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EL APOCALIPSIS DE LOS BANCOS

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Por Elby Cabrera Herrera

(Economista)

 

Decía el economista, escritor y visionario Alvin Toffler que “los analfabetos del siglo XXI no serán aquellos que no sepan leer ni escribir, sino aquellos que no puedan aprender, desaprender y reaprender”.

Seguramente usaba esta frase como metáfora para enseñarnos que esta es una sociedad en la que ya no cabe sólo aprender, sino que también se hace indispensable desaprender, para volver a aprender, para reaprender y adaptarse a los raudos cambios que la Era Digital requiere de la sociedad actual.

Es que la dificultad no radica en nuevas ideas, sino en escapar de las antiguas, que se ramifican en cada rincón de nuestra mente.

La banca es una institución con al menos 2,500 años de historia, con muchos enlaces políticos, por lo que su porvenir pueda que no sea tan malo. 

Los bancos tienen una serie de problemas importantes, no sólo políticos entre ellos, sino que enfrentan  competencias indirectas, tales como: de la banca en la sombra.

 De la tecnología financiera (Fintech).

 De las grandes compañías tecnológicas (Big Tech).

También enfrentan la baja confianza del público después de la crisis del 2008, una regulación y una supervisión muy fuerte y unos tipos de interés muy bajos, que seguirán así durante un tiempo. 

El Dinero de los bancos privados ha tenido efectos muy positivos sobre las economías. 

Impulsó la globalización del comercio al permitir realizar pagos a distancia con mayor facilidad y en la medida en que los bancos financiaron proyectos de inversión, fue un instrumento capital para el desarrollo económico. Pero ahora la utilización de los depósitos en los bancos comerciales causa muchos daños.

El dinero depositado en los bancos privados siempre ha sido frágil. Las bancarrotas fueron un fenómeno recurrente desde que se crearon los primeros bancos, pero hasta finales del siglo XIX sus daños eran limitados. Desde entonces la economía ha cambiado mucho y las crisis bancarias ya no son problemas que afecten solo a los dueños de las entidades y sus depositantes, sino que arrasan países enteros e incluso pueden llegar a destrozar la economía mundial, como ha sucedido dos veces en menos de un siglo.

Sin embargo, la irrupción de las grandes tecnológicas en el sector financiero puede ser una alternativa interesante para los usuarios finales y una amenaza potencial para el sector y los reguladores. Y esto lo vemos reflejado en que el volumen de crédito concedido por este tipo de empresas se ha triplicado, sobre todo en los países emergentes como China, y países en desarrollo.

Empero, las intermediaciones financieras tienen temor de la aplicación de la tecnología a las finanzas (Fintech), porque, evidentemente que la banca lo interpreta como una amenaza constante. Cabe señalar que el Fintech es menos peligroso para la banca que el Techfin, es decir, si un Fintech opera con resultados positivos, en efecto, es posible que la banca trate de adquirirlo, sin embargo, a la banca se le imposibilita comprar a las Techfin, que son las grandes empresas como Amazon, Apple, Google o Facebook, ya que la acumulación de riquezas de estos BigTech supera por mucho a la banca, aunque no lo refleje su balance. Existen otros Big Tech importante como Alibaba/Ant Financial de China, y su volumen del crédito, pagos y fondos de inversión es impresionante. Temen además al manejo de la información, ya que estas empresas manejan muchos datos y saben tanto de sus clientes que pueden predecir mejor su riesgo crediticio que un banco o conocer mejor su salud que una compañía de seguros, a través de Apple 

Watch.

En junio 2018 Facebook propuso crear una moneda, libra, para que millones de personas que no tienen una cuenta bancaria, pero que tienen un móvil pudieran acceder a servicios de pagos. Y esto es solo un ejemplo de sustituto a futuro, que pudiera agrietar aún más el sistema actual. Aunque cabe destacar que dicha propuesta ha quedado en un limbo, no descartemos a un corto plazo nuevas alternativas que si sean respaldadas con éxito.

Propongo a los bancos que hagan suya una frase que dice, “si no puedes con tu enemigo, únetele”, o seguirán perdiendo parte del pastel financiero. De hecho, ya existen bancos que han unido sus servicios con grandes plataformas tecnológicas.

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