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El tabaco y cambios políticos

Por: Sabala Ricardo Yen

 

La realidad política y social de cualquier sociedad estará íntimamente dominada por el ciclo económico, es decir, por períodos de expansión o contracción de la economía y alguna actividad o rubro es la que encabeza años de gloria, danza de los millones o es quien sufre los embates cuales las cosas van mal. En el caso dominicano en la Primera República (1844-1861) el tabaco venía alcanzado cierto nivel de preponderancia y en su fase de desarrollo financió cambios políticos que vamos a destacar.

No cabe dudas de que el tabaco ha tenido una poderosa incidencia en el funcionamiento de la sociedad dominicana. Durante el período aborigen, el tabaco tenía un significado ritual y religioso. A la llegada de los españoles, una vez trasvasada la conquista, durante la colonia, los españoles se apropiaron del tabaco y lo incorporaron a sus costumbres. El Tabaco caló tanto en los españoles conquistadores y colonizadores, que lo incorporaron a sus pautas de comportamiento en la colonia, y lo llevaron hasta Europa, lugar donde no solo se popularizó, sino que se convirtió durante mucho tiempo en su principal mercado hasta ser desplazado por Alemania. 

Durante el siglo XVI el tabaco se asociaba más a la cura de dolencias. En los primeros viajes de Colón fue llevado a España, para seguir su ruta por los demás reinos europeos. Poco a poco fue incorporándose en el gusto, la cultura y el comportamiento, tanto de amos como de esclavos. Ambos extremos de la pirámide social de la colonia usaban el tabaco como forma de distracción. En el siglo XVII el tabaco fue pate del monopolio comercial que España impulso a sus colonias, lo cual implicó en sus inicios que se prohibiera su siembra.

El Tabaco y la consolidación de la independencia

Dado el peso que tenía el tabaco en el Cibao, no resultaba extraño que de una población cercana a la ciudad de Santiago fueron originarios los protagonistas de uno de los hechos históricos relevantes para la salvaguarda de la independencia de la República como fue Batalla de Santiago, escenificada el 30 de marzo de 1844, en la cual tuvieron una notable participación los llamados “andulleros” que eran agricultores de la región de Sabana Iglesia que, como indica su nombre, vivían de la fabricación de andullos de tabaco.

Como se sabe, en esa batalla las tropas dominicanas enfrentaron a las tropas haitianas, que eran tres veces más numerosas que ellas. En los momentos que los haitianos utilizaban para cargar sus fusiles e intentaban penetrar en la ciudad de Santiago por las márgenes de río Yaque, los soldados dominicanos que formaban una compañía de un batallón que hacía de avanzada y estaba comandada por Fernando Valerio los atacaron e hicieron y mataron a muchos de ellos. Este ataque ha pasado a ser conocido en la historia dominicana como “la carga de andulleros”.

Para 1844 no existía en el país un ejército profesional, sino que, como sucedió con los andulleros de Sabana Iglesia, hubo necesidad de improvisar uno que pudiese hacerles frente a las amenazas de invasiones de los haitianos. Esto ocasionó que los comerciantes dejaran de importar y la exportación se paralizó. Del tabaco se exportaron $46, pesos fuertes. Fue necesario que los comerciantes se dieran cuenta de que por el momento la independencia dominicana se había consolidado bajo el liderazgo del Presidente Santana, para que la actividad económica empezara a recuperarse poco. Por esas razones y a causa de otros factores hubo un bajo volumen en la exportación del tabaco en los posteriores a la proclamación de la independencia nacional

El Cibao tenía, en ese entonces, un mayor peso económico y político que las demás regiones del país. Así lo percibía el cónsul francés Saint- Denis que en 1846 escribía al Ministro de Relaciones Exteriores expresando lo siguiente:

 “Felizmente en el Cibao, la próxima cosecha de tabaco de las mejores esperanzas según se asegura. La orden de poner las tropas en reserva, de lo cual hablé a su Excelencia recientemente, ha sido cancelada suficientemente a tiempo para que los trabajos de cultivo no sufrieran en absoluto con esa suspensión momentánea. Si las previsiones de los cultivadores de tabaco se realizan, las provincias del Norte de la República tendrán ganancias seguras que entregar al comercio extranjero y, por consiguiente, los medio de procurarse el pan. Pero el futuro no es tan sonriente para nosotros, habitantes del sur que no podemos darle más que madera de caoba, cada día más raro y más caro por falta de brazos disponibles y de una explotación bien llevada. Así, vivimos al día esperando una mejor suerte”.

La situación económica del Cibao mejoraba un poco porque de las 2,845,399 libras de tabaco en rama que se exportaron por las cuatro aduanas del país, Santo Domingo, Azua, Samaná y Puerto Plata, durante el año económico de 1847-1848. 

La realidad es que el Cibao constituía la zona esencialmente tabacalera del país era indudable, por ende, un polo de desarrollo a tal punto que Roberto Cassá afirma “cuando entraba mucho dinero, se saldaban deudas y se iniciaba un nuevo ciclo de compromisos y de importación de mercancías europeas y norteamericanas”.   El tabaco fue un importante medio de adquisición de dinero, el labriego emergió como un verdadero agricultor dedicado a actividades que le proporcionaban su subsistencia y, además, secundariamente una renta. 

