La desconfianza Política

Por Max Montilla
 
Para algunos autores de la teoría de la modernización,  como Russel Dalton, “la desconfianza política es el producto del cambio de valores sociales predominantes, producidos por la nueva pauta de consumo y relacionamiento social en las sociedades complejas” (Russell 2005). Pero para otros, como Paramio, “afectan tanto a las nuevas y las viejas democracias” (Paramio 1999). Sin embargo, para unas y otras democracias los mismos fenómenos se repiten.
 
Si tomamos la vieja y nueva democracias y su desconfianza en la política, citando a Francisco Cueto Villamán, están basadas en las viejas: “La desaparición desde 1989 de alternativas del sistema democrático, por el debilitamiento de los vínculos de identificar a ciudadanos y partidos, por las frustraciones ante los resultados de la política ante los modelos económicos y la adopción del estado de bienestar, a partir de la II Guerra Mundial por los países europeos. En las nuevas, su legado histórico, la debilidad institucional y el estado de derecho y la sobrecarga de demandas a las que están sometidos el Estado” (Villamán 2007).
 
Según el profesor Salvador Ramos, en una entrevista en Nicaragua en 2008, en su posición como Observador del Consejo de Expertos Electorales de América Latina (CEELA) del proceso electoral, ante la pregunta del reportero de que si existe un nivel de desconfianza en la República Dominicana y su sistema electoral, él respondió lo siguiente: “Sí. República Dominicana y Nicaragua tienen muchas similitudes en torno a la desconfianza, y entiendo que en México es igual. Hablando con un amigo le decía que estos tres países enfrentan los más altos niveles de desconfianza electoral, y él me respondió que no, pues también existía en Ecuador” (Pantoja 2008).
 
En esta misma entrevista el profesor Ramos expresó además que, eso se expresaba más en el nivel de confrontación ideológica de los partidos y del propio sistema electoral.
 
Refiriéndonos al caso anterior podemos citar a Gamson con relación a la desconfianza política partiendo de su hipótesis, cuando expresa que: “descontento con los gobiernos de turno, desconfianza hacia las instituciones políticas, alienación respecto al sistema político” (Gamson 1968).
 
En estos momentos, en nuestro país hemos vistos como los actores políticos han dejado que la sociedad civil juegue un papel que no le corresponde en el sistema de partidos: la “Marcha Verde” ha sido una forma de desahogo de la sociedad por la falta de credibilidad en los partidos políticos, quienes en vez de acercarse a la población, cada día están más distante de ella.
 
Datos más precisos nos afianzan esta postura, tal es el caso del estudio auspiciado por parte de la Agencia de los Estados Unidos para el Desarrollo Internacional (USAID), llamado “Cultura política de la democracia en República Dominicana, 2012: hacia la igualdad de oportunidades”, citamos: “El apoyo al sistema y la tolerancia política tienen efectos importantes en la consolidación de la democracia. Las democracias estables necesitan instituciones legítimas y ciudadanos que toleren y respeten los derechos de los demás.
 
 Si la mayoría de la ciudadanía demuestra altos niveles de apoyo al sistema y alta tolerancia, puede esperarse que la democracia se mantenga estable y se consolide. Por el contrario, si la mayoría de la ciudadanía es intolerante y muestra desconfianza en sus instituciones, el régimen democrático puede estar en peligro” (Espinal 2012).
 
En una próxima entrega estaré hablando con el Soberano sobre la manipulación de los medios de comunicación. Hasta la próxima