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Cumbre de las Américas Sin parte de las Américas

Por Max Montilla

montillamax@gmail.com

 

La IX cumbre de las Américas, que inició el dia el 6 y el 10 de junio) comenzó con dudas sobre la participación de varios jefes de Estado, ausencias significativas y exclusiones. Junto con la coyuntura, hay razones más profundas del clima de apatía que prima en el cónclave. Una comparación entre las dos Cumbres de las Américas que tuvieron como anfitrión a Estados Unidos puede darnos una mejor idea de cuánto cambiaron el mundo, Washington y América Latina.

 

Si nos remontamos al año 1994, cuando se efectuó la I Cumbre de las Américas y quien fungía como anfitrión del evento en ese entonces era el expte Bill Clinton. Esa cumbre se celebró con un matiz de que Estados Unidos en particular y Occidente en general eran los triunfadores de la Guerra Fría. Washington era el primus inter pares y tenía una notable oportunidad de moldear lo que para entonces, lo que podría llamarse la Posguerra Fría. 

 

La Unión Soviética había sufrido una implosión y Rusia era una potencia menguante que disponía de un enorme arsenal nuclear pero que tenía una base material descalabrada y una proyección de poder muy menguada. China era, en esos años, un país ascendente, pero aún no se había constituido en una gran potencia regional ni en una superpotencia de alcance global. Y Europa optaba por ampliar la Unión Europea en lugar de profundizar su experiencia unificadora.

 

América Latina, venia dejando atrás los golpes de Estado y se afianzaba la transición democrática de modo gradual pero promisorio. El mundo pregonaba los «dividendos de la paz» una vez terminada la confrontación entre Estados Unidos y la Unión Soviética, Washington parecía depositar alguna atención en América Latina y la región compartía una cierta homogeneidad con gobiernos más inclinados a procurar relaciones estrechas con la Casa Blanca. Se puede decir, por supuesto, con algo de exageración, que había una relativa comunidad de intereses y valores en el sistema interamericano. 

 

Esa I Cumbre hay que localizarla, además, en la grand strategy de Washington en ese contexto histórico. La gran estrategia, denominada “Compromiso más Ampliación” (Engagement plus Enlargement), consistía en que Estados Unidos no se replegaría como lo había hecho después de la Primera Guerra Mundial y que tenía la voluntad, la capacidad y la oportunidad de reconfigurar de modo decisivo el sistema internacional (el componente de engagement), al tiempo que procuraría propagar la economía de mercado y el pluralismo político (el componente de enlargement).

 

Respecto a este último componente, la política de Estados Unidos se sirvió del Consenso de Washington de 1989 para dar impulso a las políticas de liberalización y desregulación económica, por un lado, y de reducción del Estado, por el otro. En ese marco, un eje central era el comercio, tema que se convirtió en el foco principal de la I Cumbre de las Américas con la aspiración de alcanzar un Área de Libre Comercio de las Américas (ALCA) para 2005.

 

Camino a esta IX Cumbre de las Américas, se hicieron varias consultas por parte del país anfitrión, pero previo a estas consultas se realizaron varias reuniones entre varios países entre los que resaltan los del famoso Grupo Contadora, una instancia multilateral establecida por los gobiernos de Colombia, México, Panamá y Venezuela, para promover conjuntamente la paz en Centroamérica.

 

El grupo anteriormente citado, realizó encuentros, tal y como cité en el párrafo anterior, de cara a la cumbre con el fin de hacer aportes que reflejaran las necesidades de la región. Desde el punto de vista burocrático, fue relevante el rol del subsecretario de Asuntos Hemisféricos del Departamento de Estado, Alexander Watson. Conocía la región, ya que había tenido destinos diplomáticos en Bolivia, Brasil, Chile y Perú. 

 

En 2022, 28 años después del primer encuentro continental, Estados Unidos realiza la IX Cumbre de las Américas en Los Ángeles. Aún es un misterio por qué el gobierno de Donald Trump solicitó, en la VIII Cumbre de 2018 reunida en Lima y a la cual el mandatario estadounidense no impulso que EE.UU fuese la sede de la siguiente cita.

 

Esta IX cumbre en lenguaje llano de la calle,  está lleno de mandatarios políticos de diversos países, luce como apagada y mas bien, un “coro” entre amigos que se juntan a hablar varias cosas de otros amigos que no están en “el coro”, porque están enemigos del cumpleañero y es en casa del cumpleañero que van a hacer la actividad. 

 

Nos leemos en otro articulo. 

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