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Hoy se cumplen 52 años de la ocupación estadounidense de la República Dominicana

Por Redacción CA

 

Un día como hoy, hace 52 años, se produjo la segunda intervención norteamericana a la República Dominicana.

Para las nuevas generaciones que desconocen a profundidad ese hecho histórico, Chispas de Actualidad le hace un recuento:

 

“Después de un período de inestabilidad política tras el asesinato del dictador dominicano Rafael Leónidas Trujillo en 1961, el candidato Juan Bosch, fundador del Partido Revolucionario Dominicano (PRD), fue elegido presidente en diciembre de 1962 y posesionado en febrero de 1963.

Un grupo de militares conservadores junto a la poderosa élite de la oligarquía dominicana y la jerarquía católica, descontentos con las medidas tomadas por el nuevo gobierno de Bosch, fraguaron un golpe de estado que desembocó en una guerra civil.

Al inicio de la sublevación contra Bosch, el general Wessin y Wessin controlaba el Centro de Entrenamiento de las Fuerzas Armadas conocido por las siglas CEFA, grupo élite de unos 2,000 efectivos de infantería altamente capacitado. Esta organización cuasi-independiente, originalmente establecida por Ramfis Trujillo, hijo del ex dictador, se formó para proteger al gobierno. Estacionados en la Base Aérea de San Isidro, se diferenciaban de las unidades del ejército regular, por estar equipados con tanques, cañones sin retroceso y artillería, así como por sus propios aviones de ataque. Elías Wessin declaró:

“La doctrina comunista, marxista-leninista, castrista, o como sea que se llame, está ahora fuera de la ley”.

Posteriormente, el poder fue entregado a un triunvirato civil. Los nuevos líderes rápidamente abolieron la nueva constitución, llamada del 63. Los dos años siguientes estuvieron marcados por una fuerte inestabilidad política con numerosas huelgas y conflictos.

Donald Reid Cabral, quién llegó en un momento a ser cabeza de la junta, fue impopular para la mayoría de los oficiales de alto rango en el ejército por su intento de recortar sus privilegios. Reid sospechó que algunos o todos de estos oficiales tratarían de derrocarlo en la primavera de 1965. Con la esperanza de evitar un golpe de Estado, el 24 de abril de 1965, envió a su jefe de Estado mayor, general Marcos Rivera, para cancelar a cuatro oficiales considerados como conspiradores. Estos no se rindieron, sino que tomaron un campamento militar al noroeste de Santo Domingo y capturaron a Rivera.

Inmediatamente, el Partido Revolucionario Dominicano y el Movimiento Revolucionario 14 de Junio pusieron un gran número de civiles armados en las calles, dando lugar a la creación de los primeros escuadrones de la armada rebelde, que fueron conocidos en términos generales como “Comandos”. Estos fueron, a veces, bandas de adolescentes bien armadas. El Movimiento Popular Dominicano distribuyó

cócteles  molotov a las multitudes y los militares rebeldes establecieron posiciones defensivas en el Puente Duarte.

Los rebeldes pro-Bosch, conocidos como “constitucionalistas” por abogar por la restauración del presidente Bosch y la restauración de la constitución del 63, salieron a las calles, apoderándose rápidamente del Palacio Nacional y de los medios de comunicación del gobierno en la capital. Los militares leales a la junta de Reid y los opositores a los constitucionalistas adoptaron el apodo de “leales”.

El coronel Francisco Alberto Caamaño y el coronel Manuel Ramón Montes Arache, comandante del Cuerpo de Comandos de Hombres Ranas de la Marina de Guerra Dominicana, se constituyeron en líderes de los constitucionalistas . Reid fue capturado en el palacio presidencial por las fuerzas rebeldes comandadas por Caamaño. No obstante, el general Wessin y Wessin, jefe de las Fuerzas Armadas, tomó la posición vacante que había dejado Reid, convirtiéndose en el jefe de facto del estado.

Bosch, todavía en el exilio en Puerto Rico, convenció a José Rafael Molina Ureña, un líder partidista, para que se convirtiera en presidente provisional hasta su retorno. En los días que siguieron, los constitucionalistas se enfrentaron con agentes de seguridad interna y con los militares de derecha del CEFA. Ya para el 26 de abril de 1965, los civiles armados, habían superado en número a los regulares militares rebeldes. Radio Santo Domingo, ahora bajo el control total de los rebeldes, comenzó a incitar a acciones violentas.

Ambas partes estaban fuertemente armadas y muchos civiles quedaron atrapados en el fuego cruzado. El gobierno de Washington comenzó los preparativos para la evacuación de sus ciudadanos y otros extranjeros que pudieran estar deseando salir de la República Dominicana. El grado de participación de los “comunistas“, incluyendo el Movimiento Revolucionario 14 de Junio, había sido cuestionada.

El presidente provisional constitucionalista Molina Ureña y el coronel Caamaño pidieron al embajador de Estados Unidos la intervención estadounidense para detener los ataques de la Fuerza Aérea Dominicana a las áreas constitucionalistas. El embajador de EE.UU. se negó. Totalmente consternado por este rechazo, Molina Ureña renunció. En la base de San Isidro, los generales leales de la Fuerza Aérea eligieron el coronel Pedro Bartolomé Benoit para encabezar una nueva junta “lealista”.

El 28 de abril, la Fuerza Aérea Dominicana reanudó el bombardeo en las posiciones rebeldes en Santo Domingo mientras por otro lado civiles armados rebeldes invadieron una estación de policía y ejecutaron sumariamente a los policías. De los 30,000 soldados, pilotos y policías dominicanos, al inicio de la guerra civil, el general Wessin y Wessin terminó teniendo bajo su mando a menos de 2,400 soldados y sólo 200 policías nacionales.

Las primeras acciones militares de los Estados Unidos se limitaron a la evacuación de estadounidenses y otros civiles extranjeros en la ciudad de Santo Domingo. Se estableció una zona de aterrizaje en el Hotel Embajador, ubicado en la periferia occidental de Santo Domingo.

Los “lealistas” fallaron en recuperar el control de Santo Domingo y un desmoralizado CEFA se retiró a la base en San Isidro, en el lado este del río Ozama. El general Wessin y el último líder del depuesto régimen gubernamental, Donald Reid – mejor conocido como “El Americano” – solicitaron entonces la intervención de Estados Unidos