Home Columnas HABLANDO CON EL SOBERANO

HABLANDO CON EL SOBERANO

195
SHARE

¿Una persona, un voto?

Por Max Montilla

montillamax@gmail.com

 

La Biblia dice: “El amor al dinero es la raíz de todos los males” (1 Timoteo 6:10), ¿Es esto del todo cierto? No. La Biblia no dice que el dinero sea malo, ni tampoco que detrás de todo lo malo esté el dinero. El dinero, ni es bueno ni es malo, es el destino que le da la persona que lo recibe. 

 

Hago esta reflexión a modo de maestro de escuela bíblica, para introducir mi artículo de esta semana, que tal y como dice en titulo: ¿Una persona, un voto?  Y es que la creciente influencia del dinero ha desnaturalizado los procesos políticos en nuestros países. 

 

Ya no se vota por conciencia ni por ideologías, a razón de aquel libro que escribió Francis Fukuyama, sobre que las ideologías habían muertos, pero desde un referente de un marco histórico bastante preciso: el libro trata de la coyuntura desarrollada a partir de 1989 en Occidente que ha estado signada por el inicio del desmoronamiento de los regímenes del «socialismo real» en Europa del Este.

 

Sin embargo, la creciente influencia del dinero no solo tiene que ver con lo político, sino más bien con la propiedad privada. Pero, ¿Por qué con la propiedad privada? Las decisiones de los dueños de capital afectan los niveles de inversión y empleo de una sociedad. Es por eso que los ingresos del Estado mediante los endeudamientos y el pago y recaudo de impuestos son alterados por las decisiones de los dueños del capital. Es un poco penoso que en nuestras sociedades, las finanzas públicas dependan del capital. 

 

La democracia busca ejecutar las voluntades de las mayorías, por encima del respeto de la minorías, pero a  menudo, en las sociedades donde el futuro es controlado por quienes producen recursos productivos, son quienes al fin y al cabo, como dice el refrán: “quien paga manda” se vuelve real. Reconozco que este tema es muy delicado y puede llegar a radicalizarse y hasta hacer algunas “ronchas” en algunos, pero no se puede huir de este debate y no enfrentarlo puede hacerlo mucho más peligroso. 

 

Todos los ciudadanos votamos para que, quienes nos representen nos acerquen más a la igualdad de oportunidades para todos, sin embargo, la democracia lucha para que haya distribución a una gran mayoría. Sin embargo, cuando se inmiscuye el dinero puede llegar a ser corrosivo, tal y como se expresa en estos puntos a continuación: 

 

La influencia del dinero privado tiene varios efectos corrosivos en la democracia: 

 

  1. Mantiene y hace mas perdurable la desigualdad  económica y social
  2. Desalienta la participación de los sectores más pobres
  3. Reduce la incidencia del ciudadano en elecciones, incrementándose el costo político
  4. Debilita la confianza social, de las reglas escritas y no entre ciudadanos y políticos y entre los mismos actores políticos. 

 

Es por eso que el ciudadano, sus demandas, su voto van desapareciendo del espectro social, desconectándolos del gobierno y su posible incidencia, dejando que los dueños de recursos puedan jugar más cómodos con el hambre y las necesidades del votante. 

 

Tenemos un desafío por delante y es la visualización de temas públicos a la ciudadanía, quitar ese velo que ha estado ahí desde hace mucho por aquellos sectores que nos dirigen. Te aliento a que tomes un tema que te interese y lo hagas visible en tantos sitios como sea posible.  

 

Espero ser esa voz que clama en el desierto y haya podido influir este breve artículo para que podamos salir de esa oscuridad que tenemos como nación con este tema pendiente. 

 

Nos leemos Dios mediante en un próximo articulo. 

Loading Facebook Comments ...

LEAVE A REPLY