Los últimos días de Aaron Hernández

Por Servicios CA

 

Los momentos finales de la vida de Aaron Hernández son tan tristes como sus últimos años, dolor, soledad, espacios y tiempos llenos de exabruptos y hechos macabros.

La vida del niño de oro de los Patriots, el mismo que firmó un contrato de cuarenta millones de dólares a los 22 años, el dueño de los récords en su escuela y en la Universidad de la Florida, el orgullo de Connecticut, pasó de la opulencia y la fama, al dolor extremo.

Después de ser sentenciado a pagar cadena perpetua en prisión, su semblante de tranquilidad y sonrisas en la corte se convirtieron en un suplicio, al punto que la Dirección de la Correccional de Massachusetts lo aisló por ser una amenaza de suicidio.

En prisión ya sabían que Aaron quería quitarse la vida y trataron de hacer todo lo que estaba a su alcance para evitarlo.

 

Suicidio anunciado

 

A los convictos en riesgo de suicidio los aíslan y les quitan todos los elementos físicos que puedan significar una amenaza para su vida, sin embargo la sábana amarrada a la ventana de la celda fue suficiente para que el Ala Cerrada se ahorcara.

Dicen algunas personas cercanas a Hernández en prisión que en sus últimos momentos regaló algunas de sus pertenencias y se despidió de manera sentida de su mejor amigo, el cual supuestamente tenía una relación sentimental con la ex estrella de la NFL.

Los guardias encontraron a Aaron Hernández colgando de su sábana a las tres de la mañana, cuando hacían un recorrido de rutina y no escucharon respuesta alguna del deportista al ser llamado.

Detrás de la puerta de la celda los guardias encontraron algunos elementos que bloqueaban el ingreso, al parecer Hernández se aseguró de no tener interrupciones durante el momento exacto en el que se quitaba la vida.

Los guardias no encontraron una nota de suicidio en la celda. Sin embargo, un día después de su muerte, descubrieron tres cartas dirigidas a su prometida, su hija, y un supuesto amante que tenía en la carcel. Según informo Chris Villani del periódico Boston Herald, las notas decían que “las amaba y las esperaba en el cielo.”

Su abogado, Jose Baez, también reportó un problema que había con la transportación del cerebro del exjugador de la NFLBaez aseguró que el examinador del cuerpo estaba deteniendo ilegalmente el cerebro de Hernández, que su familia quería donar a la Universidad de Boston para que fuese estudiado.