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La culpa es de los administrados, más no de la administración

Por: Luis Cuevas

Cuevas26rosa@gmail.com

El ministro de Salud Pública en días pasados  manifestó que la culpa del repunte de los casos positivos del covid-19, es producto de la indisciplina social. Muchas opiniones brotaron, unas a favor y otras en contra… ¡Una gran parte sostiene el criterio de que la culpa es de la gente indisciplinada!

¡Otros sostienen que no es culpa de la población si no de las autoridades!

¡Otros piensan que la culpa de la situación sanitaria actual es una responsabilidad compartida tanto del gobierno, como de los indisciplinados sociales!

¿La cuestión es quién es el culpable. Es correcto buscar un culpable en esta situación?

Claramente podemos estar de acuerdo en que es la  población la culpable, ahora bien, con esta afirmación cometemos el crasso error de  generalizar y (entrar a todos en el mismo saco, indisciplinados y disciplinados, medidos con la misma vara).

Generalizar le falta el respecto directamente a todos los que han cumplido con las medidas frente al covid-19 y que  son ciudadanos exelentes, responsables desde el inicio de la pandemia y hasta el momento han tenido un grado de responsabilidad individual y con ello una  conciencia social digna de admirar. Entonces lo correcto sería “una parte considerable” de la población no entiende, mucho menos comprende o sabe lo que está sucediendo en el mundo y con ello en nuestro país con este virus que se acerca a las 1,000 muertes, dejando hogares sumergidos en la tristeza.

Pero esa parte considerable de la población, que es fácil de identificar, es la que se atreve a decir que en nuestro país “NO HAY CORANAVIRUS” y otras estupideces más que  para muchos esto les causa risas y hasta hacen dinero con subirlo en programas de redes sociales. Pero pedir un comportamiento social apegado a las circunstancias a estos seres irracionales, seria pedir que…“esto se lo dejo a su imaginación mis queridos lectores”.

El gobierno, el pasado 18 de mayo anunció un plan de reapertura gradual de la economía del país, la famosa “desescalada”, es aquí la cuestión de los que  piensan que la culpa no es de la gente sino que es del Gobierno, que contra todo pronóstico negativo permitió que  la economía empezara a fluir, desconociendo hasta el momento que otras naciones en el mundo tuvieron que cerrar urgentemente de nuevo.

Para citar un ejemplo, el caso de Alemania, una potencia mundial que fue una de las primeras en flexibilizar las medidas de distanciamiento social, luego de un repunte de los casos positivos queda obligada a retomar de manera urgente dichas medidas a solo días de su reapertura, como otros casos más recientes en nuestra región, que pueden buscar y estudiar.

¡¿A caso el Gobierno no sabía que en esta sociedad donde una gran parte de la población ignora la gravedad del virus (se le importa morirse), no sabía que la desescalada no iba a tener los resultados deseados?!

Comparto el criterio de los que piensan ¡Que la culpa de la situación sanitaria actual es una responsabilidad compartida, tanto del  Gobierno, como de los indisciplinados sociales! Esos ciudadanos a los que no les importan sus vidas, mucho menos la de su prójimo, violentando hasta la palabra sagrada de nuestro creador.

El gobierno en la solicitud  núm. 011389 enviada al Congreso dominicano solicito la declaratoria de un nuevo estado de emergencia, esta vez por un periodo más extenso, por 45 días, argumentando que por la desescalada, la campaña electoral y el levantamiento del estado de emergencia necesitamos volver a las medidas del toque de queda  y al cierre de la economía. Todos sabíamos que el país no estaba listo para volver a la normalidad.

Lo que sucede es que las elecciones  del 5 de julio eran un mal necesario y de eso estamos consciente y lo aceptamos. Desde marzo a la fecha el sector público ha trabajado sin descanso para combatir el virus, pero también ha gastado miles de millones que prácticamente y junto con las medidas no fueron suficientes para frenar esta pandemia. Al estado le ha faltado un ordenamiento jurídico más blindado para contener y someter a los indisciplinados, todos somos culpables, aunque no podemos perder el tiempo buscándolo.

Finalmente: si el vaquero abre la puerta de la cerca y las vacas se salen y se pierden ¿de quién es la culpa?… “Claro, no somos vacas”

Hagan el bien sin mirar a quien.

Un abrazo a todos.

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