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Primera guerra mundial:  balance geopolítico

Por: Sabala Ricardo Yen

Desde el siglo XV hasta principios del XX Europa marcó la pauta y la agenda mundial. El descubrimiento de América en 1492   le permitió expandir sus mercados y consolidó su poder y expansión en el mundo. Europa era sinónimo de progreso y civilización, era el referente máximo para los pueblos del mundo, fue un ciclo de poder y hegemonía jamás pensable, pero la dominación de un continente o nación sobre otras es cíclica y los cambios, aunque parezcan lentos, se dan en un abrir y un cerrar de ojos hasta que ocurren y son irreversibles.

El ciclo de poderío de una nación sobre el resto del mundo termina con un gran acontecimiento. En el caso de Europa fue con la Primera Guerra Mundial, hecho que reconfiguró las relaciones de poder a nivel donde otros pasaron a detentar el reloj y la conducción de los destinos de la humanidad. Durante cinco siglos Europa fue el epicentro económico del mundo, tenía la mayor producción de ciencia y técnica que servían como instrumentos de producción industrial; de la  misma forma tenían una posición de primer orden  en cuanto a mercado central, tanto de productos como de capitales y eran los únicos con la capacidad de financiar cualquier tipo de inversión.

La supremacía de Europa no solo era en el campo económico, también en el terreno político, social y cultural, las pautas de ese continente eran interiorizadas y asimiladas por los territorios coloniales.

En 1917 se produce la Revolución Bolchevique, acontecimiento más importante del siglo XX que cambió el curso de la historia mundial y del capitalismo como modo de producción dominante. Esta revolución se convirtió en una alternativa al proyecto de vida que se erigió, supuso cambio contestatario al status quo. Los rusos revolucionarios desplazaron la propiedad privada de los medios de producción por la pública, y en vez del mercado y su mano invisible planificaron la economía. La revolución rusa rechazó a rajatabla los valores de la democracia liberal para establecer la dictadura del proletariado e internacionalizaron el movimiento obrero en torno a partidos políticos.

La sociedad socialista se proyectó como el paraíso “la tierra prometida” para los que estaban en el desierto, el reino de la igualdad, desde las clases sociales, los pueblos y los sexos, igualdad en todos los terrenos. El tiempo demostró que ese paraíso no fue posible.

Otro motivo de expansión del socialismo fue la difícil situación para relanzar la economía. Las ideas socialistas fueron el motor de las grandes revoluciones que parió con mucha fuerza el siglo XX.

El siglo XX ha sido definido por el historiador inglés Eric Hobsbawm como el siglo de los extremos, la época histórica de mayor confrontación ideológica.

Tras producirse la caída del muro de Berlín en 1989 más la disolución de la URSS significó la quiebra del socialismo a nivel mundial, a principios de los 90 se habla del fin de la historia y más tarde del choque de civilizaciones o la era de la globalización.

La primera guerra mundial hay que verla como un conflicto bélico de potencias por la expansión y control de mercados, por un lado, las potencias dominantes que luchaban por mantener el statu quo y en otro orden, otros países emergentes que soñaban con dirigir el mundo. Para 1914 Estados Unidos exhibía un gran poder económico, esta guerra redefinió el tablero geopolítico mundial y a partir de allí EE.UU se proyectó como una potencia realmente global.

Desde un comienzo la primera guerra mundial era bastante controlada por sus niveles de estabilidad, tanto en el campo político como en lo social. En esta ocasión el capitalismo demostró tener una capacidad de reciclarse, el fin del capitalismo es maximizar las ganancias por lo que hay un eterno conflicto con otro factor de la producción que lo es el trabajo. Otro aspecto que denotaba la seguridad y estabilidad en esta guerra lo constituyó la confianza en el progreso técnico indefinido, con una capacidad de otorgar una prosperidad ilimitada ante el mañana.

Una de las causas fundamentales de esta guerra lo fueron las rivalidades entre las naciones europeas por controlar “un espacio vital”, previamente el siglo XIX fue de mucha confrontación.

Podemos concluir que la primera guerra mundial fue el escenario donde EE. UU se convirtió en una potencia del mundo, la influencia de Europa fue muy reducida, la época de esplendor, grandeza y poder era algo del pasado de Europa, resurgieron los movimientos nacionalistas en Italia y Alemania.

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