Home Columnas HABLANDO CON EL SOBERANO

HABLANDO CON EL SOBERANO

10
SHARE

Democracia:
Falencias y fortalezas (2/2)
Por Max Montilla
montillamax@gmail.com

n una anterior entrega estuvimos citando las falencias de la democracia en este nos concentraremos en las formas de ¿CÓMO FORTALECER LA DEMOCRACIA?: 

Para aumentar la resiliencia democrática se deben encarar cuatro desafíos mayores:  

  1. Desafío político institucional

La crisis de representatividad conlleva mayor protesta y movilización social, y desafía la gobernabilidad democrática. Urgen reformas para encauzar institucionalmente las demandas sociales por mayor igualdad y participación. La democracia latinoamericana requiere entonces hacer realidad los derechos económicos y sociales para que todos los ciudadanos puedan ejercer de verdad sus derechos políticos.

Las transformaciones institucionales son prioritarias, y ellas deben materializarse en el marco del Estado de Derecho. Las nuevas normas legales deben surgir a través de las reglas existentes.

Entre las principales políticas públicas cabe destacar:

  • Nuevas formas de participación y consulta. A nivel regional, local o sectorial la democracia se debe ejercer de manera más directa, pudiendo los ciudadanos votar para decidir y resolver problemas. También se debe fortalecer la sociedad civil.  Las redes sociales y las nuevas tecnologías de comunicación permiten realizar consultas y entregar información. Son además un instrumento para la educación ciudadana.

 

  • Instituciones para el diálogo social. Crear nuevos mecanismos como los consejos económico-sociales y ambientales, con participación de los principales actores de la sociedad civil.
  • Reforma del Estado para gobernar sociedades complejas. El aparato público debe ganar eficiencia para entregar bienes públicos de calidad.  Los aparatos estatales de América Latina deben redefinir sus funciones y ampliar sus capacidades para reducir la desigualdad, cambiar la estructura productiva, impulsar el avance tecnológico, coordinar a los actores públicos y privados, y prevenir y mitigar los efectos del cambio climático.
  • Fortalecimiento de los partidos políticos. Urge estrechar los vínculos con las organizaciones sociales e innovar las formas de interacción entre partidos y movimientos sociales. También los partidos deberán articular coaliciones, otorgar formación política a sus miembros y elaborar buenos programas de gobierno.
  • Luchar sin tregua contra la corrupción. El Estado necesita elevar su capacidad de fiscalización y supervisión, establecer estándares de transparencia. El cumplimento de esta meta requiere un cuerpo de fiscales autónomos, una justicia independiente y una prensa libre de amenazas.
  • Instancias de anticipación. Exploración de escenarios y diseño de estrategias de largo alcance, con participación y deliberación ciudadana amplia. La prospectiva contribuye a gestar visiones compartidas y cohesión social.
  • Afianzar la seguridad ciudadana, combatir el crimen y la violencia. La democracia necesita de orden público, sustentado en el respeto de los derechos humanos, policías bien formadas, y con capacidad de inteligencia para prevenir.  La seguridad ciudadana es un factor esencial para la convivencia y legitimidad democrática y es condición necesaria para materializar las grandes reformas sociales y políticas. El orden interno no debiera recaer en los miliares.
  1. Desafío económico

El buen manejo macroeconómico, el cambio de la estructura productiva, y la sustentabilidad social y ambiental, son tres requisitos copulativos para afianzar la gobernabilidad democrática. La concentración del ingreso y la riqueza en medio de una pobreza que supera el 30% de la población compromete seriamente el avance democrático.

  • El equilibrio fiscal exige reformas tributarias que eleven los ingresos fiscales para financiar el gasto social. El Estado debe ampliar su capacidad de proveer bienes públicos universales, de calidad, especialmente en salud, educación, pensiones, vivienda y seguridad.
  • El aumento de la productividad implica incrementar la educación técnica, capacitación de los trabajadores, investigación, innovación y emprendimiento. También la expansión de la infraestructura, del uso de las energías renovables, la digitalización y las asociaciones públicas y privadas para generar mayor valor agregado. El progreso social no puede sostenerse con tasas de crecimiento bajas. En la sociedad del conocimiento no basta con la explotación de recursos naturales, se debe apuntar a la innovación, la investigación y la formación de capital humano avanzado.
  • El cambio tecnológico destruirá empleos rutinarios de menor calificación. Los países necesitan lanzar grandes planes de alfabetización digital y también de protección social para ayudar en la transición hacia los nuevos empleos.
  • El impacto imparable del cambio climático requerirá acciones enérgicas para incrementar el uso de energías renovables, racionalizar el consumo de agua, ahorro y reciclaje de productos escasos o contaminantes, reforestación, transporte público eléctrico.  Ello será posible y rápido si participa la comunidad.
  • La coordinación publico privada. El Estado debe impulsar iniciativas con empresas, universidades y trabajadores para acometer proyectos de innovación, mejorar las políticas propymes, aumentar la responsabilidad social empresarial y anticipar los efectos del cambio tecnológico.  

