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Análisis del discurso de Leonel Fernández
Por: Sabala Ricardo Yen
sabala95@outlook.com

 

De alguna forma las personas en algún momento de su vida se han sentido atrapadas y seducidas por un discurso político. La producción discursiva encierra un conjunto de
valores, principios e ideales que lo comparte un líder y un pueblo.

Un discurso bien elaborado con una carga dramática potente y un contexto sociopolítico favorable ha llevado al estrellato a hombres y mujeres completamente desconocidos y en el anonimato. Tras finalizar la primera guerra mundial (1918), Alemania quedó devastada, sin esperanza, sin ilusiones, sin una utopía que cumplir ya que fue relegada y minusvalorizada, obligada a pagar a los países ganadores los costos de la guerra. Esta
desesperanza interiorizada en el pueblo alemán dio como resultado que emergiera del seno de la sociedad una figura que pudo interpretar el momento histórico y enarboló ideas como el nacionalismo, proyectando a la Alemania derrotada de 1918 a la lucha de buscar su “espacio vital”, se enarboló el concepto de la superioridad de la raza aria como aquella destinada a dominar el mundo. Al margen de las

atrocidades en nombre de esas ideas las cuales son repugnantes pero desde el punto de vista político fue exitoso en virtud de que en torno a un discurso que representaba las aspiraciones de la sociedad, todo un pueblo se unificó en torno a la figura de Hitler y se lanzó a la búsqueda del dominio global. El discurso cohesionó tan fuerte a Alemania que de verdad entendían que estaban llamados a dirigir los destinos del mundo, por ende, el mundo sería concebido a su imagen y semejanza, pero no
ocurrió así.

Del discurso autoritario al discurso democrático En los 31 años de gobierno de Rafael Leónidas Trujillo (1930-1961), el país afianzó una cultura política de corte autoritario y lo reprodujeron sus herederos políticos. Cuando ocurre el asesinato de Trujillo, el 30 de mayo de 1961, el contexto internacional pujaba a un nuevo ciclo político, por lo que pasamos de un discurso autoritario a uno de carácter democrático.

En ese nuevo ciclo histórico, la figura de Bosch se robustece y es él quien incorpora en el discurso político la categoría del “pueblo” como sujeto histórico capaz de dirigir su propio porvenir o futuro. El pueblo se convierte como actor central de la narrativa discursiva de los líderes políticos, es por ello que la comunicación se centra en la

palabra “pueblo” o los sinónimos que pueden desprenderse. He ahí donde se apela a los refranes y a los dichos que son extraídos de la cultura popular, se desplaza el vocabulario abstracto por uno más llano y cercano, con un toque coloquial. De modo que no se siente al orador político como un semidios con poderes sobrenaturales, sino un ser humano de carne y hueso que sabe ponerse en el lugar de las mayorías, esto es empatía.

La Era de Leonel Un discurso político para que sea efectivo y en última instancia se traduzca en respaldo popular debe tener un contexto socioeconómico muy determinado y una figura que pueda visibilizar las aspiraciones de una sociedad. En la década de 1990, un joven profesor universitario, con sólida formación teórica e intelectual, este es Leonel Fernández, que empieza a abrirse paso en la actividad política, dominada por tres hombres excepcionales en circunstancias distintas: Juan Bosch, Joaquín Balaguer y José Francisco Peña Gómez. Ese liderazgo político estaba en transición y una nueva generación se perfilaba para entrar en escena.

Leonel Fernández, emergió como un joven político que muchos lo tildaban de “pollito” que se paseó por los medios de comunicación y demostró una gran fuerza en sus ideas, capacidad para el debate de los problemas nacionales y una

elocuencia que caló en la mente de los dominicanos. Con el apoyo de Bosch y Balaguer llega al poder en 1996 e inicia una gran ola de transformación sin igual en la República
Dominicana. En la narrativa discursiva de Leonel Fernández hay cinco conceptos que tiene una presencia permanente, eso lo podemos notar al principio del discurso, en el desarrollo, al final del discurso o de manera compacta, estos conceptos son: modernidad, progreso, desarrollo, democracia y globalización.

Todas estas categorías corresponden perfectamente a la sociedad de hoy, denominada como la sociedad de la información y el conocimiento. La velocidad de los cambios
que vive el mundo es asombrosa y hay que tener una conciencia acabada. Finalmente debo indicar, que Leonel Fernández se ha caracterizado por tener discurso y contenido que una vez en el poder se ha traducido en obras de gobierno en beneficio de la sociedad, es el actor político con más contenido en la fauna política, caracterizada por la ausencia de ideas y discurso que conecte con las demandas de la sociedad y más en un momento de turbulencia, incertidumbre y caos.

¡NO SE PUEDE INVENTAR!

 

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