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“Aprendizajes del COVI-19”

Por Max Montilla

montillamax@gmail.com

 

La pandemia, llamada Covi-19, que sigilosa va infectando a su paso sin importar estatus social, dinero, posesiones, títulos, posiciones en el poder, va esparciéndose cada día. Ya los casos en nuestro país rebasan los 1,200 y los fallecidos pasan los 60.

Según el Ministerio de Salud Pública, los días 26 y 27 del mes de marzo se reportaron más de 18 muertes a causa de la letal enfermedad.

Pero, como dice el dicho, no hay mal que por bien no venga, la enfermedad nos ha enseñado a vivir en un ambiente de aislamiento, en una “cuarentena” que no es “cuarentena”, porque realmente es una “quincena” en casa.

Nos enseñó a vivir en un ambiente cerrado, con nuestras familias, hemos podido ver cómo es la personalidad de nuestra esposa e hijas, los problemas del día a día, las situaciones que se enfrentan en las casas.

Que el personal de salud pública es más héroe que los que nos han enseñado en los comics. Son más fuertes que Hulk y Superman, más ágiles que Flash, con un súper poder que pocos humanos poseen, el poder de poner las vidas de los demás por encima de la suya propia. Se parece mucho a lo que Jesús dice en la Palabra de Dios en Juan 15:13.

Si fuéramos a reconocer a algunos héroes de esta pandemia serían los que trabajan en el área de salud, que han tenido que dejar la seguridad de sus casas, para ayudar a otras personas que no conocen y tal vez nunca se lo agradezcan.

De igual manera, los militares han hecho un papel encomiable en la seguridad y protección de los que por decreto presidencial han tenido que salir a cuidar los bienes y hogares de otros ciudadanos.

Sin embargo, el motivo de este artículo es la enseñanza del virus, y es que la enfermedad nos ha enseñado que el sistema de salud necesita mas dinero que el Despacho de la Primera Dama y la Vicepresidencia juntas, porque nos hemos vistos tratando de salir airosos, “a uñas y dientes”, con lo que se puede, además, de que no estamos preparados para una pandemia y que los protocolos no se cumplen en lo mas mínimos, cuando no se cuenta con una política pública diseñada en el área de salud.

Nos ha enseñado que tener riqueza vale poco, así como dice la Palabra de Dios en Marcos 8:36, ganar el mundo y perder la vida, también nos enseñó que tener petróleo en una sociedad que no lo consume, no vale para nada.

También nos enseñó que la muerte no ve rostros, de pobres ni ricos y que las estupideces de la izquierda y la derecha es mas peligrosa que el propio virus.

Por último, nos enseñó que el planeta se regenera más rápido sin la mano del hombre y que nuestros hijos son enseñados como libres pensadores por los padres y no por el sistema desfazado con una educación clientelar.

Lo único que este virus no nos enseñó es que después de que esto pase, es no volver a ser los mismos. El mundo cambió, las relaciones entre personas no serán igual, siempre habrá el temor de infectarnos, aunque no esté el virus presente, empezaremos a alejarnos aún más de nuestros amigos y familiares, en un mundo que de por sí, ya las redes sociales nos han alejados en vez de acercarnos.

Gracias a esta pandemia, nos hemos conocido realmente como somos, con nuestros defectos y las virtudes que nos adornan.

 

Nos leemos en otro artículo.

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