SHARE
Por Max Montilla
Este escrito es una respuesta con altura a lo escrito por el  director del periódico Acento.com con el título: “La pretendida solución cristiana a los abusos sexuales y embarazos en adolescentes”.
Los comentarios resaltados en negritas son los del autor del referido título.
La semana pasada el director del periódico anteriormente citado, el periodista Fausto Rosario, escribió en contra de los cristianos (evangélicos y sacerdotes católicos) diciendo que no teníamos la solución a los problemas de los embarazos en adolescentes.
Déjeme decirle que sí, en mi la tengo y es sencilla, para eliminar o reducir los embarazos en adolescentes es necesaria la educación, esa que empieza en el hogar, donde yo como padre y mi esposa como madre SI, nos sentamos a hablar con nuestros hijos (en mi caso cuatro hijas), sobre ese tema.
Cuando el periodista hace alusión de que y cito textualmente: “Su salida, su propuesta, es que no haya educación sexual en las escuelas, a cargo de maestros y maestras profesionales. Que esa responsabilidad debe recaer en los padres y ministros de las iglesias. Todo el mundo sabe que ni los padres ni las madres hablan de esos temas con sus hijos e hijas, y que los ministros evangélicos y católicos no tienen conocimientos del tema, y cuando lo abordan se adhieren a preceptos bíblicos de hace dos mil años”. Este comentario es difamatorio e injurioso.
Es posible que los evangélicos y sacerdotes que usted conozca estén enraizados en el siglo XIX. Le doy el beneficio de la duda, que sería el mismo que usted me daría a mí, pues no conozco a las personas que usted hace alusión y usted tampoco conoce a las que hago alusión, lo que no le acepto a usted, ni a nadie, es que siga enlodando al pueblo cristiano. Además, hay cristianos y católicos muy cultos en este siglo, por lo que reconsideraría responderle a ese comentario.
Supongo, porque usted se incluye en la universalidad de que no habla con sus hijos, si es que los tiene, sobre estos temas, y que flaco servicio le hace usted a la sociedad de no ayudar a la causa sobre este tema.
¿Quién le dijo a usted que los pastores cristianos preferimos la pornografía por encima de la educación integral de la sexualidad en las escuelas?: “Pero a los pastores cristianos no hay quien los saque de su idea de que es preferible la pornografía a la educación integral en sexualidad en las escuelas”. Este, al igual que su otro comentario, es injurioso, difamatorio, denigrante y ofensivo.
Le compro a medias esta aseveración que hace: “Las iglesias evangélicas y católicas han sido terriblemente estremecidas por casos de abusos sexuales, en todas las direcciones. Algunos abusan de mujeres, de adolescentes y hasta de niñas. Otros abusan de niños, adolescentes y de hombres adultos. La consigna sigue siendo siempre la misma: “No se lo digas a nadie”. Y le agregan que Dios se ofende si alguien se entera de lo que el pastor, el sacerdote, el obispo, representantes de Dios, ha llegado a la tentación de reclamar “eso”

favores. Sin embargo, esa misma Biblia, cuando habla de
preceptos cristianos, es la que dice en Jeremías 17 “Maldito el
hombre que confía en otro hombre” tal vez, yo puedo decir lo
mismo de periodista que se venden al gobierno de turno, de
hecho, la democracia, la misma con la que usted escribe, me
da ese derecho, de llamarlo si quisiera, vendido, cosa que no
hago.

La única idea de todo ese escrito que le compraría, sería la
siguiente: “El Estado Dominicano está obligado a tomar
decisiones. Hay que educar a los jóvenes y adolescentes,
a los estudiantes, en sexualidad. Para que pueden evitar
los abusos, para que puedan prevenir los embarazos,
para que eviten la violencia, rechacen los abusos,
vengan de donde vengan. Es justo y necesario”.

Antes de escribir, con esa misma libertad o libertinaje, empiece
a cambiar desde su propio rincón, ayúdele a la sociedad a vivir
mejor, y no tratar de denigrar, desacreditar e injuriar a otros,
con este tipo de columnas, que más que ayudar a la sociedad,
la hunden en el oscurantismo, sea luz e ilumine las tinieblas
que se ciernen sobre nuestra sociedad.

Me despido, no sin antes pedirle que, reconsidere lo que está al
final de cada uno de los comentarios escritos con esa frase
lapidaria, solemne y concisa más abajo copiada del periódico
donde usted ejerce como director porque, con usted, no se
cumple esa norma que se le impone a otros.

No aceptamos comentarios ofensivos ni denigrantes.

Estamos interesados en el debate de las ideas, no auspiciamos ninguna ofensa contra nadie. Los comentarios que contengan mensajes denigrantes, ofensivos, difamatorios, injuriosos, por razones de raza, de política, de religión o de cualquier otra índole serán eliminados y sus autores excluidos de continuar comentando.

Loading Facebook Comments ...

LEAVE A REPLY