La paradoja del regreso: cuando volver ya no es retornar
Por Max Francis Montilla Cadette
Hace poco, Eduardo Sanz Lovatón (Yayo) buen compañero, amigo y exprofesor del Instituto José Francisco Peña Gómez escribió un artículo donde citaba el libro El hombre que vuelve, de Marino Berigüete. Aquella referencia sirvió como detonante para abordar un tema tan humano como el retorno y el paso del tiempo.
A veces regresamos al barrio donde crecimos convencidos de que algo nuestro sigue esperándonos. Reconocemos una esquina, una casa, el camino que recorríamos de niños. Pero basta mirar alrededor para advertir que la vida siguió su curso. Algunas personas ya no están. Otras han cambiado. También nosotros. Podemos volver al lugar, pero no recuperar intacta la vida que tuvimos allí.
Esa tensión permite acercarnos a El hombre que vuelve, del escritor dominicano Marino Berigüete. En una entrevista con Amir Valle, el autor explica que quiso contar la rutina de un hombre que siente haber perdido casi todo y debe seguir viviendo con sus ausencias. El regreso puede leerse, entonces, como una búsqueda de sentido en un mundo que ya no responde a los recuerdos de quien vuelve.
Leyendo sobre alguna lectura similar encontré que Vladimir Jankélévitch, en su reflexión sobre lo irreversible y la nostalgia, ayuda a entender esa dificultad: el espacio permite regresar al punto de partida; el tiempo no nos devuelve a la persona que éramos al salir. Podemos visitar la casa de nuestra infancia, pero no entrar de nuevo en aquella etapa de la vida.
La nostalgia se vuelve dolorosa cuando esperamos que el presente reproduzca nuestros recuerdos. Una conversación, una celebración familiar o una amistad pueden permanecer vivos en la memoria sin que sea posible recuperarlos del mismo modo. El lugar permanece; nuestra relación con él cambia.
Una casa familiar guarda mucho más que muebles. Nos recuerda voces, hábitos y encuentros. Cuando faltan quienes le daban vida, sus espacios adquieren otro significado. Una habitación vacía puede hacernos sentir una ausencia con más fuerza que cualquier explicación.
Desde esa perspectiva, la casa puede convertirse en un archivo de lo vivido. Conserva nuestros recuerdos sin devolvernos a quienes los compartieron. A veces también lamentamos la pérdida de quien fuimos: la persona que tenía otros vínculos, otras certezas y una manera distinta de mirar el futuro.
Esta reflexión ofrece una enseñanza para la política y la gestión institucional en la República Dominicana. Quien retoma un cargo o un proyecto comunitario puede encontrarse con nuevas demandas, equipos diferentes y ciudadanos que esperan otras respuestas. Haber conocido bien una institución años atrás no garantiza comprenderla hoy.
La experiencia sigue siendo valiosa. Permite reconocer errores y aprovechar aprendizajes. Pero necesita actualizarse mediante la escucha y el conocimiento de las condiciones presentes. Un dirigente que regresa debería empezar por preguntar qué cambió, qué dificultades persisten y qué esperan ahora las personas a quienes le corresponde servir.
La experiencia del pasado necesita una lectura del presente. Recuperar una responsabilidad pública exige revisar prácticas, reconocer capacidades nuevas y ajustar las decisiones. La familiaridad con un cargo no sustituye esa tarea.
Otro libro que tuve que bsucar en la web fue el de Søren Kierkegaard. La idea de repetición en Søren Kierkegaard ofrece otra manera de pensar el regreso. Su distinción entre el recuerdo y la repetición, explicada como un recordar hacia adelante, permite plantear aquí una reflexión: la memoria puede ayudarnos a actuar sin exigir que el presente copie el pasado. Esta es una aplicación al tema del artículo, no una descripción completa de su filosofía.
Entonces, Leer a Berigüete desde esa mirada invita a aceptar las ausencias y a revisar nuestro propósito. El regreso puede abrir una etapa distinta si dejamos espacio para conocer a quienes están, comprender lo que necesitan y asumir lo que todavía podemos hacer. Volver exige reconocer lo que cambió y decidir qué podemos aportar ahora.
Nos leemos en otro articulo, Dios mediante.
Fuentes de apoyo
Amir Valle. Entrevista a Marino Berigüete en OtroLunes. Testimonio del autor sobre la novela y sus temas. https://otrolunes.com/68/unos-escriben/aprendi-que-una-novela-no-termina-cuando-el-autor-cree-haber-escrito-la-ultima-pagina/
Vladimir Jankélévitch. L’irréversible et la nostalgie. Ficha y resumen de la obra en Presses Universitaires de Bruxelles. https://shop.pub-ulb.be/product/show/9782082101981/lirreversible-et-la-nostalgie
Internet Encyclopedia of Philosophy. Søren Kierkegaard, apartado sobre Repetition. https://iep.utm.edu/kierkega/
Nota editorial: las lecturas sobre la casa y la aplicación a la gestión pública son interpretaciones del artículo. Se omiten los objetos y pasajes de la novela que no pudieron cotejarse con el libro. No se incluyen citas textuales de la novela.







































