Home Columnas PULSO CIUDADANO

PULSO CIUDADANO

145
SHARE

Religión, Educación y Cultura

Por: Sabala Ricardo Yen

El siglo XIX en Europa se caracterizó por una ola de cambios radicales, y estas transformaciones en la vida social no fueron solo en el campo político y económico, tuvo un alcance más amplio y holístico, a pesar de que fue poca la intensidad de esos cambios en el terreno en la vida intelectual, cultural y la estructura mental. Los cambios fueron más palpables y con mayor plenitud en la política y economía, en consecuencia, las concepciones tradicionales y las instituciones no fueron desplazadas de golpe por las nuevas concepciones del mundo.

A pesar de que la burguesía triunfó a través de sus revoluciones liberales en el seno de la nueva sociedad existía una pugna o confrontación entre las del antiguo régimen y el nuevo recién instalado, por lo se gestó una lucha ideológica.

Las ideas vanguardista del liberalismo cuestionó la legitimidad de instituciones como la Iglesia , la razón  y la ciencia tuvo mayor notoriedad y es el instrumento para explicar  la realidad; ante las viejas formar de enseñanza emergieron nuevas perspectivas, que establecían que la educación era de carácter obligatoria, la enseñanza de la ciencia significó  una alternativa  a la educación humanística tradicional; el cuestionamiento del liberalismo fue radical y cuestionó la monopolización de la información y dio origen a la prensa de masas, surgieron nuevas explicaciones del mundo y la historia, como el evolucionismo, el positivismo o las diversas teorías del progreso.

Libertad religiosa y secularización de la sociedad

El artículo 10 de la Declaración de Derechos del hombre y del Ciudadano afirmaba: “Nadie debe ser molestado por sus opiniones, incluso religiosas, con tal de que su manifestación no altere el orden público establecido por la ley”. De esta forma, los revolucionarios franceses reconocían por primera vez la libertad religiosa, esto dio como resultado la relación del Estado y la Iglesia. La revolución francesa por su naturaleza disminuyó el poder y recortó el estatuto privilegiado de la Iglesia.

La Iglesia Católica que estuvo acostumbrada a mandar a todos, se resistió a los cambios de la Revolución liberal, pero tuvo que adaptarse a él y negociar con los poderes públicos nuevas formas de convivencia, reflejadas en Concordatos que regulaban los derechos y obligaciones de ambas instituciones.  

La Iglesia se vio en la necesidad de reconocer la autoridad de Napoleón Bonaparte y el emperador francés admitió la libertad de culto y el catolicismo se convirtió en la religión de la mayoría de los franceses.

Educación popular y enseñanza superior

Desde principios del siglo XIX la educación popular y la intervención del Estado en el terreno educativo fuerondefendidas por autores como Ficht o Robert Owen, de modo que la educación era un instrumento de instrucción a los trabajadores y aliviar su estado de pobreza y postración social. Algunos sectores conservadores entendían que la educación popular o masiva ponía en peligro al status quo u orden social establecido, no obstante, gran parte de los intelectuales y políticos de tendencia liberal que las ventajas de la educación popular eran mayores o superiores.

La educación se extendió por toda Europa y el encargado de proporcionarlo era el Estado, en otros países la Iglesia fue la regente de la educación.

Libertad de expresión y Prensa de masas

Uno de los componentes fundamentales dela libertad que reclamaban los revolucionarios del siglo XIX era la libertad de expresión, no solo en la palabra, sino en la imprenta, es decir, todo el que pensara diferente quería plasmar en libros sus ideas.

A pesar de las avances, en este período de la humanidad el ejercicio de esta libertad estuvo en estrecha dependencia de los avatares políticos en los distintos países europeos.

Tanto en el periodo revolucionario como en la época napoleónica o en los años de la Restauración monárquica, los periódicos estuvieron sometidos a estrechos controles gubernativos en casi todos los Estados europeos.

La única
excepción era Gran Bretaña: allí apareció una prensa crítica, entre la que pronto destacaría
The Times, portavoz de las opiniones moderadamente reformistas de la clase media.

Loading Facebook Comments ...

LEAVE A REPLY