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Los pupilos del progresismo

Por: Sabala Ricardo Yen

sabala95@outlook.com

 

A lo interno de las sociedades hay fuerzas que luchan por preservar el estado de cosas y adoptan posturas de aceptación y justificación de la realidad social, mientras que existen otras fuerzas que articulan proyectos de transformación del orden social establecido. Esas ideas divergentes, son el pan de cada día de una región como Latinoamérica que no termina de encajar perspectivas de mayor inclusión social.

El horizonte de mayor claridad que tuvo nuestra América, estuvo de la mano de agendas llevadas a cabo por gobiernos progresistas. Existe una literatura muy abundante que aborda el legado de esta corriente política, pero es necesario puntualizar los logros icónicos que van desde una tasa de crecimiento promedio anual de 4 a 6%, que pudo financiar una serie de iniciativas de mayor equilibrio social. No obstante, ese financiamiento al desarrollo estuvo basado en la exportación de materias primas, inmediatamente desciende la demanda de estos productos en los mercados internacionales, es imposible mantener las expectativas de la población holgadamente que se acostumbró a estar bien.

Este revés en la exportación dio inicio a un ciclo económico desfavorable, lo que se tradujo en perder procesos electorales, algunos a través de golpes parlamentarios o linchamientos mediáticos. A pesar de ese panorama, América Latina está viendo un resurgir de los gobiernos progresista, ya no necesariamente con sus figuras históricas, pero sí con pupilos o delfines.

 Las muestras más fehacientes son el caso de Alberto Fernández en Argentina, quien es el delfín político de Cristina Kichner. Otro caso muy reciente es el del economista Luis Arce, quien ganó abrumadoramente las elecciones presidenciales del pasado domingo en Bolivia.

Arce fue ministro de economía y finanzas de Evo Morales, por lo que se convirtió en el artífice y arquitecto de la política económica de ese país suramericano que desde el año 2006 a 2019 tuvo una tasa de crecimiento de un 4%, así como otros indicadores como salud, educación y reducción del analfabetismo. Esta victoria del pupilo de Evo, es un triunfo de la democracia auténtica, verdadera y de amplio apoyo popular.

Por otro lado, es muy posible tener ese mismo escenario en febrero de 2021 en Ecuador con Andrés Arauz, pupilo de Rafael Correa, quien fue ministro de desarrollo en la administración correísta.

Finalmente, entiendo que hay un regreso irreversible de los gobiernos progresistas en un contexto marcado por una triple crisis: sanitaria, económica y social. El progresismo tuvo a sus Moisés, ahora los Josué están en el ruedo dispuestos a llegar a Canaán.

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