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HABLANDO CON EL SOBERANO

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¿Qué es la regla 50-30-20 y cómo aplicarla?

Por Max Montilla

montillamax@gmail.com

La semana pasada escribí acerca de la importancia de como controlar “los gastos hormigas”, esta semana estaré escribiendo acerca de la regla que encabeza este artículo.

Para empezar con esta regla, se asegura, no es estrictamente necesario tener el hábito del ahorro, más sí la mentalidad del ahorro. “Cualquier método de ahorro que querramos implementar solo funcionará si ponemos de nuestra parte y realmente tomamos la decisión de que aplicaremos esta regla de manera consistente y constante”, expliqué.

En base a su experiencia, expertos dicen que la mejor manera de crear esta costumbre es primero educarse sobre la mentalidad del ahorro y, posteriormente, trazar metas para hacerlo. “Debemos colocarle apellido al dinero que ahorramos, pues es la única manera de asegurarnos de que no nos desviaremos del hábito”. De lo contrario, dicen, esos fondos se convierten en gastos retrasados, que utilizarás cuando te pase la primera tentación de consumo por delante.

¿En qué consiste la regla 50-30-20?

En términos generales, consiste en destinar ciertas porciones de los ingresos a usos específicos: un 50 % de los ingresos deberían ser utilizados en las necesidades primarias, un 20 % debería ser destinado al ahorro (por cualquier concepto que sea) y un 30 % puede ser destinado a consumos discrecionales (por ejemplo: viajes, restaurantes, tecnología, etc.).

Es recomendable que en el renglón de gastos necesarios entre todo lo necesario para estar en salud y tener una calidad de vida aceptable, “tales como los gastos de supermercados, médicos y medicinas, educación, gastos generales de la casa, entre otros”.
¿Para quiénes aplica este método?

A su consideración, esta regla la puede emplear cualquier persona, siempre y cuando tenga la disposición de hacerlo. No obstante, podría ser más fácil de aplicar para personas con sueldos fijos. “Esta regla se podría aplicar de todos modos por personas con ingresos variables, pero sabemos que a veces la capacidad de ahorro en este caso dependerá de si los ingresos generados en ese mes te cubren las necesidades primarias en su totalidad. A eso agrega que la clave para emplearla cuando no hay ingresos fijos está en dividir cada ingreso por encima de las necesidades primarias en dos partes: ahorro y consumos discrecionales.

 

¿Cómo aplicar y adaptar este método a los ingresos de cada persona?

Lo primero que se debe hacer es organizar las finanzas personales para saber en qué se está gastando lo que está ingresando. Luego de saber esto, podemos saber qué es necesario y cuáles consumos o compras podemos reducir. Una vez sepas cuántos gastos son realmente necesarios, podrás planificar el uso de tus ingresos en base a la regla 50-30-20.

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