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Un triunfo con ribete histórico

Por: Satosky Terrero

La victoria más importante en la historia del baloncesto dominicano ha llegado.
Lo que nuestra selección logró en Argentina este domingo ya reposa en las páginas doradas de la historia.
Había precedentes. No podemos decir que no. Aquel triunfo veraniego frente a Alemania en la Copa Mundial de China en 2019. Alemania, a la sazón 14 en el ranking mundial, había sido eliminada por los quisqueyanos en la primera ronda.
República Dominicana, en cambio, avanzaba a una segunda ronda en la que no dimos para más.
Esa hermosa historia ha sido superada, siempre que pongamos todo en el contexto de las cosas.
Acudir a Argentina para enfrentar a los locales suponía un tremendo desafío de por sí.
Jugarse la clasificación a la Copa Mundial ante el actual subcampeón del mundo, número cuatro en el ranking FIBA, y que por demás iba a contar con su equipo A, otorgaba un nivel superlativo al reto.
Era una crasa invitación a la desesperanza, a la incredulidad y a la osadía de pensar otra cosa que no fuera un revés.
Bienaventurado aquel que no fue invitado. Yo si.
El deporte lo hace de nuevo.
¡Oh sorpresa! La selección dominicana se recupera de un déficit de 17 puntos y emplea un último cuarto de ensueño para vencer 79-75 a Argentina en Mar del Plata, la hermosa ciudad atlántica que cuenta dulces y amargas historias con nuestro equipo nacional. Allí Edgar Sosa se rompió su pierna en 2011.
No pudo haber sucedido semejante hazaña sin la dirección quirúrgica de un argentino que conocía al dedillo a rival: Néstor (Che) García.
Él, argentino de nacimiento, meses atrás fungía como director técnico del combinado albiceleste, pero algo negativo sucedió que generó su despido y eso al final benefició al equipo nacional, que, bajo su mando, terminó ganando los últimos cuatro partidos en línea para meterse en el evento de Filipinas, Japón e Indonesia.
Eso trae a colación la movida clave de Rafael Uribe y compañía.
Cuando el equipo dominicano tenía marca 5-3 se decidió sustituir al capataz dominicano Melvin López por el argentino Néstor García, un pasaje muy clave en esta línea de tiempo. Los criollos cerraron con registro de 9-3, en la segunda posición de su grupo.
Anoche, Che hizo las sustituciones que había que hacer y cerró con un equipo bajito que puso un énfasis defensivo y dio sus frutos.
Jean Claudio Montero, el más joven del grupo, resultó una vez vital en ofensiva, junto con Andrés Feliz. Fue una pareja súper incómoda para los argentinos en ambos costados de la cancha.
Fue lo mismo durante las últimas ventanas en las que ellos participaron, lo que ya me queda claro que el relevo está ahí.
Jean y Andrés son un producto del programa de selecciones nacionales en categorías menores que dirige José (Maita) Mercedes.
Este programa es la gran apuesta.
Hay que sembrar si queremos árboles que den frutos como el de anoche.

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