Los centros de grandes producciones en la región del Cibao, como venía aconteciendo desde la época de la colonia, eran las provincias de Santiago y La Vega que se habían convertido en símbolos de desarrollo económico.

Entre sus primeras medidas figuró la organización de un movimiento armado para marchar a la ciudad de Santo Domingo, con el fin de derrocar al Presidente Buenaventura Báez, quien estaba preparado para resistir. Las tropas del Gobierno revolucionario del Cibao eran comandadas por el general Juan Luis Franco Bidó. En Pocos días cercaron la ciudad de Santo Domingo, iniciándose de esa manera una guerra civil. Las hostilidades se mantuvieron casi un año. Los grupos en conflicto lucharon con todos los medios a su alcance para salir victoriosos, acrecentando la violencia y la destrucción en el país.

El triunfo de la revolución fue rotundo, Báez renunció al poder y viajó al exilio, pero el proyecto sería frustrado, ya que el pensamiento liberal de los cibaeños sería opacado por la figura militar del general Pedro Santana, quien volvió a la Presidencia de la República en 1858 y desconoció la Constitución Liberal de Moca.

De esa manera, terminó frustrada la revolución del 7 de julio de 1857 y anulada la constitución liberal de Moca. Santana volvió a gobernar con la Constitución de 1854 que le garantizaba un Gobierno autoritario. Al día siguiente, el 8 de julio de 1857, la República Dominicana amaneció con dos administraciones de Gobierno: el Gobierno Provisional del Cibao y el Gobierno del Presidente Buenaventura Báez.

El 25 de septiembre el Gobierno del Cibao convocó al país para que eligiera a los diputados a partir del 7 de diciembre de 1857. En ese momento los hombres de mayor capacidad intelectual en el Cibao deseaban producir una Constitución que permitiera un Gobierno auténticamente democrático y representativo.

“La nueva Constitución fue redactada en Moca y proclamada el 19 de febrero de 1858”. Ese día la Asamblea Constituyente reunida en Moca proclamó la Constitución liberal que derogó la Constitución conservadora de diciembre de 1854.Estableció las libertades públicas y abolió la pena de muerte por razones políticas y consagró como derechos la libertad de expresión, el libre tránsito y la libertad de reunión pacífica. Dispuso la no reelección presidencial en forma sucesiva. Y el respeto absoluto de las libertades ciudadanas sin restricciones, incluida la libertad de expresión. Estableció que la capital de la República, fuera de la ciudad de Santiago de los Caballeros.

La Constitución de Moca consagró el libre tránsito y la libertad de reunión pacífica. Que el Gobierno sea civil, republicano, popular, representativo, electivo y responsable, y todo ciudadano con derecho a votar podía hacerlo directa y secretamente, en lugar de la forma indirecta como establecían las constituciones anteriores.

Además, los gobernadores de provincias no podían ser los comandantes de armas como se disponía hasta el 19 de febrero de 1858. En virtud de la Constitución de Moca, fue restablecido el Poder Municipal y las Fuerzas Armadas fueron declaradas obedientes al poder civil, sin facultades para deliberar y con la función de defender la soberanía nacional, el orden público, así como observar y cumplir la Constitución y las leyes.

Se estableció con carácter transitorio que el próximo Gobierno Constitucional lo escogieran los miembros de la Asamblea Constituyente, lo que hicieron el 1 de marzo de 1858.La Asamblea Constituyente de Moca fue integrada por disposición del Gobierno Provisional de Santiago, presidido por el General José Desiderio Valverde, quien convocó el 25 de septiembre de 1857, para que eligiera a los diputados a partir del 7 de diciembre de 1857.

Para la Asamblea fueron elegidos los hombres más ilustrados del país, cuyo pensamiento se correspondía con el movimiento que proclamó la Revolución del 7 de julio de 1857, para derrocar el Gobierno de Buenaventura Báez, el cual calificaron como una dictadura. La Constitución de Moca fue proclamada el 19 de febrero de 1858.

La Guerra Restauradora y el Tabaco

Tras la anexión a España materializada el 18 de marzo de 1861 por Pedro Santana que representaba la clase dominante de la época: los hateros, el sector burgués representado por los tabacaleros del Cibao fueron ampliamente marginados.

El Cibao se convirtió en el epicentro de la Guerra Restauradora, porque allí estaban los hombres más preclaros, de ideas avanzadas, consumados liberales que si creían en la independencia nacional por ende en la autodeterminación de los pueblos. Finalmente, La Guerra de la Restauración estalla en Capotillo el 16 de agosto de 1863 dirigida por el general Santiago Rodríguez al puñado de otros valerosos cibaeño de la talla de Benito Monción, Pedro Pimentel, Gregorio Luperón, Gaspar Polanco, Benigno Filomena Rojas, Pepillo Salcedo, entre otros.

Durante el período de la anexión el gobierno español dispuso nuevos aranceles y el monopolio sobre el tabaco molestó a los comerciantes, siendo esta el detonante para que el Cibao se levantara en armas y que los afectados financiaran la guerra de la segunda independencia.

 

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