Por Redacción CA
Un sector de la sociedad dominicana ha comenzado a protestar contra funcionarios en la forma en que se hace en otros países: mostrándoles su rechazo al través del sonido de objetos y vociferándoles sin rubor.
Lo que c omenzó con un “incidente aislado” en el estadio Quisqueya contra el presidente de la Cámara de Diputados, Radhamés Camacho, a quien le vocearon ladrón, se ha ido extendiendo y ha alcanzado a otros tres.
Al candidato a alcalde del Distrito Nacional Domingo Contreras le chocaron cacerolas mientras caminaba en uno de los barrios, lo mismo que ocurrió con Félix Bautista, que los ciudadanos le vociferaban ladrón en su cara; así como a la directora del Intrant, Claudia Franchesca de los Santos, que en un restaurante, le chocaron los cubiertos de las copas para que ella supiera que no era grata.
Esos casos dan a entender que las protestas tomarán un giro en esa línea, haciéndoles difícil la presencia en público a algunos funcionarios.







































