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Al maestro Roosevelt

Por: Ramón Rodríguez

Es tarea harto difícil definir al hombre en estas sociedades catalogadas por Jean François Lyotard como posmodernas. Los doctores de la iglesia, con figura como San Agustin, pretendieron atribuir al mandato divino, todas las virtudes de los hombres. Giovanni Pico Della Mirándola pone al hombre en el centro de la historia, pero es Thomas Carlyle, quien con su ‘’ De los héroes: Hombres representativos’’, enseña que los pueblos tienen héroes con capacidad de transformar a los demás. Los dominicanos no tenemos la cultura de valorar la excelsitud de los hombres.

le debía una columna al maestro Roosevelt Comarazamy, a raíz de haber recibido el premio Abelardo Raidi, versión 2020, galardón que resalta su trayectoria y excelencia como periodista, pero, sobre todo, sus valores éticos y la capacidad de servir de inspiración a muchos jóvenes estudiantes de periodismo que quieren ser como él.

Sobre el maestro Comarazamy, se ha hablado de su talento como abogado, graduado con honores, su holístico saber deportivo, su melodiosa voz para narrar un partido de béisbol, sin perder detalles. Es miembro del salón de la fama por sus aportes como jugador y propulsor del baloncesto.

En fin, Roosevelt es la suma de muchas cosas. Un profundo amor a su familia y un respeto reverencial a las enseñanzas morales de su padre, don Francisco Comarazamy, referencia obligada del periodismo comprometido con la patria.
Roosevelt es, además, el profesional consagrado que ha sabido construir su guarida, apartado de todo chisme, intrigas y cosas baladíes que trastornan el espíritu creativo. Como decía Franz Kafka en su inconcluso cuento ‘’ La Madriguera’’, ‘’El silencio ha sido su recompensa’’ en esta etapa de su vida, donde se ha dedicado intensamente a laborar apasionadamente como el primer día.

Todo maestro es conocido por la calidad de sus discípulos. Creo haber leído una vez, que el connotado y polifacético periodista, Osvaldo Rodríguez Suncar, se declaró discípulo de Roosevelt, sin haberlo conocido personalmente. Y Rolando Guante, uno de los mejores periodistas dominicanos, versado en el béisbol y otras disciplinas deportivas, orgullosamente se confiesa como discípulo del maestro Comarazamy.

Contrario a Saturno que devoraba a sus hijos, Roosevelt proyectó a sus discípulos para fertilizar con sus enseñanzas toda tierra baldía.
Salve maestro. Usted prestigia las instituciones a las cuales brinda sus servicios profesionales.

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