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El hombre light

Por Max Montilla

montillamax@gmail.com

 

Este artículo puede ser parte de una sección de este periódico llamada “Palabras de vida”, pero quiero hacer este escrito como una llamada de advertencia o una denuncia, por lo que he visto y de la forma en como hemos iniciado el camino hacia el despeñadero por donde lanzaremos todo lo que hemos construido como sociedad. Sin embargo, esa sociedad donde la opulencia está por encima del amor y la sinceridad, donde tener lo material está por encima de lo espiritual, es la parte buena que deberíamos rechazar y lanzarla al abismo.

En esta vida llegamos sin nada y ¿acaso nos vamos con algo? Pues no, lo único que hemos hecho es tomar la bandera de tetralogía, así como la de Fallot, de manera nihilista, es decir, hedonismo, consumismo, permisividad y relatividad, cada una de estos cuatro conceptos, enhebrado por un materialismo, donde dime qué tienes y me das y te diré cuánto vale tu amistad para mí.

Todo lo que nos da esta vida, esta generación, es ahora light, comida sin aditamentos, grasas ni sustancia, cervezas sin alcohol, consumismo sin la gratitud y sin el amor.

Hemos llegado a ser tan light, que carecemos de referentes, con un gran vacío moral, y no es (somos) feliz (ces), aunque lo tenemos todo materialmente.

Hace varios días, en un grupo hablaba acerca de qué es lo que últimamente estamos llamando ser bendecido, y ser bendecido no es tener dinero, es más, creo que es lo último en cuando a la bendición. Ser bendecido es no tener que llevar a un familiar al médico en medio de esta pandemia, tener siempre un plato de comida caliente en tu mesa, gozar de buena salud, tú y tus familiares, eso es ser bendecido, lo otro es lo material, que es importante, pero dependiendo del modo en que lo uses.

¿El dinero es malo? No, lo malo es la forma en que lo usas y el destino que le das, cuando cambias a Dios de tu corazón por el dios mamón, que es el dinero es donde empezamos a ser light, donde descuidamos lo que somos como seres humanos. En realidad, es una de las posesiones menos satisfactorias. Indudablemente, quita algunas ansiedades,pero introduce tantas como quita. Hay aflicción en su búsqueda. Hay ansiedad en su conservación. Hay tentacionesen su utilización. Hay culpa en su abuso. Hay dolor en su pérdida. Dos terceras partes de todas las luchas, peleas y pleitos en el mundo surgen de una sola causa: el dinero. Así lo expresa el escritor Juan Carlos Ryle, obispo evangélico anglicano.

Pero en ocasiones confundimos el ser generoso con dar dinero, y no es lo mismo, ser generoso va más allá de la dádiva a los necesitados y publicarlo para satisfacer un ego reprimido, es pagar lo justo a sus trabajadores, es que cuando compra, no quiere aprovecharse del otro, sino que paga el precio justo, y si es quien vende un producto, lo hace a un precio bajo, como si fuese que está sirviendo a los demás.

Sin embargo, he definido al hombre light de manera muy sencilla, el hombre light, es una persona bien informada, pero con escasa educación humana, entregado al pragmatismo, le encanta saber de todo, pero nunca nada en especial, tal vez de manera muy superficial, no es capaz de hacer síntesis de aquello que percibe y en consecuencia se ha ido convirtiendo en un ser trivial.

Este hombre light, es el que nos ha estado dirigiendo en los últimos años, dentro de las empresas, en los partidos políticos, en fin, en la sociedad, por no estar prestos a detectarlo, nos ha ido entrando despacio y hoy lo tenemos “más arriba del moño”, como dice el refrán.

Espero que este no haya sido para usted un artículo “light”, sino más bien, como dije en el primer párrafo, que sea de denuncia y podamos corregir el rumbo que llevamos como sociedad.

PD: este es el introito de varios artículos que estaré escribiendo

Nos leemos en otro artículo.

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