El ex candidato presidencial del Partido Revolucionario Moderno (PRM), Luis Abinader, advirtió este martes que la República Dominicana atraviesa por una de sus peores crisis, que afecta gravemente las instituciones esenciales sobre las que descansa la democracia dominicana.
A su juicio, el sistema de partidos se encuentra «en una delicada encrucijada» y el problema central que le aqueja «es producto del alejamiento de los partidos de los ciudadanos, a quienes deben su existencia y razón de ser».
Opinó que se requiere un diálogo permanente entre ciudadanía y partidos, con transparencia, eficiencia y vocación moral.
Abinader emite estos criterios en el siguiente artículo periodístico que publica este martes titulado «Reflexiones sobre la situación nacional»:
«Reflexiones sobre la situación nacional»
Por LUIS ABINADER
Nuestro país atraviesa por una de sus peores crisis, que afecta gravemente las instituciones esenciales sobre las que descansa la democracia dominicana. Las expresiones más preocupantes de esta situación son la generalizada corrupción en nuestras instituciones públicas y la impunidad con que operan los corruptos, que han agrietado los cimientos del Estado y socavado la fuerza ética que toda democracia requiere para prosperar.
Esta crisis, cuyo fundamento principal es de naturaleza política y moral, es compleja. Se manifiesta a través de una severa falta de confianza en nuestro liderazgo político, lo que, a su vez, afecta la ya deficiente institucionalidad y credibilidad de los partidos políticos.
Todo esto degrada las instituciones estatales, restando recursos para hacer mínimamente eficiente el sistema hospitalario, apoyar la creación de más y mejores empleos, fortalecer la calidad de la educación, garantizar la seguridad ciudadana y reformar el sistema de justicia.
Concentración del poder en un partido
Casi veinte años de una desmesurada concentración del poder en manos de un solo partido, en base a la apropiación y uso ilegal de los recursos públicos, ha tenido nefastas consecuencias para el ejercicio transparente y pulcro de la política y el buen gobierno. Este comportamiento ha limitado la posibilidad de una competencia política justa y equitativa, convirtiendo la alternabilidad en el poder en letra muerta.
Con la reforma constitucional de 2010, y la conformación de las altas cortes, el PLD completó el control absoluto de todos los poderes del Estado. Basado en ese dominio y en el uso y abuso de los recursos del Estado, el PLD ha propiciado la desarticulación de la oposición, mediante la compra o cooptación de dirigencias completas y la intromisión divisionista en la vida interna de los partidos, a través de decisiones manipuladas del Tribunal Superior Electoral.
Ese ejercicio del poder, sin una fiscalización efectiva, ha permitido que la corrupción haya sido transformada y utilizada como un elemento articulador y de control que no respeta límites, convirtiéndola en un mecanismo perturbador de la democracia.
Tanto poder concentrado en la cúpula de un partido y en el presidente de la República ha minado las bases institucionales del Estado, subordinando el poder congresional y la justicia a sus designios, convirtiéndolo en una especie de «monarca» pseudo democrático.
Escándalo de Odebrecht
Es en ese contexto que debemos ver el traumático escándalo de Odebrecht, que expresa las consecuencias y riesgos nefastos de un poder sin frenos y contrapesos, que equilibre sus decisiones y controle los riesgos.
Para nadie es un secreto el amplio nivel operativo -en complicidad con las autoridades y en violación de nuestras leyes- con que Odebrecht ha actuado en el país, trátese de los millonarios contratos otorgados mediante sobornos confesos por la constructora, tanto previo al ascenso de Danilo Medina al poder como, sobre todo, los puestos en ejecución bajo su presidencia, donde sobresalen las plantas eléctricas que se construyen en Punta Catalina.
Hay que resaltar la amplia documentación sobre el ilegal financiamiento a las campañas presidenciales del PLD que detalla la denuncia presentada por cuatro instituciones independientes al Ministerio Público el pasado 2 de mayo, lo que ha sido confirmado por el testimonio de Temístocles Montas, sin que, hasta el momento, se haya abierto una investigación sobre esta grave acusación.
Insisto en que se investigue debidamente las actuaciones de la denominada División de Operaciones Estructuradas (el departamento de sobornos de Odebrecht), la cual fue trasladada por orden del entonces presidente de la empresa, Marcelo Odebrecht, a territorio dominicano, operando desde aquí de 2014 a 2016.






