III. Desafío de cohesión social

La democracia se profundizará si se alcanza una mayor cohesión social. Sin acciones públicas poderosas, la desigualdad irá en aumento por la globalización y el cambio tecnológico.  América Latina deberá superar un doble obstáculo: desigualdad y lento crecimiento. Para encara este dilema será necesario asumir la responsabilidad de poner en práctica:

  • Políticas sociales potentes que abran acceso a una educación y salud, de calidad para todos y organizar un sistema de pensiones capaz de proteger a los sectores de menores ingresos.
  • Priorizar la creación de nuevos empleos en sectores que requieran habilidades de digitalización y programación.
  • Analizar la idea de un Ingreso Básico Universal y un Nuevo Pacto Social, ante los riesgos de despido por robotización e inteligencia artificial.
  • Entender que la percepción de la desigualdad trasciende lo material, y que nace de los abusos y discriminaciones que atentan contra la dignidad. Superarlo exige buen trato y respeto a cada ciudadano y ciudadana.
  • Priorizar el cambio climático. La sequía, la escasez de agua, los incendios, la elevación del nivel del mar, afectará en mayor medida a las familias más pobres.
  1. Desafío cultural

A la par con los cambios políticos, tecnológicos, climáticos el mundo verá evoluciones aceleradas de ciertos comportamientos, valores y aspiraciones. La velocidad de propagación y amplitud de las informaciones y de ideas generarán nuevas realidades que los gobiernos y partidos políticos demoran en captar e interpretar. Ya no bastan los análisis y comentarios de economistas y cientistas políticos para diagnosticar y proponer nuevas políticas. Será indispensable contar con la opinión sistemática de los propios afectados, y también de expertos en otras disciplinas, como filósofos, psicólogos e historiadores que ayudaran a comprender mejor los cambios de comportamiento.

  • El movimiento de las mujeres por la igualdad de derechos asumirá creciente gravitación. La mayor presencia de mujeres en funciones de gobierno y parlamentarias, en puestos directivos en empresas es una necesidad para afianzar la democracia. Asimismo, son prioritarias las medidas para mejorar la educación de párvulos, el cuidado de niños en etapas de primera infancia, y así liberar el tiempo de las madres trabajadoras.

 

  • Los jóvenes exigen cambios más acelerados. Las nuevas generaciones, nacidas en democracia, sin temor y con mejores niveles de educación, no se resignan a la desigualdad de oportunidades. Elevar la cobertura de la educación terciaria técnica, desarrollar habilidades digitales, y crear programas de capacitación para toda la vida satisfarán mejor las expectativas y mejorarán la productividad y el crecimiento económico.

 

  • Valorar lo público y las actitudes solidarias es un cambio cultural que morigera el impulso individualista. Los desafíos futuros de inclusión social y cambio climático obligan a desplegar la colaboración, respetar la diversidad y las libertades individuales, así como promover la convivencia e identidad de toda la comunidad.

 

  • Una firme posición en favor de la laicidad y la separación de la religión y la política son básicas para alentar la tolerancia y el espíritu republicano. La expansión de grupos religiosos conservadores puede obstruir la necesaria deliberación, tolerancia y pluralismo esenciales para la democracia.

 

  • La educación para la democracia desde la escuela exige cambios curriculares y la formación de profesores inculquen los valores de la tolerancia y el pluralismo, la deliberación razonada y el respeto a la diversidad. El conocimiento de la historia también ayuda a transformar la sociedad por caminos pacíficos y de rechazo a la violencia.

 

  • El ejemplo de los políticos tiene alto valor educativo. El ejercicio de sus funciones con transparencia, la coherencia entre lo que dicen y hacen, con probidad y vocación de servicio público son indispensables para contribuir a un cambio cultural que mejore la convivencia basada en la justicia, la igualdad y el respeto.

 

EL BUEN GOBIERNO

Muchos ciudadanos atribuyen al sistema democrático las falencias del mal gobierno. Los errores de conducción, la ineficiencia, la corrupción, las promesas falsas, y también el alejamiento de la gente, no se deben a falencias del sistema democrático, sino a las falencias del ejercicio del poder por gobiernos elegidos democráticamente.

Con frecuencia, las falencias surgen de fallas de quienes gobiernan. Pueden ser gobiernos con débil capacidad para diseñar políticas e implementarlas, con insuficiencia de consultas y diálogo con los ciudadanos, con opacidad y ausencia de un relato, con ineficaz comunicación y explicación de lo que se hace, de manera que haga sentido a las personas. Mejorar la legitimidad democrática necesita que se gobierne bien, sin improvisación, con consultas ciudadanas y mayorías políticas.

Los países latinoamericanos disponen de escasas escuelas de gobierno, mientras abundan las escuelas de negocios. América Latina carece de suficientes personas bien formadas política y técnicamente para asumir las funciones de gobierno. Formarlas es una prioridad. A medida que se torna más difícil gobernar, y se requiere de nuevas instituciones, se necesitarán mejores partidos, con buenos programas y personal político técnico bien formado. Las nuevas generaciones están mejor educadas, y deben ser estimuladas y atraídas para asumir responsabilidades públicas.

La democracia se fortalece con mayor deliberación y educación. Los espacios organizados para el debate abierto de nuevas ideas serán prioritarios, a fin de converger y evitar la fragmentación.

Gobernar bien exige empatía de los líderes con los ciudadanos. No basta pregonar eficiencia y crecimiento, sin compromiso real por proveer servicios de salud, educación, vivienda, pensiones a los excluidos, y lograr su progresiva inclusión.

La distancia, la arrogancia, el menosprecio o la pretensión de que el mercado y el crecimiento económico resuelvan los problemas sociales, acentúa el distanciamiento de la “élite” con la gente, aumenta la desconfianza y se socava la democracia representativa. La empatía, sentida por las personas y la atención de verdad a sus problemas críticos son la esencia del buen gobierno.

Nos leemos en otro artículo.

Loading Facebook Comments ...

LEAVE A REPLY