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La Ultra derecha dominará Italia

Por Max Montilla

montillamax@gmail.com

Las elecciones en Italia finalizaron con una clara victoria de la Ultra derecha. Una Ultra derecha que ha ganado posición por la falta de politicas claras de una izquierda o mas bien la izquierdización a capa y espada de algunas izquierda retrograda. 

 

En el caso de Italia, gran parte de la gente de izquierda, que está desengañada o bien poco interesada, ha caído plenamente en la trampa de la identificación de europeísmo e internacionalismo. La elecciones bajo el liderazgo de Giorgia Meloni, quien se perfila como la más probable para ser la primera ministra de la República. Con más del 93 % de los votos escrutados, la coalición de centroderecha “Por Italia” ha sido la ganadora por un amplio margen.

 

La alianza de derechas que encabeza la formación ultra de Hermanos de Italia, que incluye a la Liga de Matteo Salvini y a los conservadores de Forza Italia del ex primer ministro Silvio Berlusconi, ha ganado los comicios con cerca del 44 % de los votos. No obstante, el complicado sistema electoral italiano favorece las coaliciones, y con la dispersión del voto progresista, una alianza de centro y el Movimiento 5 Estrellas por su lado, ha permitido el arrase en las urnas.

 

La coalición derechista sumará unos 240 escaños en la Cámara de Diputados, según la televisión pública italiana RAI, una cifra muy por encima de los 201 curules necesarios para alcanzar la mayoría absoluta de 400 que representa el 60 % del Legislativo, aunque es un número reducido, pues en los anteriores comicios se votaba a 600 diputados hasta que un referéndum disminuyó el número de asientos en la cámara. También tendría una gran mayoría en el Senado.

 

Todos sabemos que ganó la Ultra derecha, ahora bien, la pregunta es ¿Por qué perdió la izquierda? La respuesta es sencilla, los trabajadores, representados por la izquierda, privilegiaban la plena ocupación y los salarios elevados, mientras que la pequeña y mediana burguesía (preocupada por sus ahorros) privilegiaba la baja inflación y la paz social votando el centroderecha.

 

En las pequeñas y afortunadas socialdemocracias nórdicas y en Alemania se logró conseguir lo mejor de los dos mundos, plena ocupación y baja inflación. El truco fue basar el crecimiento de la demanda agregada en la demanda externa y no en un rápido crecimiento de la demanda interna basada en los salarios: la moderación salarial se tradujo así en crecimiento de la demanda externa, de la ocupación y de la productividad y por lo tanto, a largo plazo, también de los salarios reales.

 

En los países “keynesianos” como Francia y Reino Unido, y en los Estados Unidos, la demanda interna, que incluye el gasto público, desempeñó en cambio un papel más importante, con los consiguientes desequilibrios de las cuentas exteriores (permitiendo así el neo-mercantilismo socialdemócrata del primer grupo de países).

 

La izquierda, empezó a perder simpatizante, por la falta de presentar  programas económicos inadecuados, y no es ajeno a ello que la intelectualidad económica de izquierda no haya sido implicada en la formulación de los proyectos políticos ni de Liberi e Uguale ni de Potere al Popolo. Esto es grave y es también el fruto de una tara cultural italiana ya que la cultura filosófico-jurídica prevalece sobre la más analítica.

Los temas europeos se dejan en manos de la derecha, en particular de la Liga Norte que, por otra parte, no creo que haga mucho más que demagogia sobre este tema. También sobre el tema de la inmigración la izquierda no ha logrado hacer propuestas equilibradas y tranquilizadoras frente a lo que personalmente creo es un justificado desconcierto de la opinión pública. 

Nos leemos en otro artículo, Dios mediante. 

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