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HABLANDO CON EL SOBERANO

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Necesitamos un defensor, pero apartidista

Por Max Montilla
montillamax@gmail.com

Desde hace varias semanas, por los titulares de los principales periódicos de circulación nacional se han escritos ríos de tintas sobre el tema del Defensor del Pueblo. Quise mantenerme al margen sobre esta decisión, pero en mis convicciones sociales y políticas no puedo hacerme de la “vista gorda” sobre el tema.

Desde que tenemos la ley 19-01 del 1ro. de febrero del 2001, iniciamos con la Defensoría del Pueblo, en este artículo, no esbozaré lo que se necesita para optar por esta importante posición, sino me concentraré en qué es el Defensor del Pueblo.

El Defensor del Pueblo (DP), se elige por medio de ternas. La Cámara de Diputados, (CD) someterá una terna de candidatos al cargo de Defensor del Pueblo, de la cual el Senado hará la selección de uno de ellos. El Defensor del Pueblo durará un período de seis (6) años; será escogido con el voto favorable de las dos terceras (2/3) partes de la matrícula de senadores, y podrá ser elegido solamente para un nuevo período. La integración de la terna de la Cámara de Diputados se hará con el voto favorable de las dos terceras (2/3) partes de la totalidad de sus miembros.

Hasta ahí estamos bien, el problema es que según el artículo 11 especifica que El Defensor del Pueblo no podrá pertenecer a partido político alguno, ni participar en Actividades de carácter político partidario. Asimismo, deberá renunciar a cualquier actividad remunerativa, excepto la docencia.

Destaco que, algunos de los que están “sonando” para ser parte del DP, han sido o son militantes de partidos políticos, algo que contradice el citado artículo, y esto no es si pertenece al PRM, a la FP o al PLD, o si el mismo haya sido congresista, esto es violatorio en cuanto a la ley 19-01.

El “poner un DP” político no ha solucionado nada, ninguno de los problemas del pasado, aunque el citado defensor, por lo que dice la ley tiene al parecer las manos atadas según el artículo 14 párrafo I, hasta el artículo 16.

Les pido a los congresistas que, a la hora de elegir prime la objetividad, que nos desprendamos a nuestra militancia política y nos pongamos nuestras túnicas de ciudadanos, si lo que en realidad desean es “volver a la génesis, de lo que es la Cámara
de Representantes, por allá por la antigua Roma”.

Ya tenemos una justicia independiente, que nos costó bastante, elijamos un DP también independiente.

Nos leemos en otro artículo, esperado que prime el juicio sensato de los Congresista para el DP.

 

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