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¿Qué sabemos sobre el “long Covi-19”

Por Max Montilla

montillamax@gmail.com

El COVID-19 posagudo es un síndrome caracterizado por síntomas persistentes y/o complicaciones tardías o a largo plazo más allá de las cuatro semanas desde el inicio de los síntomas. Un estudio de Nature estima que 1 de cada 10 personas que no fueron hospitalizados informan que experimentan secuelas de la enfermedad.

Varias de las personas a las que ya les dio COVID-19 señalan que varios de los síntomas – como dificultad para respirar, dolor muscular o la pérdida del olfato y del gusto – ha persistido pese a que superaron el virus hace un tiempo. Esto se conoce como COVID posagudo o “longCOVID”, que es un síndrome caracterizado por síntomas persistentes y/o complicaciones tardías o a largo plazo más allá de las cuatro semanas desde el inicio de los síntomas.

Como el virus SARS-CoV-2, causante de producir el COVID-19, solo lleva circulando un poco más de un año, es poco lo que se conoce. Para entender un poco más esto del “long COVID”, investigadores de la Universidad de Harvard y Columbia seleccionaron la literatura científica para guiar el tratamiento de nueve sistemas de órganos donde el virus SARS-CoV-2 causa su daño.

De acuerdo con el estudio, publicado en la revista Nature, los primeros informes que señalaron sugieren efectos residuales de la infección por SARS-CoV-2, como fatiga, disnea (ahogo o dificultad para respirar), dolor de pecho, alteraciones cognitivas, artralgia (dolor en las articulaciones) y deterioro de la calidad de vida. “Los sobrevivientes de infecciones anteriores por coronavirus, incluida la epidemia de SARS de 2003 y el brote de síndrome respiratorio de Oriente Medio (MERS) de 2012, han demostrado una constelación similar de síntomas persistentes, lo que refuerza la preocupación por las secuelas clínicamente significativas de COVID-19″, añaden los autores.

Kartik Sehgal, autor principal de la publicación y oncólogo médico del Dana-Farber Cancer Institute y del Brigham and Women’s Hospital, en entrevista con el medio especializado Stat News, explicó que, hasta el momento, los estudios principales han sugerido que los pacientes que tenían COVID-19 grave son los que tienen mayores posibilidades de tener estos efectos persistentes o prolongados.

Sehgal, además, señaló que hay preocupación por aquellos pacientes que ya tenían de base afecciones respiratorias como asma, que tengan edad avanzada o que tengan otras comorbilidades. “La obesidad se ha asociado con una mayor incidencia de COVID prolongado. En teoría, estos pacientes tienen un mayor riesgo de COVID prolongado, pero todas estas son observaciones de médicos, todo en el contexto de los datos limitados que están disponibles hasta ahora”, señaló.

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