que pasamos por tus manos en el Instituto de Formación Política José Francisco Peña Gómez y en muchas aulas de la nación, le digo hasta luego maestra y madrina.

Nos leemos en otro: Hablando con el soberano, menos triste que este.

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