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HABLANDO CON EL SOBERANO

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El mito de la meritocracia

Por Max Montilla

montillamax@gmail.com

 

A todos desde pequeños nos enseñaron que mientras más estudiaras y siguieras las reglas, mejor nos iría en la vida, el trabajo y la disciplina siempre rinden sus frutos, pero en nuestras sociedades, que está por demás en decir que son desiguales y hasta cierto punto asimétricas, la meritocracia se ha convertido en un MITO. 

 

En primer orden están las brechas que se han abierto entre perdedores y ganadores fruto de las oportunidades que a unos le son dadas y a otros le son negadas. Estas brechas cada dia mas se abren en sociedades occidentales y orientales de igual manera. 

 

Se han generado sociedades más polarizadas y desiguales tanto en ingresos como en riqueza. El propio concepto de éxito también ha variado: “Aquellos que han llegado a la cima creen que su éxito es obra suya, evidencia de su mérito superior, y que los que quedan atrás merecen igualmente su destino”, explica el filósofo de la Universidad de Harvard Michael Sandel, premio Princesa de Asturias de Ciencias Sociales 2018 y autor del libro La tiranía del mérito (Debate).

 

En efecto, sin salir de nuestro país, nacer en familias de bajos ingresos condiciona las oportunidades de educación y desarrollo profesional.

Según el economista Robert H. Frank, “el talento y el esfuerzo producen poco en ausencia de un entorno social bien desarrollado”. Frank señala también uno de los efectos perniciosos de la meritocracia: “Las personas que pasan por alto la contribución a su éxito de un entorno propicio están menos dispuestas a apoyar las inversiones públicas necesarias para mantener dicho entorno”.

 

La desigualdad social

 

Para la socióloga de la Universidad de Londres Jo Littler, autora de Against Meritocracy: Culture, Power and Myths of Mobility (Contra la meritocracia: cultura, poder y mitos de la movilidad), señala: “La idea de meritocracia se utiliza para que un sistema social profundamente desigual parezca justo cuando no lo es”.

 

El término de meritocracia fue acuñado por el sociólogo y activista británico Michael Young en The rise of the meritocracy, 1870-2033: An essay on education and equality (El triunfo de la meritocracia, 1870-2033: ensayo sobre educación e igualdad), un ensayo novelado que cuenta cómo es Gran Bretaña en un futuro cercano con un gobierno que favorece la inteligencia y las aptitudes por sobre cualquier otra cosa. La forma de validación de la clase dominante se basa en una fórmula sencilla: IQ (cociente intelectual) + Esfuerzo = Mérito, quienes lo poseen son identificados a temprana edad y solo a ellos se los somete a una educación intensiva adecuada.

 

Este concepto fue adoptado por el neoliberalismo maquillándolo con una connotación positiva de pretensiones universales, pero sin embargo no hay que escarbar demasiado para darnos cuenta las inmensas grietas que tiene este sistema. 

 

Joseph Stiglitz (Premio Nobel de Economía) expone en su libro “El precio de la desigualdad”, que el 90% de las personas que nacen pobres mueren pobres, por más esfuerzo o mérito que hagan, mientras que el 90% de los que nacen ricos mueren ricos, independientemente de que hagan o no mérito para ello.

 

La distribución de las riquezas sigue un patrón conocido como la regla 80/20, es decir que el 20% de las personas, concentran la misma cantidad de riquezas que el 80% restante.

 

¿A qué se debe esta diferencia? Podríamos pensar que tiene relación directa con la inteligencia y el esfuerzo realizado por aquellos que conforman esta minoría, sin embargo, la respuesta está mucho más cerca de la “suerte” que de “mérito”. La suerte de nacer en una familia y no en otra, en un país determinado y en un contexto específico, por ejemplo, desnivela el punto de partida de las personas a través de las distintas generaciones.

 

Esto no quiere decir, por supuesto, que el talento sea inútil, pero hay múltiples factores que llevan a una persona a triunfar o no, que exceden por completo sus capacidades y esfuerzos.

 

Creo que por el momento para iniciar este nuevo año 2023 llenos de retos, esta lectura nos iniciará para esforzarnos un poco más y conseguir nuestro propio éxito, no el que pinta la sociedad. 

 

Nos leemos en otro articulo, Dios mediante. 

 

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